El Gobierno nacional endureció su posición frente al Reino Unido luego de confirmar el ingreso sin autorización del patrullero británico HMS Medway a aguas bajo jurisdicción argentina. A través de una nota diplomática enviada a la embajada británica en Buenos Aires, la Cancillería expresó un "enérgico rechazo" a la maniobra y advirtió que el episodio representa una nueva escalada de tensión en el Atlántico Sur.
La decisión fue adoptada por instrucción del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, quien ordenó formalizar la protesta tras conocerse el recorrido del buque militar que opera desde las Islas Malvinas y que navegó por aguas argentinas rumbo a Punta Arenas, en Chile.
El episodio volvió a colocar la disputa por la soberanía de las Malvinas en el centro de la agenda política y diplomática, pocos días después de que distintos sectores de la oposición reclamaran explicaciones al Gobierno por el tránsito del navío británico.
En el comunicado oficial, la Cancillería sostuvo que la presencia del HMS Medway en aguas argentinas constituye una "incursión militar británica" incompatible con los compromisos asumidos por ambos países tras la Guerra de Malvinas.
En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses.
— Pablo Quirno (@pabloquirno) July 15, 2026
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Según el documento, la navegación del patrullero profundiza las tensiones en el Atlántico Sur y forma parte de una política sostenida de acciones unilaterales por parte del Reino Unido que contradicen las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la disputa de soberanía.
Además, el Gobierno argentino afirmó que este tipo de operaciones obstaculizan los esfuerzos diplomáticos para avanzar hacia una solución pacífica del conflicto y desconocen el mandato de la comunidad internacional para que ambas partes retomen las negociaciones.
Tras conocerse la presentación formal, el canciller Pablo Quirno utilizó sus redes sociales para respaldar la decisión del Gobierno y destacar el trabajo diplomático realizado por el Palacio San Martín.
"En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses", expresó el funcionario.

Junto al mensaje, difundió el texto completo de la protesta enviada a la representación diplomática británica, en la que se reafirma la posición histórica de la Argentina respecto de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
El incidente ocurrió entre el 1 y el 2 de julio, cuando el HMS Medway fue detectado por la Armada Argentina navegando frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego.
De acuerdo con la información oficial, el patrullero británico había zarpado desde las Islas Malvinas y se dirigía hacia la ciudad chilena de Punta Arenas. Durante ese trayecto ingresó a aguas bajo jurisdicción argentina sin haber solicitado autorización previa.

La embarcación fue monitoreada permanentemente por unidades de la Armada, que realizaron un seguimiento de su desplazamiento hasta abandonar la zona.
El episodio reabrió el debate sobre los mecanismos de comunicación establecidos entre ambos países para evitar incidentes militares en el Atlántico Sur y sobre el cumplimiento de los acuerdos diplomáticos vigentes.
La controversia se produce en un contexto de creciente sensibilidad en torno a la cuestión Malvinas. En los últimos días, legisladores nacionales habían impulsado pedidos de informes para conocer si el Gobierno estaba al tanto del recorrido del HMS Medway y qué medidas pensaba adoptar frente al episodio.
Con la presentación de la protesta formal, la administración de Javier Milei buscó enviar una señal política clara sobre la defensa de la soberanía argentina y marcar su rechazo a cualquier acción que considere una vulneración de los compromisos internacionales.
En el cierre del comunicado, la Cancillería ratificó que la Argentina mantiene "sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía" sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, y reiteró su voluntad de resolver la disputa por la vía diplomática, conforme al derecho internacional.
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