El Mundial de España 1982 fue el escenario de dos procesos políticos diferentes. Mientras el país anfitrión organizaba por primera vez una Copa del Mundo en democracia tras casi cuatro décadas de franquismo, Argentina llegaba al torneo bajo un gobierno militar y después del conflicto bélico con el Reino Unido por las Islas Malvinas.
Francisco Franco murió el 20 de noviembre de 1975, después de gobernar España desde el final de la Guerra Civil Española en 1939. Tras su fallecimiento comenzó un proceso político conocido como la Transición Española. En 1977 se realizaron las primeras elecciones democráticas desde la Segunda República, se legalizaron partidos políticos y en 1978 fue aprobada una nueva Constitución.
El Mundial de 1982 fue organizado por España en ese contexto. La competencia se desarrolló entre el 13 de junio y el 11 de julio y contó con la participación de 24 selecciones, por primera vez en la historia de la Copa del Mundo.
Durante esos años también se produjo un fenómeno cultural conocido como "destape español", asociado a la aparición de nuevas expresiones artísticas y sociales tras el levantamiento progresivo de restricciones existentes durante el franquismo.
Argentina llegó al Mundial como campeón defensor, luego del título obtenido en 1978. El país estaba gobernado por una Junta Militar instalada tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. En 1981 asumió como presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri.
El 2 de abril de 1982, las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas, dando inicio al conflicto bélico con el Reino Unido. La guerra terminó el 14 de junio de 1982 con la rendición argentina. Cuatro días antes había comenzado el Mundial de España. La delegación argentina viajó al torneo pocos días después del final del conflicto.
El Mundial terminó con Italia como campeón, tras vencer a Alemania Federal 3-1 en la final disputada en Madrid. España utilizó el torneo como una presentación internacional dentro del proceso iniciado después del franquismo, mientras Argentina participó en medio de las consecuencias políticas y sociales derivadas de la guerra de Malvinas.
El Mundial de 1982 quedó registrado como una competencia deportiva desarrollada en dos países que atravesaban momentos políticos diferentes: España en transición institucional y Argentina en el tramo final de la dictadura militar.