El juicio por uno de los homicidios más violentos ocurridos en la cárcel de Piñero terminó con un desenlace opuesto al que pretendía la Fiscalía. Pese a que los investigadores sostuvieron que existió un plan previamente organizado para asesinar a un interno y reclamaron prisión perpetua para los seis acusados, el tribunal resolvió absolverlos por el beneficio de la duda.
La sentencia fue dada a conocer este viernes por las juezas Hebe Marcogliese, Lorena Aronne y Eleonora Verón, quienes entendieron que las pruebas reunidas durante el debate no permitían alcanzar el grado de certeza necesario para dictar una condena.
De esa manera, quedaron absueltos Alan E., Joan G., Mauricio G., Diego F., Fabricio M. y Marcelo N., quienes habían llegado a juicio imputados por el asesinato de Gustavo "Bocha" Figueroa, ocurrido en octubre de 2023 dentro de la Unidad Penitenciaria N°11 de Piñero, según publicó el diario La Capital de Rosario.
La resolución contrastó con la postura sostenida por la fiscal Noelia Navone, quien durante el debate pidió que los seis fueran condenados a prisión perpetua como coautores de un homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas. Además, también les atribuyó el delito de tentativa de homicidio por las agresiones sufridas por otros internos durante el ataque.
Según la acusación fiscal, el crimen no fue producto de una pelea espontánea, sino la ejecución de un plan organizado para matar a Figueroa.
La investigación sostuvo que el grupo de atacantes comenzó reduciendo a los presos que integraban el círculo de confianza de la víctima. Entre ellos se encontraba Juan Manuel L., quien recibió puñaladas y golpes mientras los agresores avanzaban dentro del pabellón.

Con el camino despejado, Figueroa intentó refugiarse dentro de su celda y bloqueó la puerta desde el interior. Sin embargo, siempre de acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, parte del grupo logró forzar el ingreso.
La acusación sostuvo que los atacantes sacaron a la víctima al pasillo del pabellón, donde la golpearon y la apuñalaron hasta provocarle la muerte.
Uno de los aspectos que nunca terminó de esclarecerse públicamente fue el móvil del asesinato. No obstante, tanto la víctima como varios de los acusados habían estado vinculados a organizaciones narcocriminales que operaban en Rosario y sus alrededores.
Figueroa, además, había sido relacionado en distintas investigaciones con la banda Los Monos.
Antes de ser asesinado, Figueroa había cumplido una condena en la Justicia Federal por su participación secundaria en un secuestro extorsivo cometido en 2018 contra un integrante de la comunidad gitana.
Tras acceder a la libertad condicional volvió a quedar procesado por una causa vinculada a la ley de drogas y posteriormente fue alojado en la cárcel de Piñero.
Durante su estadía en el penal había compartido funciones como delegado del pabellón con Rodrigo Sebastián Rígoli, otro interno vinculado a Los Monos que tiempo después apareció muerto en la cárcel de Coronda.
Según trascendió durante la investigación, Figueroa había manifestado a su abogado que dentro del penal existían personas que rechazaban su presencia y que le hacían imposible la convivencia en el pabellón donde estaba alojado.
El crimen de "Bocha" Figueroa se incorporó así a una extensa lista de homicidios registrados en cárceles santafesinas durante la última década, especialmente en la Unidad Penitenciaria de Piñero.
Incluso, apenas un mes después de ese asesinato, otro interno, Gonzalo Bracamonte, fue apuñalado dentro del mismo establecimiento. En ese caso, el acusado también terminó siendo absuelto por el beneficio de la duda, en un fallo que volvió a exponer las dificultades para reconstruir judicialmente los crímenes ocurridos dentro de los pabellones penitenciarios.