La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió profundizar su enfrentamiento con el gobierno de Javier Milei y anunció un nuevo plan de lucha que incluirá movilizaciones conjuntas con las dos CTA y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). La decisión marca el regreso de las protestas masivas tras la pausa impuesta por el Mundial 2026 y anticipa un escenario de creciente conflictividad sindical durante las próximas semanas.
Según trascendió luego de la reunión de la conducción cegetista, la primera manifestación se realizará el miércoles 22 de julio, en coincidencia con la tradicional marcha que cada semana protagonizan los jubilados en reclamo por la actualización de los haberes y mejores condiciones de vida.
La medida forma parte de una estrategia más amplia que busca unificar a los distintos sectores del movimiento obrero frente a las políticas económicas impulsadas por la administración libertaria.
El calendario de protestas continuará el 7 de agosto, cuando la CGT, las CTA y la UTEP participen de la tradicional movilización de San Cayetano, patrono del Trabajo. Esa jornada suele reunir a organizaciones sindicales, movimientos sociales y sectores vinculados a la economía popular bajo consignas relacionadas con el empleo, la producción y la justicia social.
La definición del cronograma surgió de un encuentro realizado el pasado martes en la sede de la CGT, donde las principales centrales sindicales coincidieron en avanzar con una agenda común de reclamos.

El objetivo es mantener la presión sobre el Gobierno mientras continúan las discusiones por el salario, las reformas laborales y las políticas de ajuste impulsadas por la Casa Rosada.
Del encuentro participaron los integrantes del triunvirato que conduce la CGT: Cristian Jerónimo (Industria del Vidrio), José Sola (Seguro) y Octavio Argüello (Camioneros), junto a los secretarios generales de las dos CTA, Hugo Godoy (CTA Autónoma) y Roberto Baradel (CTA de los Trabajadores).
Durante la reunión también se acordó impulsar nuevas movilizaciones cuando el Gobierno convoque al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, con el objetivo de reclamar una recomposición salarial acorde al contexto económico.

Los dirigentes coincidieron en que la pérdida del poder adquisitivo, la situación de los jubilados y el impacto de las políticas de ajuste justifican una mayor coordinación entre las organizaciones sindicales.
Además de las movilizaciones previstas para julio y agosto, la CGT confirmó que trabaja en la organización de una gran marcha federal que reúna a sindicatos, movimientos sociales y sectores políticos opositores al Gobierno nacional.
La iniciativa busca ampliar el nivel de participación y convertir la protesta en una demostración de fuerza contra las medidas económicas implementadas por la administración de Javier Milei.
En paralelo, las organizaciones sindicales participarán de la Semana Social convocada por la Comisión Episcopal Argentina, que se desarrollará los días 4, 5 y 6 de septiembre en Córdoba, un encuentro que este año adquirirá especial relevancia por la visita que el papa León XIV tiene prevista para noviembre.
Aunque todavía no existe una fecha definida, la conducción de la CGT confirmó que la posibilidad de convocar a un nuevo paro general continúa en análisis.
Antes de llegar a esa instancia, el plan contempla una serie de acciones progresivas que incluirán asambleas en los lugares de trabajo, movilizaciones sectoriales, campañas de difusión y protestas coordinadas en distintos puntos del país.
Con este nuevo esquema de medidas, el sindicalismo busca mantener la presión sobre el Gobierno en un contexto de fuerte disputa por el rumbo económico.

Mientras la Casa Rosada insiste en profundizar las reformas y sostener el ajuste fiscal, la CGT apuesta a construir un frente sindical cada vez más amplio para cuestionar las políticas oficiales y consolidar una agenda común junto a las CTA, la UTEP y otros sectores de la oposición social y política.
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