El nombre de Ferran Torres quedará marcado en la historia del fútbol español. El delantero del FC Barcelona, de 26 años, fue el autor del gol que le dio a España la segunda estrella de su historia en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
También, marcó el final del sueño argentino del bicampeonato consecutivo con una definición inolvidable ante la salida desesperada de Emiliano Dibu Martínez. La imagen del atacante valenciano corriendo hacia el banco de suplentes con los brazos abiertos ya recorre el mundo entero.
El tanto llegó a los 105 minutos del alargue, en el arranque del segundo tiempo suplementario, tras un centro milimétrico de Pedro Porro por la derecha y una bajada perfecta de Nico Williams en el segundo palo.
Ferrán Torres había ingresado a los 61 minutos del segundo tiempo por Mikel Oyarzabal en una decisión táctica de Luis de la Fuente para darle más peso ofensivo al equipo.
El movimiento del DT riojano fue premiado con creces. El "Tiburón", como lo apodan los hinchas del Barcelona y de La Roja por su capacidad para aparecer en el momento justo y devorar cualquier oportunidad, estuvo cerca del gol en varias ocasiones antes del tanto del título.
También marcó un gol a los 113 minutos que fue anulado por posición adelantada, lo que aumentó la tensión de la definición. Su gol fue el broche final de una jornada consagratoria para él y toda España, que 16 años después de Sudáfrica 2010 vuelve a levantar la Copa del Mundo.
Ferran Torres García nació el 29 de febrero de 2000 en Foios, un pequeño municipio de menos de 8.000 habitantes al norte de Valencia, en la comunidad autónoma valenciana.

Al ser bisiesto, celebra su cumpleaños "oficial" solo cada cuatro años, aunque marca la fecha convencional el 28 de febrero. Su infancia fue típica de un chico de pueblo español: sencilla, familiar y con el balón siempre a los pies.
En una entrevista con la revista Panenka, el delantero recordó los momentos que le marcaron como futbolista. "Vivíamos en una casa con un piso más bajo y ahí tenía mi portería, y mis perros que hacían de defensas", contó. "Mis regalos siempre eran balones, espinilleras o botas. No quería otra cosa".
Su madre fue quien le regaló el primer par de botas de fútbol, adquiridas en un comercio llamado Base Sport de Torrent. "Siempre me acordaré", confesó Ferran en aquella entrevista.
Empezó a jugar al fútbol sala en las Escuelas Profesionales Luis Amigó, donde estuvo apenas un año, y luego se pasó al fútbol 7 y al fútbol 11. A los siete años lo captó el Valencia CF, y desde ese momento no volvió a soltar la camiseta blanquinegra.
En la cantera valencianista se formó como un extremo desequilibrante, veloz y con enorme visión para asistir a sus compañeros. Los primeros años en la residencia del club los vivió con la difícil situación del divorcio de sus padres, que ocurrió cuando él tenía 12 o 13 años. "Fue un shock para mí porque era bastante pequeño y no sabes cómo afrontarlo", contó tiempo después.

Ferran Torres debutó en LaLiga el 16 de diciembre de 2017, bajo el mando del entonces técnico del Valencia, Marcelino García Toral. Vestía el número 33 y tenía apenas 17 años. Desde ese día, su carrera despegó con rapidez.
En sus temporadas en el club che (2017 a 2020) marcó 9 goles y aportó 12 asistencias, y fue clave para la conquista de la Copa del Rey 2019, un título que Valencia le ganó al Barcelona en la final de Sevilla.
Sus condiciones no pasaron desapercibidas para los clubes europeos, y en 2020 el Manchester City de Pep Guardiola pagó 25 millones de euros por su ficha.
En el club inglés vivió una etapa de aprendizaje intenso. Bajo la conducción del técnico catalán aprendió a jugar en distintas posiciones ofensivas, refinó su técnica y ganó títulos como la Premier League y la Copa de la Liga. Sin embargo, la competencia interna era feroz y Ferrán supo que necesitaba más protagonismo para desarrollar su carrera.
En enero de 2022, el FC Barcelona pagó 55 millones de euros por su fichaje, cifra que se transformó en el primer gran desembolso del proyecto liderado por Xavi Hernández. Desde ese momento, el valenciano viste la camiseta blaugrana y ya lleva más de 100 partidos con el club catalán.

En sus primeros años en el Barcelona, Ferrán tuvo altibajos. Fue muy criticado por la afición por su falta de definición, un problema que arrastraba desde el Manchester City y que le costaba resolver.
Su apodo original en el vestuario, "Lubina", hacía referencia a la palidez de su piel más que a sus condiciones futbolísticas. Sin embargo, el desembarco del entrenador alemán Hansi Flick al Barcelona en 2024 lo cambió todo.
El técnico germano confió plenamente en él, le dio continuidad como número 9 fijo y le devolvió la confianza. Ferrán respondió con una temporada 2024-25 sobresaliente en la que marcó 22 goles en LaLiga y ganó el doblete Liga-Copa del Rey.
Ese renacer futbolístico le valió un nuevo apodo entre los hinchas y los medios: "Tiburón Blanco", en referencia a su instinto asesino en el área.
También le abrió las puertas de la Selección española como titular indiscutido bajo la conducción de Luis de la Fuente, algo que había parecido imposible en algún momento de su carrera.
Con La Roja, Ferrán ya lleva más de 55 partidos jugados y anotó su gol número 25 con la camiseta española este domingo en la final, superando a leyendas como Sergio Ramos y Alfredo Di Stéfano en la tabla histórica de goleadores del combinado ibérico. Fue tercer capitán de La Roja en este Mundial, detrás del titular Rodri y del segundo Unai Simón.