Los senadores nacionales cobrarán desde agosto una dieta bruta cercana a los $12 millones mensuales como consecuencia de la actualización salarial derivada de la última paritaria del personal legislativo. El incremento fue acordado entre las autoridades del Congreso y los gremios, y se aplica automáticamente por el mecanismo que vincula las dietas con el valor del módulo legislativo.

La suba corresponde al último tramo del acuerdo paritario firmado por la vicepresidenta Victoria Villarruel y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, junto a los sindicatos APL, ATE y UPCN. El ajuste acumulado alcanza el 6,7% entre junio y agosto y se suma al aumento del 12,5% otorgado durante el primer cuatrimestre del año.
Con la actualización, la dieta de los senadores queda compuesta por 2.500 módulos, además de adicionales por gastos de representación y desarraigo. Según estimaciones del Senado, el haber bruto alcanzará los $11.877.000, antes de los descuentos correspondientes.
El aumento profundiza la diferencia salarial con los diputados nacionales, que no están alcanzados por el sistema de enganche aprobado por el Senado y actualmente perciben un salario bruto de alrededor de $6 millones. Esa brecha volvió a generar malestar dentro de la Cámara baja y podría reabrir la discusión una vez finalizado el receso legislativo.

El acuerdo también contempla incrementos para el personal del Congreso. Las distintas categorías recibirán aumentos escalonados entre junio y agosto, mientras que los gremios reclamaron avanzar en una revisión integral de la estructura salarial para regularizar diferencias entre los trabajadores legislativos.
La actualización de las dietas llega en un contexto de fuerte discusión sobre los ingresos de la dirigencia política y en medio de una economía marcada por la caída del poder adquisitivo y el aumento del desempleo. En ese escenario, distintos bloques ya anticiparon que algunos de sus legisladores volverán a renunciar o donar parte de los incrementos salariales recibidos.