La Justicia italiana dictó las primeras condenas por el derrumbe del puente Morandi, una de las mayores tragedias de infraestructura de la historia reciente del país. El exdirector ejecutivo de Autostrade per l’Italia, Giovanni Castellucci, recibió una pena de 12 años de prisión por su responsabilidad en el desastre que causó 43 muertes.
El tribunal de Génova declaró culpables a 32 de los 57 acusados que llegaron al final del proceso. Las penas, que en conjunto se acercan a los 200 años de cárcel, también alcanzaron a antiguos directivos, técnicos encargados del mantenimiento y funcionarios responsables de supervisar la seguridad de la autopista.

Michele Donferri Mitelli, antiguo jefe de mantenimiento de Autostrade, fue condenado a 11 años, mientras que otros responsables de la empresa concesionaria y de su filial de ingeniería recibieron penas menores. Los restantes 25 procesados fueron absueltos o beneficiados por la prescripción de algunas acusaciones.
El puente se derrumbó el 14 de agosto de 2018, en medio de una tormenta y durante una de las jornadas de mayor circulación del verano italiano. Un tramo de aproximadamente 200 metros cedió cuando decenas de automóviles y camiones atravesaban la estructura.
Los vehículos cayeron desde varias decenas de metros sobre edificios, vías ferroviarias y el cauce del río Polcevera. Murieron 43 personas y cientos de vecinos debieron abandonar sus hogares ante el riesgo de nuevos desprendimientos.
Inaugurado en 1967 y diseñado por el ingeniero Riccardo Morandi, el viaducto había sido considerado una obra emblemática. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a detectarse problemas de corrosión y deterioro en los cables de acero recubiertos con hormigón que sostenían la estructura.
Durante los cuatro años de juicio, la Fiscalía sostuvo que las señales de peligro eran conocidas desde hacía décadas, pero que las intervenciones más profundas fueron demoradas mientras la concesionaria continuaba obteniendo beneficios.

El tribunal consideró que el colapso era previsible y podía haberse evitado mediante controles adecuados, obras de refuerzo y una supervisión más estricta. Las defensas, en cambio, afirmaron que el puente tenía un defecto de diseño oculto que ningún programa de mantenimiento habría podido corregir.
Castellucci, que ya cumple una condena por otro accidente vial ocurrido en 2013, apelará la sentencia. Sus abogados aseguran que fue convertido en el principal responsable de una falla técnica mucho más compleja.
La actual conducción de Autostrade presentó una disculpa pública a los familiares de las víctimas, a los habitantes de Génova y a la sociedad italiana. Para las familias, el gesto llegó demasiado tarde, aunque consideraron que las condenas representan un primer reconocimiento judicial de las responsabilidades individuales.

El antiguo viaducto fue demolido y reemplazado por el puente Génova San Giorgio, diseñado por Renzo Piano e inaugurado en 2020. Casi ocho años después de la tragedia, el proceso continuará ahora en los tribunales de apelación, por lo que las condenas todavía no se encuentran firmes.