por Aldana San José
La pandemia modificó la forma en que millones de personas accedían a la información. En ese contexto, las redes sociales también se transformaron en una herramienta para comprender cuestiones legales que hasta entonces parecían reservadas para los especialistas. Allí comenzó a consolidarse la figura de Analía Raña Sá, abogada, docente y divulgadora jurídica, quien logró acercar el derecho a la comunidad con un lenguaje claro y sencillo.
En diálogo con El Living de News Digitales, Raña Sá analizó el presente de la Justicia, reflexionó sobre el avance de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico y se refirió a algunos de los temas que más preocupan a las familias argentinas.
Con casi dos décadas de experiencia como docente, Raña Sá explicó que esa formación fue clave para desarrollar una forma distinta de comunicar el derecho.
"Los abogados solemos hablar desde el tecnicismo y muchas veces eso aleja a la gente. Mi objetivo siempre fue traducir esos conceptos para que cualquiera pueda entenderlos. Cuando una persona conoce sus derechos, tiene más herramientas para defenderse en cualquier ámbito de su vida", aseguró.

Para la especialista, las redes sociales permitieron democratizar el acceso a la información jurídica y acercar respuestas inmediatas a miles de personas que antes no sabían dónde consultar.
Consultada sobre la percepción social del Poder Judicial, reconoció que el descreimiento sigue siendo muy fuerte, aunque consideró que comenzaron a aparecer señales positivas. "Hoy veo una Justicia más comprometida. El gran diferencial ya no va a ser quién tiene más información, porque todos tenemos acceso a ella, sino el compromiso con el que cada profesional asume una causa", afirmó.
Sin embargo, cuestionó los tiempos judiciales y sostuvo que todavía existen demoras incompatibles con las necesidades de quienes esperan una sentencia. "No puede ser que haya causas que demoren diez años. La Justicia también debe discutir cómo sancionar esas demoras porque detrás de cada expediente hay personas esperando respuestas."
Durante la entrevista también se refirió a la ausencia de mujeres en la Corte Suprema y remarcó la importancia de incorporar una mirada más diversa. "No hablo de superioridad, sino de complementariedad. Hombres y mujeres tenemos capacidades distintas que enriquecen las decisiones. Una Justicia equilibrada necesita ambas miradas", expresó.

Además, consideró que todavía persisten barreras para que las mujeres accedan a espacios de poder y que aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar una verdadera equidad.
Como especialista en derecho de familia, Raña Sá abordó uno de los conflictos más frecuentes en los tribunales: el incumplimiento de las cuotas alimentarias. "Hay una crisis económica, pero también hay una falta de compromiso. Mucha gente sigue creyendo que la cuota alimentaria es dinero para la madre, cuando en realidad está destinada a garantizar los derechos y el bienestar de los hijos", explicó.
También recordó que la obligación económica debe calcularse según las posibilidades de cada progenitor y destacó que la Justicia comenzó a reconocer el valor económico de las tareas de cuidado que, en la mayoría de los casos, siguen recayendo sobre las madres.
Otro de los ejes de la charla fue el uso indebido de las denuncias por violencia de género dentro de algunos conflictos familiares. Raña Sá sostuvo que existen falsas denuncias y que deben ser sancionadas, aunque aclaró que eso no puede deslegitimar las herramientas creadas para proteger a las verdaderas víctimas.
"Las medidas de protección son fundamentales cuando existe violencia real. El problema aparece cuando esas herramientas son utilizadas con otros fines, porque terminan perjudicando tanto a la otra parte como al funcionamiento del sistema judicial", señaló. Además, remarcó que en cualquier proceso de familia el interés superior del niño debe prevalecer por encima de los conflictos entre los adultos.
La especialista también analizó las transformaciones del mercado laboral y consideró que la legislación necesita adaptarse a los cambios tecnológicos, aunque sin resignar derechos adquiridos. "Nunca voy a estar de acuerdo con un retroceso en materia de derechos laborales. Pero sí creo que el derecho debe modernizarse para acompañar las nuevas formas de trabajo que ya existen en todo el mundo", explicó.

En ese sentido, planteó la necesidad de brindar mayor protección a los trabajadores autónomos y avanzar en normas que contemplen realidades como el teletrabajo y la maternidad independiente.
Sobre el cierre, Raña Sá analizó el crecimiento de la inteligencia artificial y reconoció que ya recibe consultas de personas que llegan a su estudio con contratos o telegramas redactados por estas plataformas.
"Está bien utilizar la inteligencia artificial como una herramienta de orientación, pero no reemplaza al profesional. Comete errores y no puede sustituir el criterio, la experiencia ni el compromiso de un abogado", sostuvo. Para la especialista, el futuro de la profesión no dependerá únicamente del conocimiento técnico.
"La información estará al alcance de todos. Lo que realmente hará la diferencia serán las habilidades humanas: el compromiso, la empatía, la transparencia y la capacidad para acompañar a las personas en momentos difíciles", concluyó.