16/07/2026 - Edición Nº1255

Internacionales

Éxodo indio

Gaganyaan gana tiempo: India bloquea bajas en su equipo espacial

16/07/2026 | Un memorándum del Departamento del Espacio bloquea las salidas del personal de alto rango asignado a Gaganyaan y a otras misiones críticas.



El Departamento del Espacio de India emitió el 14 de julio de 2026 un memorándum interno que frena en seco las renuncias y los retiros voluntarios de sus científicos de mayor rango. El texto instruye a los directores de centro a no aceptar esos pedidos cuando provienen del personal científico y técnico de Grupo A asignado a Gaganyaan —el programa de vuelo tripulado— o a otros proyectos considerados de importancia nacional, y a sostener esa negativa hasta que las misiones estén concluidas. Cada solicitud debe elevarse ahora al Departamento con la recomendación del director correspondiente, que decide en última instancia. La medida revierte una reforma de noviembre de 2020 que había delegado en los propios centros la facultad de aceptar bajas hasta el nivel de Científico/Ingeniero-SG.

La magnitud del éxodo que motivó el memorándum no tiene cifra oficial. Las estimaciones que circulan hablan de entre 100 y 120 profesionales con experiencia que renunciaron o pidieron el retiro anticipado en los últimos meses, un número que el Departamento no confirmó públicamente. El desglose disponible ubica alrededor de 80 bajas en el U R Rao Satellite Centre de Bangalore, dedicado a satélites, y al menos 20 en el Vikram Sarabhai Space Centre de Thiruvananthapuram, donde se desarrollan los vehículos de lanzamiento. Frente a una plantilla que supera los 14.600 empleados, la conducción presenta esas salidas como una fracción menor, pero el URSC cerraba el último ejercicio con 1.339 personas: ochenta bajas allí equivalen a casi el 6% del centro.

 


India, donde ISRO opera sus centros de satélites y de vehículos de lanzamiento.

Los nombres detrás de la cifra

El problema no está en el volumen sino en el rango de quienes se fueron. Entre las bajas figuran Victor Joseph, director del proyecto del cohete LVM-3, el lanzador pesado encargado de poner en órbita el módulo tripulado de Gaganyaan, el director del proyecto SpaDeX de acoplamiento orbital y Aditya Rallapalli, responsable de las simulaciones de descenso de Chandrayaan-3. Rallapalli condujo un trabajo que generó cerca de 25 terabytes de datos de ensayo para validar el alunizaje que en 2023 posó un módulo indio cerca del polo sur de la Luna. Perder directores de proyecto en pleno desarrollo de un vuelo tripulado no se resuelve contratando reemplazos: el conocimiento de integración, ensayos y seguridad se acumula durante décadas y no se transfiere de un mes para otro.

El imán que explica la sangría es el sector espacial privado que India habilitó en 2020. La apertura dio origen a compañías como Pixxel, Dhruva Space, Skyroot Aerospace, Agnikul Cosmos y Bellatrix Aerospace, que ofrecen salarios y márgenes de autonomía que la escala salarial estatal no puede igualar. La Política Espacial India de 2023 terminó de consolidar ese ecosistema y hoy esas empresas reclutan a profesionales formados durante años con presupuesto público dentro de la propia agencia. El memorándum del 14 de julio actúa sobre la puerta de salida, no sobre las causas que empujan a cruzarla: sueldos, autonomía y expectativas de carrera.


El Departamento del Espacio bloqueó las renuncias del personal clave de Gaganyaan.

El costo para Gaganyaan

La fuga llega en el peor momento técnico para la agencia. El PSLV, caballito de batalla del programa indio y símbolo de su reputación de confiabilidad, falló dos veces seguidas: en mayo de 2025 el PSLV-C61 perdió el satélite EOS-09 por una anomalía en la tercera etapa, y en enero de 2026 el PSLV-C62 repitió el problema en el mismo tramo, se desvió de su trayectoria y dejó sin órbita a toda su carga. Dos fallas consecutivas en el mismo segmento apuntan a un patrón antes que a un accidente aislado. Ese golpe a la moral interna se produjo justo cuando India acelera para enviar astronautas al espacio con tecnología propia, el hito que persigue Gaganyaan.


Se estiman entre 100 y 120 salidas, con unas 80 solo en el centro de Bangalore.

El endurecimiento de las salidas es, en los hechos, una admisión del problema. La conducción de la agencia sostiene que la rotación es normal y que cada baja tendrá quien la cubra, pero frenar administrativamente las renuncias reconoce que la pérdida de cuadros amenaza la continuidad de proyectos críticos. La carrera de fondo es con China, que ya opera su propia estación espacial y planifica misiones tripuladas a la Luna, y en esa disputa el capital humano pesa tanto como el presupuesto. India construyó su prestigio sobre un modelo de misiones baratas que depende de ingenieros formados dentro del Estado, y retener por decreto a quien quiere irse compra tiempo sin reponer la experiencia que se va con cada renuncia.