21/07/2026 - Edición Nº1260

Política

Política y fútbol

Argentina-España en Inglaterra 66: el partido que enfrentó a dos dictaduras

19/07/2026 | El partido reflejó el complejo escenario político que atravesaban ambos países hace sesenta años.



Cuando Argentina derrotó 2-1 a España el 13 de julio de 1966 por la fase de grupos del Mundial de Inglaterra, el resultado quedó registrado como un importante triunfo deportivo, pero detrás de esos noventa minutos existió una realidad mucho más profunda. Ambos países estaban gobernados por dictaduras militares que utilizaban al deporte como una herramienta de prestigio nacional en plena Guerra Fría.

El encuentro fue disputado el 13 de julio de 1966 en Villa Park, Birmingham. Ese día saltaron al campo a dos selecciones que representaban modelos políticos diferentes en su origen, pero similares en la ausencia de democracia. Mientras la Argentina acababa de sufrir un golpe de Estado que inauguraba una nueva etapa de gobiernos militares, España llevaba casi tres décadas bajo el régimen franquista.

Argentina estrenaba dictadura

La Copa del Mundo comenzó apenas unos días después de uno de los acontecimientos políticos más importantes de la historia argentina del siglo XX. El 28 de junio de 1966, las Fuerzas Armadas derrocaron al presidente constitucional Arturo Umberto Illia e instalaron en el poder al general Juan Carlos Onganía. El nuevo gobierno bautizó al proceso como la "Revolución Argentina", un proyecto que no planteaba una transición hacia elecciones sino un régimen militar de duración indefinida.

El Congreso Nacional fue disuelto, los partidos políticos quedaron sin actividad, las provincias fueron intervenidas y comenzó un proceso de concentración del poder que tendría uno de sus episodios más recordados apenas semanas después del Mundial: la Noche de los Bastones Largos, cuando la Policía Federal reprimió violentamente a docentes y estudiantes en las universidades nacionales. En ese contexto de incertidumbre institucional, el seleccionado argentino viajó a Inglaterra con un país que todavía intentaba asimilar el cambio de régimen.

Casi 30 años de franquismo

La realidad española era distinta en el tiempo, aunque semejante en la naturaleza del poder. Desde el final de la Guerra Civil en 1939, el general Francisco Franco gobernaba España mediante una dictadura que había eliminado la competencia política, restringido las libertades civiles y consolidado un fuerte control del Estado sobre la sociedad.

Para 1966 el franquismo atravesaba una etapa de crecimiento económico impulsada por el llamado "milagro español", producto de la apertura parcial al capital extranjero, el turismo y la industrialización. Esa estabilidad permitió que el régimen buscara mejorar su imagen internacional sin modificar su estructura autoritaria. El deporte ocupaba un lugar central dentro de esa estrategia. Dos años antes, España había conquistado la Eurocopa de 1964, logro que el franquismo convirtió en un símbolo propagandístico de la supuesta fortaleza del país bajo su conducción.

Un triunfo argentino

En ese escenario político arrancó la participación de ambos -en el Grupo 2- en el Campeonato del Mundo. Argentina debutó frente a España con un triunfo por 2-1. Luego empató en cero con Alemania Federal y cerró su primera ronda con un categórico 2-0 frente a SuizaLuis Artime se convirtió en la gran figura de la tarde inglesa al marcar los dos goles del conjunto dirigido por Juan Carlos Lorenzo. El descuento español apenas sirvió para decorar el resultado.

La victoria permitió que Argentina quedara muy cerca de la clasificación y dejó prácticamente eliminado al seleccionado español, que terminaría despidiéndose del torneo en la primera fase. A España no le fue bien. Luego de perder contra nuestra Selección, venció a los suizos por 2-1 y cayó por idéntico marcador ante Alemania Federal. Quedó tercera en la zona, afuera del Mundial.

El Mundial que quedó bajo sospecha

La historia del campeonato, sin embargo, tendría un desenlace mucho más controvertido. Argentina avanzó a los cuartos de final para enfrentar al anfitrión Inglaterra en Wembley. Allí se produjo uno de los arbitrajes más discutidos de todos los tiempos.

El árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán Antonio Rattín sin que existiera traducción entre ambos y sin explicar claramente los motivos de la decisión. La inferioridad numérica condicionó el desarrollo del encuentro, que terminó con victoria inglesa por 1-0 gracias a un gol de Geoff Hurst.

La polémica no terminó allí. Tras el partido, el entrenador inglés Alf Ramsey protagonizó un episodio que quedó grabado en la memoria del fútbol argentino al impedir que sus jugadores intercambiaran camisetas con los argentinos y calificarlos públicamente como "animales".

Inglaterra levantó la Copa entre polémicas

El recorrido del seleccionado anfitrión tampoco estuvo exento de controversias en la final. Frente a Alemania Federal, Inglaterra se impuso 4-2 en tiempo suplementario en un partido inmortalizado por el llamado "gol fantasma" de Geoff Hurst. La pelota pegó en el travesaño y picó cerca de la línea antes de salir, pero el árbitro suizo Gottfried Dienst convalidó el tanto tras consultar al juez de línea soviético Tofiq Bahramov. 

La suma de aquella discutida conquista frente a Alemania y del polémico arbitraje sufrido por Argentina en cuartos de final convirtió al Mundial de 1966 en uno de los campeonatos más cuestionados de la historia, alimentando durante décadas la percepción de que Inglaterra fue favorecida por las decisiones arbitrales en su camino hacia el único título mundial de su historia.

 

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