El jefe de Gabinete, Diego Santilli, recibió en la Casa Rosada al gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, en una reunión centrada en la agenda conjunta entre la Nación y la provincia.
Entre los principales temas abordados sobresalió el pedido de respaldo del Gobierno nacional para avanzar con dos obras de infraestructura consideradas estratégicas para el noreste argentino: los puentes internacionales Alvear-Itaquí, que conectará con Brasil, y Monte Caseros-Bella Unión, que unirá a la Argentina con Uruguay.
El encuentro también incluyó un repaso por los proyectos legislativos impulsados por el Gobierno nacional, aunque el foco estuvo puesto en la necesidad de obtener el aval de la Nación para destrabar el desarrollo de ambos viaductos binacionales.
Con el Jefe de Gabinete, @diegosantilli avanzamos en la agenda de trabajo que compartimos entre la Nación y #Corrientes.
— Juan Pablo Valdés (@JPValdesok) July 20, 2026
El aval del Gobierno Nacional es fundamental para las obras de los puentes Alvear-Itaquí y Monte Caseros-Bella Unión, claves en el desarrollo de la… pic.twitter.com/xN6x9ladOH
Los proyectos de los puentes internacionales forman parte de un viejo reclamo de Corrientes y de las ciudades fronterizas involucradas.
Actualmente, tanto el paso entre Alvear e Itaquí como el que une Monte Caseros con Bella Unión dependen de servicios fluviales, lo que genera limitaciones operativas, demoras y frecuentes interrupciones por cuestiones climáticas.
La construcción de ambos puentes permitiría consolidar nuevos corredores internacionales dentro del Mercosur, facilitando el transporte de personas y mercancías entre Argentina, Brasil y Uruguay.
Además, reduciría los costos logísticos, mejoraría la competitividad de las economías regionales y fortalecería la integración de las localidades ubicadas sobre el río Uruguay.
El proyecto contempla la construcción de un puente internacional entre la ciudad correntina de Alvear y la localidad brasileña de Itaquí.
Hoy esa conexión depende exclusivamente de un servicio de balsas que constituye el único vínculo físico directo entre ambas ciudades.
El sistema resulta fundamental para el transporte de camiones, cargas agrícolas, productos forestales y pasajeros, pero presenta importantes restricciones.
Las embarcaciones funcionan con horarios determinados por los controles aduaneros y migratorios de ambos países, por lo que no existe circulación permanente durante las 24 horas.
Además, los viajes se realizan mediante frecuencias programadas, lo que obliga a los transportistas a organizar sus recorridos con anticipación y genera tiempos de espera en los puertos.
Otro de los problemas habituales son las crecidas del río Uruguay. Cuando aumenta el caudal, la navegación suele suspenderse por razones de seguridad debido a la presencia de troncos, sedimentos o la inundación de las rampas de embarque.
Con un puente, todas esas limitaciones desaparecerían y el tránsito podría desarrollarse de manera continua.
El segundo proyecto impulsado por Corrientes busca construir un puente entre Monte Caseros y Bella Unión, en Uruguay.
A diferencia del paso hacia Brasil, la conexión actual entre ambas ciudades es principalmente para pasajeros y funciona mediante lanchas rápidas que cruzan el río Uruguay en pocos minutos.
Los servicios operan con horarios fijos durante los días hábiles y requieren realizar previamente los controles migratorios.
Existe además un servicio de balsa para vehículos, aunque su funcionamiento es esporádico y suele habilitarse únicamente en temporadas turísticas o eventos especiales.
Las crecidas del río también afectan este paso, ya que las rampas portuarias quedan bajo agua y las autoridades suspenden el tránsito hasta que las condiciones vuelven a ser seguras.
Uno de los mayores inconvenientes aparece cuando la balsa no está disponible. En esos casos, quienes necesitan viajar entre Monte Caseros y Bella Unión deben realizar largos desvíos por otros pasos internacionales.
Para unir ambas ciudades por vía terrestre, muchas veces es necesario recorrer entre 180 y 280 kilómetros adicionales utilizando los puentes Paso de los Libres-Uruguayana o Concordia-Salto.
La construcción del nuevo puente eliminaría ese rodeo y permitiría una conexión directa entre ambos países.
Desde la provincia consideran que ambas obras tendrían un fuerte impacto económico.
La mejora en la infraestructura permitiría reducir significativamente los costos de transporte para las exportaciones correntinas, especialmente en sectores como el arroz, la producción forestal y otras actividades agroindustriales.
También facilitaría el movimiento de turistas y fortalecería el intercambio comercial y social entre las ciudades fronterizas.
En el caso del puente Monte Caseros-Bella Unión, además, consolidaría la denominada "Frontera de la Paz", una región donde confluyen Argentina, Uruguay y Brasil, caracterizada por una intensa relación económica, cultural y familiar entre las comunidades de ambos lados del río.
Al tratarse de obras internacionales, Corrientes necesita el respaldo formal del Gobierno nacional para avanzar con los acuerdos binacionales, el financiamiento y los procedimientos administrativos.
Según informó la Casa Rosada, ese fue uno de los principales ejes de la reunión entre Diego Santilli y Juan Pablo Valdés.
La provincia busca obtener el aval nacional para impulsar definitivamente ambos proyectos, mientras continúan los estudios técnicos y las evaluaciones sobre el esquema de financiamiento.
Entre las alternativas en análisis aparecen modelos de inversión pública, esquemas mixtos y posibles concesiones privadas, una discusión que también involucra aspectos jurídicos vinculados a los tratados internacionales que regulan el río Uruguay.