Una encuesta reveló cuál es la principal preocupación de los vecinos de la Sexta Sección Electoral de la provincia de Buenos Aires, de cara a las elecciones legislativas de este año.
El estudio lo hizo la consultora DC Consultores entre el 10 y el 13 de julio. Encuestó a 920 personas en nueve distritos: Bahía Blanca, Saavedra, Tres Arroyos, Villarino, Coronel Pringles, Guaminí, Benito Juárez, Coronel Rosales y Coronel Suárez.
El resultado central es este: la seguridad no es el problema principal para los votantes de esa región. Lo que más les preocupa es la falta de trabajo privado y de inversiones.
Cuando se les preguntó cuál es el problema más urgente para resolver en la región, así respondieron los votantes:
Si se suman los primeros cuatro puntos, que tienen que ver con la economía y la infraestructura, el resultado es 84,7%. La inseguridad, en cambio, quedó en 15,3%.
Este resultado es importante porque durante los últimos años la seguridad fue uno de los temas centrales de campaña en la Argentina. En esta región, sin embargo, dejó de ser la prioridad.
"No hay agenda de seguridad en la Sexta: hay agenda de producción e infraestructura", señala el informe de DC Consultores.
La encuesta también preguntó cómo describirían la realidad económica de la zona. Estas fueron las respuestas:
La mitad de los encuestados eligió la opción que habla de falta de inversión, no la que habla de sueldos bajos. Es una diferencia importante: la gente no dice que el problema es lo que gana, sino lo que no llega a la región en términos de inversión.
La encuesta también consultó qué necesita la provincia de Buenos Aires para 2027. Las opciones y sus resultados fueron:
Si se suman las dos opciones que apuntan a más inversión y más empleo privado, el resultado es 57,2%. Es más que el 32,4% que eligió el ajuste del gasto.
"La motosierra no es el destino. Es la herramienta", concluye el informe. Es decir: para los encuestados, bajar el gasto público no alcanza si no viene acompañado de inversión real.
Otra de las preguntas fue cómo imaginan el sur de la provincia dentro de diez años. El 59,2% eligió alguna opción con expectativa positiva: un polo energético con exportación de gas natural licuado (GNL), obras ferroviarias de carga o minería no metalífera con parques industriales.
Pero el 40,8% eligió otra frase: "Una región estancada, eternamente discutiendo cómo tendría que ser, pero nunca se hace nada".
Ese dato marca la clave del informe. No es que los vecinos duden de que la región tenga recursos. Dudan de que alguien los vaya a poner en marcha.
La encuesta preguntó, además, si el llamado "Método Valenzuela" —un modelo basado en inversiones, desregulación, baja de impuestos y austeridad— se podría aplicar en la región. El 87,2% respondió que sí es viable, en algún plazo.
Pero cuando se analiza el detalle, aparece otro dato relevante: el 52,2% cree que ese modelo podría aplicarse recién a mediano o largo plazo, porque hoy lo frenan los intendentes o la falta de independencia municipal.
"No es que no crean en el modelo. Es que no creen en los que tendrían que aplicarlo", resume el informe.
Las preguntas abiertas de la encuesta también fueron contundentes. Al pedirles que nombren a un intendente para premiar, la respuesta más repetida fue "ninguno". Al pedirles a quién castigarían, aparecieron nombres puntuales junto con palabras como "desastre" e "impresentables".
Y cuando se les pidió definir a la provincia de Buenos Aires con una sola palabra, la respuesta más elegida fue, otra vez, "desastre".
Sobre la próxima elección a gobernador, el 59,8% de los encuestados se inclinó por un cambio de rumbo, contra el 40,2% que eligió continuidad.
Pero ese 40,2% no significa necesariamente respaldo al modelo actual: solo el 9,2% dijo que la provincia "así viene bien". El resto de ese apoyo se explica más por identidad política que por conformidad con la gestión.
Sobre el gobernador Axel Kicillof, la emoción que más eligieron los encuestados fue el temor, con el 46,1%. La frase elegida fue: "Siento que nadie nos cuida".
El informe de DC Consultores plantea que, en esta región, terminó un modelo de hacer política basado en pagar sueldos a tiempo y en inaugurar obras.
"El Estado Papá no murió por hacer obra. Murió porque ya no alcanza con pagar sueldos y cortar cintas", señala el estudio.
Según la consultora, la conclusión es clara: "No piden que corten cintas. Piden que planifiquen".