El Congreso Nacional inició este lunes el receso de invierno y durante las próximas dos semanas no habrá actividad parlamentaria en ninguna de las dos cámaras. La pausa legislativa posterga hasta agosto el tratamiento de varios de los proyectos más importantes que impulsa el Gobierno, que aprovechará este período para intentar cerrar acuerdos con los bloques dialoguistas y destrabar una agenda que permanece frenada desde hace meses.
Aunque la licencia corresponde formalmente al personal legislativo, tanto diputados como senadores suelen acompañar ese cronograma, por lo que la actividad recién se reanudará a partir del 3 de agosto, cuando volverán las reuniones de comisión y las sesiones ordinarias.
Mientras tanto, la Mesa Política del oficialismo, encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, buscará avanzar en negociaciones con gobernadores y legisladores aliados para reunir los votos que permitan reactivar proyectos considerados prioritarios por la Casa Rosada.

Uno de los expedientes más relevantes para el oficialismo continúa frenado en el Senado. Se trata de la reforma electoral, que propone eliminar las PASO y, si prosperan las negociaciones, incorporar un sistema de colectoras para las elecciones nacionales.
El proyecto ingresó en abril y solo pudo avanzar en una reunión de comisión, ya que el Gobierno no logró reunir el respaldo suficiente entre los bloques dialoguistas.
Las negociaciones son encabezadas por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto con la titular del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, quienes intentan sumar el apoyo de gobernadores y legisladores provinciales. Sin embargo, La Libertad Avanza todavía está lejos de los 37 votos necesarios para aprobar la iniciativa en la Cámara alta.
Con una bancada de 21 senadores, el oficialismo necesita incorporar al menos 16 voluntades para convertir en ley una reforma que considera estratégica de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La reforma electoral no es el único proyecto pendiente. El Senado también mantiene en agenda el tratamiento del Súper RIGI, la reforma del régimen de Zonas Frías, la modificación de la Ley General de Sociedades y la denominada ley de Propiedad Privada.
En este último caso, el oficialismo ya debió postergar en cuatro oportunidades su tratamiento por diferencias respecto de la regulación sobre la extranjerización de tierras. Las modificaciones incorporadas durante el debate en comisión tampoco lograron conformar plenamente ni al Gobierno ni a sus aliados parlamentarios.
En tanto, la reforma de Zonas Frías enfrenta fuertes resistencias dentro de sectores dialoguistas, especialmente de la Unión Cívica Radical, lo que mantiene en suspenso su tratamiento definitivo.
A esa lista se suman otras iniciativas que todavía permanecen en comisión o sin fecha de debate, como la reforma de la Ley de Salud Mental, los proyectos para combatir la ludopatía, la reforma de la ley de discapacidad y la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal.

La Cámara de Diputados también retomará en agosto una agenda cargada de proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo.
Entre ellos aparece la ley de Lobby y una nueva modificación de la ley de Inocencia Fiscal, con la que el Gobierno busca ampliar el Régimen Simplificado de Ganancias para incentivar el ingreso al sistema financiero de dólares que permanecen fuera del circuito formal.
La propuesta oficial apunta a eliminar los límites patrimoniales actualmente vigentes, de modo que también puedan adherirse grandes contribuyentes.
Además, continúa pendiente el tratamiento de la reforma de la ley de financiamiento universitario, uno de los proyectos que todavía no tiene fecha para volver al recinto.

El receso encuentra al oficialismo con un balance legislativo dispar. Durante el período de sesiones extraordinarias consiguió aprobar iniciativas como la reforma laboral, el Régimen Penal Juvenil, la ley de Inocencia Fiscal y el Presupuesto.
Sin embargo, desde marzo la dinámica parlamentaria se volvió más compleja y el Gobierno comenzó a encontrar mayores dificultades para construir mayorías estables tanto en Diputados como en el Senado.
En ese contexto, las dos semanas sin actividad legislativa aparecen como una oportunidad para relanzar las negociaciones políticas. El objetivo de la Casa Rosada será llegar al reinicio de la actividad parlamentaria con los acuerdos necesarios para intentar destrabar una agenda que, por ahora, sigue en pausa.