Lo que comenzó como un incendio fatal terminó convirtiéndose en una investigación por un doble homicidio. Y, según creen los investigadores, la clave para llegar hasta el principal sospechoso no estuvo entre los escombros de la vivienda, sino en el recorrido que realizó después de abandonar el lugar.
Ese camino terminó este miércoles con la detención de Alejandro Sebastián Ávila, de 45 años, acusado de haber participado en el doble crimen seguido de incendio ocurrido el 5 de julio en una casa ubicada en 2 entre 70 y 71, en La Plata.
La captura fue concretada por efectivos de la DDI La Plata, en un operativo conjunto con personal de la Comisaría Novena, por orden de la Fiscalía N°16, a cargo de Juan Cruz Condomí Alcorta, quien lo investiga por el delito de doble homicidio calificado en concurso ideal con incendio seguido de muerte.
Cuando policías y bomberos llegaron al inmueble, encontraron una escena devastadora. David Mazzucchelli fue rescatado con graves quemaduras y trasladado de urgencia al Hospital San Martín, donde murió horas más tarde. Dentro de la vivienda, en tanto, apareció el cuerpo sin vida de una mujer que luego fue identificada mediante pericias de necropapiloscopía como Ana Isabel Di Scerni, de 56 años.

En un principio el incendio concentró toda la atención. Sin embargo, las pericias realizadas por especialistas de Bomberos y Policía Científica cambiaron el rumbo de la causa.
Los expertos determinaron que el fuego había sido provocado de manera intencional. Detectaron dos focos de inicio distintos y descartaron que el siniestro hubiera sido consecuencia de una falla eléctrica o una pérdida de gas.
Con esa hipótesis confirmada, la investigación pasó a centrarse en reconstruir quién había estado en la vivienda durante las horas previas al incendio.
El análisis de las cámaras de seguridad permitió seguir paso a paso los movimientos de un hombre que llegó al domicilio en bicicleta, ingresó a la casa y se retiró pocos minutos antes de que comenzara a salir humo desde el interior.
Pero hubo otro dato que terminó siendo determinante.

Los investigadores descubrieron que, tras abandonar la vivienda, el sospechoso dejó la bicicleta frente a un comercio ubicado en la zona de 59 entre 4 y 5. Allí habló con los dueños del lugar, les dijo que había sufrido un accidente y les mostró las manos ennegrecidas por el hollín. Después les explicó que se iría en colectivo hacia un domicilio fuera de la ciudad.
Ese testimonio permitió continuar el seguimiento mediante nuevas cámaras de seguridad hasta localizar a un hombre con las mismas características físicas y la misma vestimenta desplazándose por el centro platense.
Finalmente fue interceptado e identificado como Alejandro Sebastián Ávila.
Durante el procedimiento, los investigadores secuestraron una mochila que contenía un pantalón de jean con manchas compatibles con hollín, una campera verde, una chalina roja, tres teléfonos celulares y tres tarjetas SUBE, elementos que ahora serán sometidos a distintas pericias.
Además, al verificar sus antecedentes, los policías comprobaron que Ávila también era buscado desde julio de 2025 por una causa de lesiones agravadas tramitada ante el Juzgado de Garantías N°4 del Departamento Judicial Dolores, situación que dio origen a una actuación judicial independiente.
Mientras el sospechoso permanece detenido a disposición de la Justicia, la investigación continúa para reconstruir con precisión qué ocurrió dentro de la vivienda y establecer el móvil del doble homicidio. Para los investigadores, sin embargo, el caso ya dejó una enseñanza: ni el fuego logró borrar todas las huellas. Fueron las cámaras, una bicicleta abandonada y unas manos cubiertas de hollín las que terminaron guiando a los detectives hasta el hombre que hoy aparece como el principal acusado del crimen.