Al conocerse la investigación por presunto arreglo de partidos que tiene en el centro de la escena una jugada protagonizada por el arquero de Estudiantes de La Plata, Fernando Muslera, por su actuación en el Galatasaray de Turquía, es importante repasar cómo la FIFA sanciona este tipo de conductas.
El amaño de partidos es una de las infracciones más graves que un futbolista, árbitro o dirigente puede cometer dentro del fútbol profesional. La FIFA lo considera un ataque directo a la integridad del deporte.
Por eso, el organismo que lidera Gianni Infantino establece en su Código Disciplinario un régimen sancionatorio muy duro que va desde las multas económicas hasta la inhabilitación vitalicia para ejercer cualquier actividad relacionada con el fútbol.
La legislación actual está actualizada en 2025, aunque las normas contra el amaño de partidos se aplican de manera muy similar desde la reforma de 2017, cuando el organismo decidió endurecer las penas para desalentar prácticas fraudulentas que involucran apuestas y manipulación de resultados.
El artículo 18 del Código Disciplinario de la FIFA establece de manera clara cuáles son las sanciones para las personas que influyan ilícitamente o manipulen el curso de un partido o competición.
La normativa determina que cualquier persona declarada culpable de este tipo de infracciones recibirá al menos cinco años de prohibición de ejercer actividades relacionadas con el fútbol, así como una multa mínima de 100.000 francos suizos (aproximadamente 115.000 dólares).
La sanción alcanza no solo al jugador o participante directo, sino también a cualquier persona vinculada al hecho, incluidos entrenadores, árbitros, dirigentes, empresarios y hasta miembros del staff médico o técnico.
La prohibición implica que el sancionado no puede desempeñarse en ninguna función del fútbol organizado a nivel mundial, incluyendo tareas de coaching, dirigencia, comentario deportivo o cualquier otra actividad reconocida por las federaciones.
El propio artículo establece que en los casos graves, el período de vigencia de la prohibición será más largo o incluso vitalicio. La FIFA considera "casos graves" a aquellos que involucran partidos de gran magnitud (como finales, semifinales o partidos definitorios de campeonatos internacionales), redes organizadas de apuestas ilegales, montos económicos elevados o cuando el infractor ocupa un puesto de responsabilidad dentro del fútbol.
La Comisión Disciplinaria de la FIFA es la encargada de determinar la gravedad de cada caso y aplicar la sanción correspondiente. Sus decisiones pueden apelarse ante la Comisión de Apelación de la FIFA y, en última instancia, ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en Lausana, Suiza.
En casos particularmente graves, la sanción también puede extenderse a la federación nacional del país involucrado, con multas económicas o descuento de puntos en competiciones oficiales.
La FIFA aplicó sanciones ejemplares en varios casos históricos. Uno de los más recordados fue el del árbitro guatemalteco Julio Reyes, suspendido de por vida en 2018 por haber intentado amañar partidos de las Eliminatorias Sudamericanas al Mundial 2018.
En otra ocasión, la Comisión Disciplinaria de la FIFA declaró culpables a nueve personas de haber estado involucradas en amaño de partidos e inhabilitó de por vida a ocho de ellas para ejercer cualquier clase de actividad relacionada con el fútbol.
Los casos más resonantes involucraron a jugadores de selecciones asiáticas y africanas, aunque también hubo episodios en el fútbol europeo. En Italia, por ejemplo, el escándalo del Calciopoli de 2006 derivó en descensos de categoría para varios clubes de la Serie A, aunque en ese caso las sanciones fueron aplicadas principalmente por la Federación Italiana y no directamente por la FIFA.

Para combatir el amaño de partidos, la FIFA implementó un sistema de denuncias confidenciales llamado FIFA Integrity Hotline, que permite a cualquier persona reportar sospechas o casos concretos de manipulación de partidos de manera anónima.
El organismo también trabaja en conjunto con casas de apuestas legales de todo el mundo, que monitorean los mercados internacionales y alertan sobre movimientos sospechosos de dinero previos a partidos determinados.
Cuando se detecta un patrón anormal, la FIFA activa una investigación formal a cargo de sus propios investigadores, en colaboración con las federaciones nacionales y las autoridades judiciales de los países involucrados.
El organismo también organiza cursos de formación para futbolistas, entrenadores y árbitros sobre los peligros del amaño y las consecuencias que enfrentan si se ven involucrados.
Estos cursos son obligatorios en muchas federaciones y forman parte de los programas de licencia UEFA y FIFA para técnicos y árbitros profesionales. La política de "tolerancia cero" de la FIFA busca disuadir cualquier tipo de conducta que pueda comprometer la integridad de las competiciones.