Gustavo Petro aprovechó su último discurso del 20 de julio como presidente de Colombia para dictar una sentencia moral sobre dos selecciones que acababan de quedar fuera de la pelea por el Mundial. “Argentina y Colombia perdieron por codicia y falta de humildad”, afirmó antes de asegurar que España había ganado porque sus futbolistas se ayudaban entre sí.
La declaración no buscó explicar qué ocurrió dentro de la cancha. Petro utilizó la frustración de millones de hinchas para dividir a los equipos entre virtuosos y codiciosos, como si una derrota permitiera medir la calidad humana de los jugadores. Desde la Presidencia eligió impartir una lección ideológica en lugar de reconocer el esfuerzo de los deportistas que representaron a Colombia.
Argentina perdió la final por 1-0 ante España durante el tiempo suplementario. La selección española registró 20 remates contra dos, tuvo 60% de posesión y consiguió 12 disparos al arco, mientras que el equipo argentino no logró ninguno. Colombia, por su parte, empató 0-0 con Suiza y quedó eliminada por 4-3 en la tanda de penales.
Esos resultados admiten explicaciones tácticas, físicas y futbolísticas: España dominó la final y Colombia falló en una definición desde los doce pasos. Ningún dato demuestra que los argentinos o los colombianos fueran eliminados por codicia. Petro sustituyó el análisis por una acusación moral imposible de comprobar y presentó su opinión personal como una verdad revelada.
#Política El presidente Gustavo Petro, ofreció una interpretación sobre las razones que, según él, explican el desempeño de las selecciones sudamericanas en el Mundial.
— GS Noticias (@GSNoticiascol) July 21, 2026
El mandatario sostuvo que tanto la eliminación de Colombia como la derrota de Argentina estuvieron… pic.twitter.com/r0RjBwVeXJ
El presidente fue todavía más lejos al relacionar las derrotas con la educación universitaria. Durante el mismo discurso aseguró que en Argentina la universidad pública era gratuita antes de Javier Milei y sostuvo que el mandatario argentino había terminado con ese sistema. A partir de esa premisa intentó conectar una política educativa con el resultado de una final de fútbol.

La afirmación también distorsiona los hechos. La universidad pública argentina no dejó de ser gratuita para los ciudadanos y residentes permanentes. El Decreto 366/2025 habilitó a las instituciones a cobrarles a determinados estudiantes extranjeros sin residencia permanente, pero no abolió el sistema universitario gratuito. Petro convirtió así una derrota deportiva en propaganda contra Milei, atacó a los jugadores por supuestos defectos morales y terminó exhibiendo precisamente la falta de humildad que pretendía denunciar.