El juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo este jueves una audiencia atravesada por dos declaraciones que ofrecieron miradas contrapuestas sobre los últimos meses de vida del exfutbolista. Mientras Maximiliano Pomargo, histórico colaborador y asistente del Diez, reconstruyó el deterioro que observó antes del fallecimiento y relató las advertencias que le hizo a Leopoldo Luque, el psicólogo Carlos Díaz, uno de los siete acusados, buscó despegarse de las decisiones médicas y defendió el tratamiento que llevaba adelante.
Pomargo fue uno de los testigos más esperados de la jornada y su declaración estuvo centrada en el progresivo agravamiento del estado de Maradona durante los meses previos a su muerte.
"Maradona no estaba bien. Le transmití a Luque que entraba en una caída libre. Estaba tomando mucho y no había manera", afirmó al recordar las conversaciones que mantenía con el neurocirujano.
Según explicó, el consumo de alcohol era una preocupación recurrente para quienes integraban el entorno más cercano del exfutbolista y atravesó distintos períodos de recaídas y recuperación. "Vivíamos en un contexto de varias situaciones que después mejoraba, dejaba de tomar y después volvía a tomar", sostuvo.

El exasistente reveló además que, ante ese escenario, llegó a analizarse la posibilidad de una internación contra la voluntad de Maradona.
"En ese mes, si mal no recuerdo, en un momento se barajó la idea de internarlo a la fuerza, que me dijeron que era por un tema de medicación. Se hablaba de eso", declaró.
Durante su testimonio también ubicó a Luque como el principal responsable de la atención médica del exfutbolista."Era la persona encargada de la salud. Diego le pedía desde un oculista hasta un dentista. Era la persona que lo trataba", señaló.
Pomargo recordó además que la psiquiatra Agustina Cosachov comenzó a intervenir cuando el consumo de alcohol se había intensificado.
"Diego empieza a tomar mucho. Entonces dijimos: '¿Qué hacemos? Está tomando demasiado'. Ahí aparece Agustina. Después Diego prometió que no iba a tomar más y estuvo un mes y medio o dos meses sin consumir", relató.
Al referirse a la internación domiciliaria, sostuvo que la alternativa surgió luego de que Maradona rechazara ser trasladado a una institución especializada.
"Diego no quería ser internado en un psiquiátrico. Eso lo enfurecía. Por eso empieza el tema de la internación domiciliaria. Siempre fue por su adicción al alcohol", aseguró.
En la segunda parte de la audiencia declaró nuevamente el psicólogo Carlos Díaz, quien buscó reforzar la estrategia de su defensa y desligarse de las decisiones adoptadas respecto del tratamiento médico y la internación domiciliaria.
Para respaldar esa postura exhibió conversaciones mantenidas entre Leopoldo Luque y Agustina Cosachov previas a su incorporación al equipo tratante, con el objetivo de demostrar que él no participó en la elección de la modalidad de atención.

Díaz explicó además que, cuando comenzó a intervenir, dio por sentado que el domicilio donde permanecería Maradona estaría libre de bebidas alcohólicas.
"Cuando intervine, tomé como garantía que no haya alcohol en la casa. Traté de garantizar que no hubiera alcohol en la casa", afirmó.
El acusado sostuvo que, al iniciar el tratamiento, el consumo de alcohol había disminuido, aunque sus consecuencias eran más severas. "Estaba tomando bastante menos alcohol que antes, pero con peores consecuencias", indicó.
También defendió el trabajo realizado junto al resto del equipo interdisciplinario y afirmó que el objetivo era evitar nuevas recaídas. "Acá el tema era que Maradona no se desestabilizara por nada", expresó.
En esa línea, explicó que mantenía un grupo de WhatsApp con familiares del exfutbolista para informar la evolución del tratamiento y sostuvo: "Éramos todos obstáculos entre el paciente y el consumo. Es lógico que eso pasara, pero hicimos lo correcto".
Díaz insistió en que nunca intervino en cuestiones médicas. "No tuve influencias en la parte médica de Maradona, ni tampoco hubiese podido si así quisiera hacerlo", afirmó.
En el tramo final de su declaración ratificó que el único objetivo era lograr la abstinencia del exfutbolista. "El único plan fue lograr un tratamiento abstencionista para Maradona. Lo volvería a hacer, estoy convencido de este modo de trabajar. El camino es este y no hay otro", dijo.
Además, recordó que el mismo día de la muerte analizaba junto a Cosachov un eventual traslado de Maradona a Estancia Chica.
"Ese mediodía iba con Cosachov hablando de que cuanto antes teníamos que lograr llevarlo a Estancia Chica. Llegué y me encontré con que estaba de esa manera", declaró.
Finalmente, rechazó que su actuación hubiera podido modificar el desenlace.
"No pude haber hecho nada distinto para impedir un cuadro cardíaco. Me hubiese encantado tener el conocimiento para poder hacerlo, pero no lo tengo", concluyó.