19/07/2026 - Edición Nº1258

Política

Selección Argentina

Francisco "Pancho" Varallo, el mundialista argentino que vivió un siglo

18/07/2026 | El delantero platense fue una de las figuras de la Selección Argentina en el primer Mundial de la historia



El primer Mundial de la FIFA se jugó en Uruguayen 1930, y dejó una historia fundacional para el fútbol argentino. Entre aquellos pioneros que escribieron las primeras páginas de la Copa del Mundo apareció un nombre que con el tiempo se transformó en leyenda: Francisco Antonio “Pancho” Varallo.

El delantero nacido en Los Hornos, La Plata, fue uno de los protagonistas de aquella Selección Argentina que llegó a la final del torneo inaugural y cayó 4 a 2 ante Uruguay en el estadio Centenario. Décadas más tarde, ya convertido en el último sobreviviente de aquel partido, sus recuerdos permitieron reconstruir una final atravesada por la rivalidad, la tensión y un contexto muy diferente al fútbol moderno.

El goleador platense que llegó al primer Mundial

Varallo nació el 5 de febrero de 1910 y comenzó su carrera en Gimnasia y Esgrima La Plata. Su potencia física, velocidad y capacidad goleadora llamaron rápidamente la atención del fútbol argentino.

Con apenas 20 años fue convocado por la Selección Argentina para disputar el Mundial de Uruguay 1930, convirtiéndose en el jugador más joven del plantel. Aquel torneo no solo fue una competencia deportiva: fue el nacimiento de una tradición que con el tiempo se convertiría en el acontecimiento futbolístico más importante del planeta.

Argentina tuvo una actuación brillante. Superó la fase de grupos con victorias ante Francia, México y Chile, y luego goleó a Estados Unidos por 6 a 1 en semifinales. Varallo disputó encuentros importantes y llegó a la final, aunque una lesión previa condicionó su participación durante el certamen.

Una derrota que quedó grabada

El 30 de julio de 1930, Argentina y Uruguay disputaron la primera final mundialista de la historia. El partido estuvo cargado de tensión desde antes del comienzo, con una rivalidad que excedía lo deportivo entre dos potencias sudamericanas de la época.

Argentina comenzó mejor y terminó el primer tiempo ganando 2 a 1. Uruguay reaccionó en la segunda mitad y terminó imponiéndose por 4 a 2 para quedarse con la primera de las dos conquistas mundiales.

Pero con el paso de los años, Varallo aportó una mirada distinta sobre aquella jornada. Según recordó en varias entrevistas, el equipo uruguayo no fue superior futbolísticamente, sino que logró imponerse por su fortaleza anímica y por el clima que rodeó al encuentro. “Los uruguayos ganaron bien” -a pesar de la violencia de los orientales- fue una de las frases que quedaron asociadas a su recuerdo de aquella final.

Las amenazas a Luis Monti

Uno de los episodios más recordados de aquella definición estuvo relacionado con Luis Monti, una de las grandes figuras argentinas de la época. Monti, mediocampista de enorme personalidad, habría recibido amenazas antes de la final contra Uruguay. El temor por posibles represalias contra su familia y el clima de hostilidad que rodeaba el partido influyeron en el estado emocional del futbolista.

El volante argentino, que cuatro años más tarde sería campeón del mundo con Italia, fue uno de los símbolos de aquella final marcada por la presión externa y la tensión entre dos selecciones que se disputaban algo más que un título: el orgullo de ser los primeros campeones del mundo.

“Cañoncito” Varallo, el ídolo eterno de Boca

Después del Mundial, Boca Juniors incorporó a Varallo y allí construyó una de las páginas más importantes de su carrera. Apodado “Cañoncito” por la potencia de su remate, se convirtió en un delantero decisivo y en uno de los grandes ídolos de la historia xeneize.

Con Boca ganó los campeonatos de 1931, 1934 y 1935, fue goleador del torneo de 1934 y durante casi siete décadas conservó el récord de máximo goleador del profesionalismo del club. Sus 181 goles con la camiseta azul y oro fueron una marca histórica que recién pudo superar Martín Palermo en 2009.

El último hombre que pudo contar cómo nació la Copa

Una lesión en los meniscos obligó a Varallo a retirarse en 1940, cuando todavía no había cumplido los 30 años. Sin embargo, su figura siguió creciendo con el paso del tiempo. Durante sus últimos años se transformó en una memoria viva del fútbol argentino. Era el último protagonista de aquella final de 1930 y uno de los pocos hombres capaces de contar en primera persona cómo fue jugar el primer Mundial de la historia.

Vivió hasta los 100 años y falleció el 30 de agosto de 2010 en La Plata. Se fue como uno de los últimos testigos de una época irrepetible, aquella en la que un grupo de futbolistas pioneros comenzó a construir la leyenda más grande del deporte mundial.