Hace 18 años, a las 4.25 de la madrugada, el entonces vicepresidente Julio Cobos pronunció una frase que todavía se recuerda en la Argentina: "Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra".
Con esas palabras, Cobos desempató una votación en el Senado que estaba 36 a 36 y hundió el proyecto de retenciones móviles al campo que impulsaba el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Fue la resolución conocida como "la 125".
El conflicto había arrancado cuatro meses antes, el 11 de marzo de 2008, y paralizó al país con cortes de ruta, desabastecimiento y cacerolazos. Terminó esa madrugada, en una sesión que duró 18 horas.
El entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, anunció el 11 de marzo de 2008 un nuevo esquema de retenciones a las exportaciones de soja, maíz, trigo y girasol.
La diferencia con el sistema anterior era clave: antes las retenciones eran fijas, con la 125 pasaban a ser móviles. Es decir, subían automáticamente si subía el precio internacional de los granos.
Para la soja, el impuesto podía llegar al 48,7%. Y si el precio superaba los 600 dólares la tonelada, el Estado se quedaba con casi la mitad de lo que producía cada productor.
Las cuatro entidades del campo —Sociedad Rural, Federación Agraria, Confederaciones Rurales y Coninagro— se unieron por primera vez en la historia para rechazar la medida. Nació así la Mesa de Enlace.
El proyecto había obtenido media sanción en Diputados por un margen ajustado: 129 votos contra 122.
Cuando llegó al Senado, el 16 de julio, el debate se extendió toda la noche. A las 3.48 de la madrugada del 17 de julio, la primera votación terminó empatada: 36 a 36.
Cobos, que presidía la Cámara alta como vicepresidente, intentó evitar la definición. Pidió un cuarto intermedio para negociar una salida. La respuesta llegó rápido y fue tajante.
El jefe del bloque oficialista, Miguel Ángel Pichetto, se lo negó con una frase que quedó grabada: "Como les dijo Jesús a sus discípulos: lo que haya que hacer, hagámoslo rápido".
Sin margen para dilatar más la decisión, Cobos tomó la palabra minutos después.
"La historia me juzgará, no sé cómo. Pido perdón si me equivoco", dijo antes de definir. Y agregó la frase que lo marcaría para siempre: "Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra".
Con ese voto, el proyecto quedó rechazado. Al día siguiente, el Gobierno derogó la Resolución 125 y volvió al esquema anterior de retenciones fijas, con una alícuota del 35% para la soja.
🏛 EL “NO POSITIVO”
— ROGZ (@FactoenX) February 28, 2026
El 17 de julio de 2008, el Senado votó la Resolución 125. Empate 36 a 36.
Julio Cobos desempató con su frase histórica:
“Mi voto no es positivo”.
La ley cayó por un solo voto.
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Años después, en una entrevista con el medio Infobae, Cobos explicó el estado en el que se encontraba esa madrugada: "Era una situación de angustia, porque sabiendo que el tema se solucionaba, no solucionarlo era un capricho. Yo sabía que si votaba a favor el desenlace podría haber sido de mucho riesgo social".
También reveló un detalle poco conocido sobre esas horas: varios senadores le pidieron custodia para sus familias porque temían por su seguridad. Uno de ellos, incluso, le pidió autorización para entrar armado al recinto. Cobos se lo negó.
Para buena parte de los analistas políticos, esa madrugada del 17 de julio de 2008 marca el inicio de la polarización que todavía atraviesa la política argentina.
El propio Cobos lo reconoció en una entrevista con el diario La Nación en 2023, a 15 años de aquel voto: "Con mi votación sí terminamos con un conflicto, pero comenzó una grieta que se irradió en la sociedad y que no hemos podido superar en este tiempo".

La relación entre Cobos y el kirchnerismo quedó rota para siempre. Cristina Kirchner no volvió a hablarle en términos personales durante el resto de su mandato, aunque mantuvieron una reunión privada días después del voto, con Sergio Massa y Florencio Randazzo como testigos.
Ese encuentro también dejó una revelación de Cobos, contada este año en el streaming Carnaval: "Durante la charla la vi muy angustiada, hasta nerviosa te diría".
El conflicto tuvo consecuencias inmediatas en el Gobierno. Lousteau había renunciado como ministro de Economía meses antes, el 25 de abril de 2008, en medio de la crisis.
Una semana después del voto de Cobos, el 23 de julio, también renunció el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Cobos completó su mandato como vicepresidente hasta 2011, aunque nunca volvió a pisar su despacho en la Casa Rosada. En esos tres años y medio solo firmó un decreto: el que declaró duelo nacional por la muerte de Raúl Alfonsín.
A lo largo de los años, Cobos siguió reivindicando su decisión. En 2018 dijo: "No me arrepiento para nada por la forma en que voté, todo lo contrario. Al derogar la 125 se pacificó el país".
El actual diputado nacional por Mendoza también recordó, en una entrevista con el diario Clarín en 2021, cómo responde cuando lo comparan con otros conflictos entre presidentes y vicepresidentes: "Yo le solucioné un conflicto a Cristina, no como ella que le generó uno al Presidente".
Cada vez que surge una tensión entre un presidente y su vicepresidente, la 125 vuelve a mencionarse como el antecedente obligado. Pasó con la interna entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Y pasó también con el conflicto entre Javier Milei y Victoria Villarruel, sobre el que Cobos opinó en una entrevista con el diario La Nación en agosto de 2025.

Ahí, el propio Cobos definió su rol histórico con una frase que resume por qué la 125 nunca deja de aparecer en la conversación pública: "Parece que ha pasado a ser el patrón de los conflictos".