16/07/2026 - Edición Nº1255

Economía

Mucho más que fútbol

Del histórico triunfo ante Inglaterra al reclamo por Malvinas: la economía de las islas

16/07/2026 | El triunfo de la Selección ante Inglaterra reavivó el reclamo por Malvinas. La pesca y el petróleo explican buena parte del interés económico por las islas.



La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial dejó una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo.

Después del triunfo frente a Inglaterra, varios jugadores de la Scaloneta desplegaron una bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas", un gesto que volvió a instalar el reclamo de soberanía en el centro de la escena internacional.

La discusión, sin embargo, va mucho más allá de la historia, la diplomacia o el deporte.

Detrás del conflicto existe una economía pequeña en cantidad de habitantes, pero enorme en recursos naturales. Hoy, las Islas Malvinas viven principalmente de la pesca, avanzan con un megaproyecto petrolero offshore y se consolidan como un enclave estratégico en el Atlántico Sur.

Para entender por qué Londres mantiene un fuerte interés sobre el archipiélago, alcanza con mirar los números.

De las ovejas al negocio de la pesca

Hasta principios de la década de 1980, la economía malvinense dependía casi exclusivamente de la producción ovina. La exportación de lana y carne era prácticamente la única actividad económica relevante y el crecimiento era muy limitado.

El gran cambio llegó después de la guerra de 1982.

Cinco años más tarde, el Reino Unido estableció una zona exclusiva de pesca de 200 millas alrededor del archipiélago y comenzó a otorgar licencias a flotas extranjeras para explotar los recursos del Atlántico Sur. Ese cambio modificó por completo la estructura económica de las islas.

Hoy la pesca explica el 58,3% del Producto Bruto Interno (PBI), según las últimas cuentas nacionales del gobierno isleño correspondientes a 2024.

En algunos años incluso llegó a representar más del 60% de toda la actividad económica.

La principal riqueza proviene del calamar —especialmente las especies Illex argentinus y Doryteuthis gahi—, además de distintas variedades de merluza y otros peces de alto valor comercial.

Las licencias pesqueras otorgadas por la administración británica generan decenas de millones de dólares por año y constituyen la principal fuente de ingresos públicos de las islas.

Una economía muy rica para apenas 3.300 habitantes

Con una población estimada en poco más de 3.300 residentes permanentes, Malvinas exhibe uno de los ingresos por habitante más elevados del planeta.

Las cuentas nacionales publicadas por el gobierno isleño muestran que en 2024 el PBI alcanzó las 288 millones de libras, mientras que el producto por habitante superó las 86.000 libras, equivalente a más de US$100.000 al tipo de cambio actual.

Sin embargo, especialistas advierten que esa comparación puede resultar engañosa.

Una parte importante de las ganancias corresponde a compañías pesqueras extranjeras que remiten utilidades fuera del archipiélago.

De hecho, el propio gobierno local reconoce que el Ingreso Nacional Bruto, que descuenta esos flujos hacia el exterior, resulta aproximadamente un 30% inferior al PBI.

España, el principal socio comercial

El negocio pesquero tampoco termina en las islas.

España concentra alrededor del 80% de las exportaciones malvinenses, principalmente porque Galicia es uno de los mayores centros mundiales de procesamiento de calamar.

Detrás aparecen Reino Unido, Estados Unidos y otros mercados europeos.

En otras palabras, buena parte del pescado capturado en aguas del Atlántico Sur termina abasteciendo la industria alimenticia europea.

El petróleo puede cambiar todo

Si la pesca explica el presente, el petróleo aparece como la gran apuesta para las próximas décadas.

Después de años de exploraciones y postergaciones, el proyecto Sea Lion, ubicado al norte del archipiélago, finalmente comenzó a avanzar.

Las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration aprobaron el desarrollo del yacimiento, cuya primera etapa demandará inversiones cercanas a US$1.800 millones y prevé comenzar a producir petróleo hacia 2028.

El proyecto contempla una producción inicial cercana a los 170 millones de barriles, aunque el potencial del área es considerablemente mayor si se desarrollan fases posteriores.

La decisión fue rechazada por el Gobierno argentino, que sostiene que cualquier explotación de recursos naturales en la zona requiere autorización de la Argentina por tratarse de un territorio cuya soberanía continúa en disputa ante Naciones Unidas.

El apoyo británico que no aparece en las cuentas

Aunque las autoridades isleñas suelen destacar que la economía funciona con recursos propios, existe un aspecto central que no figura dentro del presupuesto local.

La defensa del archipiélago es financiada íntegramente por el Reino Unido.

En la base militar de Mount Pleasant, inaugurada tras la guerra de 1982, permanecen desplegados alrededor de 1.300 militares británicos, además de personal civil y equipamiento permanente.

Los costos de mantener esa estructura militar —que incluye aviones de combate, buques, infraestructura y logística— son afrontados por Londres y no por las autoridades locales.

Eso permite que el presupuesto isleño concentre sus recursos en infraestructura, salud, educación y desarrollo económico.

Mucho más que una bandera

La imagen de los jugadores argentinos levantando la bandera de "Las Malvinas son argentinas" volvió a instalar el reclamo de soberanía en la agenda internacional.

Pero detrás de esa consigna también existe una disputa por algunos de los recursos naturales más valiosos del Atlántico Sur.

La pesca, los hidrocarburos, las rutas marítimas y la proyección hacia la Antártida convierten a Malvinas en mucho más que un símbolo histórico.

También representan un activo económico estratégico cuyo valor crece año tras año y que explica, en buena medida, por qué el conflicto sigue vigente más de cuatro décadas después de la guerra.