Mientras el peronismo bonaerense comienza a debatir su futuro después de la era Axel Kicillof, una encuesta realizada en la Sexta Sección Electoral revela una particular paradoja: el gobernador enfrenta desgaste en sectores del interior provincial, pero conserva un respaldo significativo entre quienes ven en su administración un contrapeso frente al ajuste impulsado por el Gobierno nacional.
El estudio, realizado por DC Consultores entre el 10 y el 13 de julio sobre 920 casos en Bahía Blanca, Tres Arroyos, Saavedra, Villarino, Coronel Pringles, Gonzales Chaves, Benito Juárez, Coronel Rosales y Patagones, midió percepciones económicas, expectativas sobre el futuro provincial y posicionamiento de dirigentes políticos.
Uno de los datos políticos más relevantes del relevamiento aparece al consultar quién podría representar una renovación dentro del peronismo bonaerense. El ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, se ubicó primero con el 36,5% de las preferencias, superando a Juan Grabois (18,7%), Julio Alak (17,4%), Sergio Massa (14,6%) y Jorge Ferraresi (12,8%).

El resultado muestra que, más allá de las discusiones internas del oficialismo provincial, una parte importante del electorado comienza a mirar hacia una nueva conducción peronista con un perfil distinto al actual gobernador.
Katopodis aparece así como una figura capaz de articular dos demandas que atraviesan el territorio: la necesidad de renovación política y la defensa de un modelo de gestión que no abandone el rol del Estado.
La evaluación emocional sobre la gestión provincial muestra un escenario dividido. Si bien el 46,1% de los consultados asocia al gobierno de Kicillof con "desilusión y desencanto" y un 19,2% con temor, existe un dato que complejiza la lectura política: casi cuatro de cada diez encuestados mantienen una mirada positiva o moderada sobre la administración bonaerense.

El 18,9% manifestó "prudencia" y el 15,8% vinculó la gestión provincial con "alivio y tranquilidad", configurando un núcleo de respaldo que aparece asociado a quienes perciben al gobierno bonaerense como una protección frente a las políticas de ajuste del oficialismo nacional.
El humor social está atravesado por la falta de crecimiento. El 50,1% considera que la región está estancada por la ausencia de inversiones que generen empleo privado de calidad, mientras que el 34,6% sostiene que apenas se sobrevive porque los ingresos no permiten progresar. Solo el 15,3% cree que todavía es posible crecer con esfuerzo y trabajo.

Para 2027, las principales demandas apuntan a la seguridad, la llegada de inversiones y la generación de empleo privado. El 32,4% eligió como prioridad una política de seguridad tecnológica inspirada en el denominado "modelo Bukele"; el 28,7% reclamó una reducción de impuestos para atraer inversiones y el 28,5% pidió fortalecer el empleo privado.
El relevamiento refleja un escenario donde el oficialismo provincial conserva una base de apoyo, pero también enfrenta señales de agotamiento en sectores claves del interior bonaerense. En ese contexto, la figura del ex intendente de San Martín aparece como una posible síntesis: un dirigente identificado con la gestión, pero con distancia suficiente para encarnar una etapa posterior al liderazgo de Kicillof.
A poco más de un año del inicio de la carrera electoral hacia 2027, la Sexta Sección comienza a mostrar una tendencia que podría repetirse en otros territorios: un electorado que cuestiona el presente económico, pero que todavía busca una alternativa dentro del peronismo antes que una ruptura definitiva con el espacio.