Moody's Ratings mejoró este jueves la calificación crediticia de la Argentina al elevar la nota soberana de largo plazo en moneda local y extranjera de Caa1 a B3, al tiempo que modificó la perspectiva de estable a positiva.
La decisión coloca por primera vez en más de una década a las tres principales agencias calificadoras —Moody's, Fitch y S&P— alineadas en la misma categoría.
IMPORTANTE!👇
— totocaputo (@LuisCaputoAR) July 21, 2026
Moody’s Ratings eleva las calificaciones de Argentina a B3 y cambia la perspectiva de estable a positiva 🇦🇷🇦🇷🇦🇷@JoseLuisDazaAR @FedericoFuriase
La mejora refleja, según la agencia, una reducción significativa del riesgo de incumplimiento de la deuda, producto del superávit fiscal, la desaceleración de la inflación y la consolidación del programa de estabilización económica.
Sin embargo, la Argentina todavía permanece dentro de la categoría de deuda altamente especulativa ("Highly Speculative"), un escalón por encima del nivel Caa1, pero aún lejos del grado de inversión, reservado para países con un riesgo mucho menor.

La decisión fue celebrada por el Gobierno. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó la suba de la calificación, mientras que el secretario de Política Económica, José Luis Daza, remarcó que las tres grandes agencias quedaron alineadas en B- por primera vez en más de diez años.
IMPORTANTE!👇
— totocaputo (@LuisCaputoAR) July 21, 2026
Moody’s Ratings eleva las calificaciones de Argentina a B3 y cambia la perspectiva de estable a positiva 🇦🇷🇦🇷🇦🇷@JoseLuisDazaAR @FedericoFuriase
Según explicó Daza, esto podría ampliar el universo de inversores que pueden comprar deuda argentina.
"Miles de mandatos institucionales que exigen dos o tres agencias, o que utilizan la calificación promedio, tienen desde hoy luz verde para invertir en Argentina", sostuvo.
En el mercado también se interpreta que una mejor calificación podría contribuir a una nueva baja del riesgo país y facilitar el acceso al financiamiento internacional, aunque el efecto dependerá también del contexto financiero global.
MUY IMPORTANTE
— Jose Luis Daza (@JoseLuisDazaAR) July 21, 2026
Moody's acaba de subir la calificación de Argentina de Caa1 a B3 (equivalente a B- en Fitch y S&P) y cambió la perspectiva a Positiva.
Con esta decisión, las tres grandes calificadoras (Moody's, S&P y Fitch) quedan alineadas en B- por primera vez en más de una…
En el comunicado, la calificadora sostuvo que el programa económico logró superar la etapa inicial de estabilización y comenzó a consolidar mejoras más permanentes en los fundamentos de la economía.
Entre los factores positivos mencionó:
Además, proyectó un crecimiento del PBI de 3,4% para 2026 y de 3,5% para 2027, impulsado por los proyectos vinculados a Vaca Muerta, la minería y la infraestructura.
También destacó el impacto del RIGI, al señalar que ya existe una cartera de inversiones por US$141.700 millones, de los cuales unos US$45.000 millones ya se encuentran en ejecución.

Pese a la mejora, Moody's dejó en claro que la Argentina todavía enfrenta riesgos importantes.
El primero es que será necesario mantener el ajuste macroeconómico hasta que una mayor parte de los grandes proyectos de inversión comiencen a generar divisas a partir de 2027.
La agencia advirtió que, aunque las reservas mejoraron, todavía no son lo suficientemente sólidas para resistir una eventual crisis política o un shock en la balanza de pagos.
Además, remarcó que el riesgo político sigue siendo una de las principales limitaciones para seguir mejorando la nota.
Si bien consideró que el escenario electoral de 2027 presenta menos incertidumbre que en procesos anteriores, alertó que un eventual cambio hacia una administración con políticas más intervencionistas podría revertir parte de las reformas económicas, afectar la confianza de los inversores, frenar el ingreso de capitales y dificultar la acumulación de reservas internacionales.

La mejora de la calificación no implica cambios inmediatos para el bolsillo. No significa una baja automática del dólar, de la inflación o de las tasas de interés.
Su efecto es principalmente financiero: mejora la percepción internacional sobre la capacidad de pago de la Argentina y puede facilitar el acceso al crédito para el Estado y, eventualmente, para empresas privadas si la tendencia se consolida.
Sin embargo, el país continúa dentro del segmento de deuda altamente especulativa, por lo que los mercados todavía consideran que existen riesgos elevados y que el proceso de recuperación aún debe consolidarse.