El bolsillo de las familias volvió a achicarse. Después del leve alivio registrado en abril, el dinero que queda disponible una vez pagados los gastos fijos retomó la tendencia negativa y cayó 2,1% en mayo.
De esta manera, el ingreso disponible de los trabajadores registrados acumula una baja de 5,1% en los últimos doce meses, según un informe de la consultora Equilibra.
Se trata de un indicador que busca medir cuánto dinero real les queda a los hogares para consumir, ahorrar o afrontar gastos no esenciales luego de pagar compromisos inevitables como alquileres, expensas, tarifas e impuestos.
En otras palabras, refleja la capacidad efectiva de compra de las familias una vez cubiertos los gastos básicos.
El estudio, que analiza la situación de unos 14,5 millones de trabajadores registrados y jubilados, también muestra un deterioro importante frente a 2023. En esa comparación, el ingreso disponible se desplomó 16,5%.

Equilibra sostiene que la evolución del ingreso disponible ayuda a explicar por qué el consumo masivo continúa sin mostrar una recuperación sostenida, pese a la desaceleración de la inflación.
Si los ingresos se comparan únicamente con la inflación general medida por el IPC, la pérdida frente a 2023 alcanza el 8,4%.
Sin embargo, si el índice se calculara con una canasta de consumo más actualizada —como había planteado el ex titular del INDEC, Marco Lavagna—, la caída del poder adquisitivo treparía al 10,6%.
La diferencia surge porque los gastos fijos de los hogares, como tarifas, alquileres y expensas, aumentaron por encima del promedio de precios durante el último año.
La caída no fue igual para todos los sectores.
Los asalariados privados registrados fueron los más golpeados durante mayo. Su ingreso disponible cayó 3% respecto del mes anterior y acumula una baja de 3,3% en comparación con un año atrás.
Los empleados públicos también continuaron perdiendo poder adquisitivo. En mayo sufrieron una caída mensual de 1,3% y ya registran un deterioro interanual del 10,1%.
Entre los jubilados el escenario fue dispar. Quienes perciben la jubilación mínima, incluyendo el bono extraordinario, lograron una mejora mensual de 0,9%, aunque todavía muestran una caída de 10,2% frente al año pasado.
En tanto, las jubilaciones más altas recuperaron 1,8% durante mayo, pero siguen 5% por debajo de los niveles de un año atrás.

La consultora considera que la desaceleración de la inflación abre una ventana para una recuperación parcial de los ingresos reales.

En junio, el IPC se ubicó en 1,9%, dos décimas por debajo del registro de mayo, lo que debería aliviar la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, el costo de los gastos fijos continuó aumentando por encima de la inflación general y avanzó 2,8% durante el mes.
Ese comportamiento mantiene la presión sobre el ingreso disponible de las familias y explica por qué, aun con una inflación más baja, el margen para consumir sigue siendo cada vez más reducido.