En los primeros años de la década del 2000, cuando los realities comenzaban a ganar terreno en la televisión argentina, Telefe estrenó uno de los formatos más originales de la época. Se trataba de Quiero ser famoso por un día, un ciclo que se emitió durante 2002 y que contó con la conducción de Déborah del Corral.
La propuesta era tan simple como llamativa: ayudar a personas comunes a convertirse, al menos por un día, en la copia de su artista favorito. Para participar, los interesados enviaban cartas al canal contando quién era la celebridad que más admiraban y por qué soñaban con conocerla.
Una vez seleccionados, la producción analizaba el parecido físico y ponía en marcha una transformación completa. Maquilladores, peluqueros, estilistas y especialistas en vestuario trabajaban para que los participantes lucieran lo más similares posible a su ídolo.
El premio no era económico. La verdadera recompensa llegaba al final del programa, cuando podían encontrarse cara a cara con la figura que tanto admiraban. Entre los famosos que participaron del ciclo estuvieron Erreway, Natalia Oreiro, Florencia Peña y las integrantes de Bandana, entre otros artistas muy populares de la época.
Cada emisión presentaba una historia distinta. Había quienes soñaban con parecerse a un cantante, un actor o un conductor de televisión. Más allá del resultado, todos llegaban con la ilusión de vivir una experiencia única y, por unas horas, sentirse una verdadera celebridad.
Con el paso del tiempo, muchas de aquellas transformaciones quedaron en el recuerdo por lo extravagantes que resultaban vistas con los ojos de hoy. Sin embargo, el espíritu del programa nunca cambió: cumplir el sueño de personas anónimas que querían homenajear a su ídolo y compartir un momento inolvidable junto a él.
Aunque hoy pueda parecer un formato insólito e incluso algo bizarro, Quiero ser famoso por un día quedó como una de las apuestas más curiosas de Telefe y uno de esos programas que marcaron una época en la televisión argentina, mucho antes de la explosión de los realities tal como se conocen en la actualidad.