22/07/2026 - Edición Nº1261

Sociedad


Verás que todo es mentira

Cuál es la verdadera historia de "Piti", la boa de Colegiales que nunca existió

20/07/2026 | Un paseador de perros armó la falsa historia del reptil que había desaparecido para sumar clientes a su cartera. La preocupación vecinal.



Todo comenzó como un "alerta barrial" sobre la desaparición de una boa constrictora de una vivienda en el barrio de Colegiales, pero terminó transformándose en uno de los virales más insólitos de los últimos tiempos en la Ciudad de Buenos Aires. 

Así fue como desde el jueves pasado, carteles pegados en postes y fachadas del barrio porteño de Colegiales advertían sobre la desaparición de “Piti”, un reptil de más de tres metros de largo que se había escapado del domicilio de un vecino.  Según el anuncio, la "mascota", era dócil, estaba castrada y respondía al nombre. "La tenemos desde hace muchos años, desde que medía dos metros”, rezaban los carteles pegados en postes, árboles y frentes de viviendas. Como era de esperar, la increíble historia llegó a los medios, además que tres denuncias presentadas en la comisaria zonal, hacían aún más creíble la farsa. En consecuencia, efectivos de la Comisaría Vecinal 13C y de la División Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad iniciaron actuaciones para dar con el paradero del ejemplar. 

Luego de cuatro días, y mientras no se sabía nada de "Piti", este lunes comenzó a circular en los grupos de vecinos de la zona de Céspedes y Matienzo, un flyer de un paseador de perros que se ofrecía pasear a las mascotas mientras los dueños se resguardaban en sus casas por temor a la serpiente. 

Sin embargo, lo que parecía una solución solidaria ante la emergencia era en realidad la segunda parte de una arriesgada estrategia publicitaria.

Pero, la broma comercial se salió definitivamente de control cuando la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente y Maltrato Animal tomó intervención de oficio tras los reclamos vecinales, al tiempo que tres residentes del barrio radicaron denuncias formales.

La confesión

Tras varios intentos fallidos por contactar al número del cartel, las autoridades lograron comunicarse con el anunciante este lunes por la mañana. "Fue una publicidad que se salió de control", confesó el paseador.  

Al verse acorralado por las investigaciones judiciales y la repercusión mediática, el joven finalmente admitió que la boa nunca existió y que todo se trató de un ardid para promocionar sus servicios de paseo canino. "Fue una publicidad que se salió de control; se lo estoy comunicando a los vecinos para que se queden tranquilos", reconoció el paseador. 

Ahora, tras el revuelo barrial y la movilización de recursos policiales y judiciales, la insólita jugada de marketing barrial podría traerle graves complicaciones legales por falsa denuncia y alarma pública.