En un evento sin precedentes organizado por FIFA en Nueva York, las mayores estrellas del deporte mundial se reunieron para interactuar con los protagonistas de la final del Mundial 2026
La noche en el Javits Center fue en el marco del Fanatics Fest, un evento especial organizado con un Lionel Messi que volvió a demostrar su magnetismo único al hacer que leyendas como Novak Djokovic, Tom Brady y Kevin Durant hicieran fila para tomarse una selfie con él.
Para que el show fuera aún más vistoso, los protagonistas de la final llegaron al evento de una manera espectacular. Lionel Scaloni, Messi, Emiliano "Dibu" Martínez, Luis de la Fuente y Rodri descendieron de un helicóptero que aterrizó en las inmediaciones del centro de convenciones neoyorquino.
"Estoy bastante nervioso porque volvemos en helicóptero. Sí y hemos venido en helicóptero y tenemos que volver ahora, y eso me pone generalmente nervioso. Lo demás, no, estoy tranquilísimo, es una suerte estar en esta circunstancia, en esta situación, y lo que queremos es que la gente disfrute de este momento", confesó De la Fuente.
A diferencia de las conferencias de prensa habituales, la FIFA organizó este evento como parte del Fanatics Fest, un festival deportivo que reúne a numerosas celebridades.

En lugar de periodistas convencionales, fueron Tom Brady (el jugador con más campeonatos de la Super Bowl en la historia de la NFL), Novak Djokovic (el tenista masculino con más títulos de Grand Slam) y Kevin Durant (el primer jugador de básquet en ganar cuatro medallas de oro olímpicas) quienes formularon preguntas directamente a los entrenadores y jugadores de Argentina y España.
Messi, Scaloni, Dibu Martínez, Rodri y De la Fuente respondieron las preguntas de los distintos moderadores en un ambiente distendido y cordial. Para que Leo entendiera las consultas en inglés hubo una traductora, aunque en un momento divertido el Dibu Martínez se adelantó y le ayudó a explicarle una pregunta en español, lo que causó la risa de varios de los presentes.
Uno de los momentos más memorables fue cuando Tom Brady mencionó la foto que se hizo viral en las redes sociales hace casi 20 años, en la que se veía a un joven Messi bañando a un niño pequeño llamado Lamine Yamal, quien ahora juega para España en este mismo Mundial.
"Es una foto realmente increíble", respondió Messi con una sonrisa, generando aplausos y risas en el auditorio. La anécdota conectó pasado y presente de una manera emotiva, recordando cómo el fútbol teje historias que trascienden generaciones.
Cuando Messi subió al escenario, casi nadie del público aplaudió. No por falta de entusiasmo, sino porque cientos de personas estaban grabando el momento con sus teléfonos celulares.

La estampa era elocuente: todos querían capturar ese instante para la posteridad. Messi simplemente sonrió, saludó al público con su característico gesto de la mano y fue recibido de inmediato con una ovación atronadora.
Esa imagen refleja en parte el estatus especial del capitán argentino, considerado por muchos colegas y expertos como el mejor jugador de la historia del fútbol. Su presencia eclipsó incluso a otras leyendas presentes, confirmando su extraordinario atractivo más allá de las fronteras del fútbol.
El evento culminó con una foto del recuerdo que sin duda será histórica. Kevin Durant, aprovechando su talla de 2.11 metros como basquetbolista de la NBA, fue el encargado de encuadrar la selfie grupal en la que participaron Rio Ferdinand (ex leyenda del fútbol y moderador del evento), el actor Kevin Hart, el rapero Travis Scott y Michael Rubin (empresario organizador del Fanatics Fest).
Junto a ellos posaron las estrellas deportivas: Lionel Messi, Novak Djokovic, Tom Brady, Kevin Durant, Emiliano "Dibu" Martínez y Rodri.
Antes de abandonar el escenario, las tres leyendas no argentinas quisieron tomarse fotografías individuales con el capitán de la Albiceleste, formando una fila que simbolizó el respeto universal que genera el rosarino.