Por 25 años, Dardo Ferrari fue el referente de AVH, una compañía que revolucionó la industria del video a nivel nacional y que se encargó de fundar una empresa que pasó de tener unas 25 máquinas para copiar VHS en Callao, en Capital Federal, a tener un complejo inmenso en San Luis. El empresario pasó por el living de NewsDigitales para hablar de cómo fue el boom de este negocio en el país que, junto a Gativideo y LK-Tel, ayudó a posicionar.
Sus idas y venidas a Estados Unidos, donde sus padres vivían, le sirvió para conocer la tecnología que estaba en camino. Primero fue el Betamax de Sony, que no quiso licenciar y que solo le dio a Sanyo, para que después aparecieran los VHS que ganaron “la guerra de los formatos”, como la definió Ferrari, porque le dio la licencia a todas las compañías. “Me acuerdo que le dije a mi padre: ‘Con esto se terminan los derechos (y no me equivoqué)’”, dijo sobre este sistema “revolucionario” que permitía grabar todo.

Primero empezó con una empresa llamada Cinevideo, que negoció con algunos distribuidores en Argentina y le vendieron algunas películas (otras las compró en España). Fueron unos tres años al frente de esta empresa donde todavía no se entendía muy bien cómo iba a funcionar el negocio de los VHS. Especialmente por los costos. Pero también por las licencias.
Hasta que las distribuidoras se dieron cuenta de que había un negocio y lo contactaron a Dardo Ferrari para que aplicara sus conocimientos. Fue el germen de lo que terminaría siendo AVH, una empresa que distribuía principalmente copias de Warner Bros., estudio cuyo presidente en la casa matriz llegó a tener muy buena relación con Ferrari. Pero, claro, no fue todo tan simple: “Como anécdota te puedo contar que compramos una gran cantidad de VHS en China y cuando llegaron no andaba uno. Eso nos retrasó como dos o tres meses. Fue por un tema de precio”. Finalmente, en diciembre de 1984 comenzaron el negocio con Caracortada (Scarface) como el título más importante.
“En poco tiempo ya teníamos manejando una gran cantidad de sellos importantes”, explicó Dardo Ferrari. Y así creció el negocio que pasó de tener unas 20 máquinas en una oficina a mudarse directamente a San Luis. “Me acuerdo que cuando compramos me habían dicho que iba a ser Silicon Valley y bueno, y cuando llegué no había nada más, el parque industrial no había comenzado todavía. Yo había comprado todo por mapa. Me dijeron que tenía que tener cuidado con los jabalíes y yo creí que me estaban haciendo un chiste. No era chiste”, recordó entre risas sobre lo que fue el nacimiento de una “gran planta modelo”.

En Estados Unidos comenzaron a aparecer algunos videoclubes o establecimientos donde además de vender empezaron a alquilar. Y ahí a los estudios no les gustó mucho la idea porque consideraban que los videos solo debían ser vendidos. “Hubo una pequeña lucha hasta que los estudios comprendieron”, recordó Ferrari. Sabía que esa batalla estaba perdida, como también eran conscientes de lo que se venía con este negocio: la piratería.
“Era lógico, que yo siempre decía, si los japoneses crearon estas máquinas deben saber también cómo evitar que se copien. Nunca hubo respuesta con respecto a eso”, contó. AVH fue una de las que más campaña hizo en torno a la piratería. Hasta diseñaron casetes de distintos colores para que se diferenciaran de las copias truchas. Pero no hubo caso.

“Nuestro principal competidor siempre fue la piratería. No, yo creo que nos empezamos a dar cuenta porque nosotros entre comillas uno cuando estaba el videoclub y decía, bueno, el videoclub que compraba tres o cuatro copias, es decir, necesita lo mejor en la en la vuelta para que le dé el negocio, esa era la respuesta, hacer algunas copias. Entonces uno dice, ‘bueno, deje, total, nosotros le vamos a vender originales’. Que hagan algunas copias para que el negocio sea rentable y que se amplíe. Dejémoslo, total, no va a haber problema. Y se fue de las manos cuando ya había directamente videoclubes donde no había ningún original. Ni uno”, aseguró. Ahí fue cuando apareció la Unión Argentina de Video, que intentó hacerle frente.
Crearon los hologramas y hasta buscaron tecnología anticopias “que funcionaban en algunas máquinas y en otras no”. A veces se hacían operativos para una realidad que no era solo de Argentina sino de todo el mundo. Pero era imposible. Por cada establecimiento que clausuraban aparecían 20. “En mi cabeza siempre estuvo así. Siempre lo tomé como un competidor”, señaló Dardo Ferrari.
Argentina supo ser el país que más factura, incluso por encima de Brasil, según recordó el expresidente de AVH. “Íbamos a todos los festivales, fue una época muy grande, muy muy buena de los estudios, porque hacían fiestas fastuosas. Porque el VHS les daba tanto dinero que no lo podían creer. Le daba más dinero que el cine. Entonces pasamos de estar bien atrás, cada uno en su lugar pasó a ser alguien importante para los estudios. Entonces hacían una fiesta que llevaban todos los artistas, nos llevaban de un lugar a otro”, dijo con orgullo.

Claro, también reconoció que había algunas diferencias internas con los estudios. Por un lado las ventanas de distribución (el tiempo que pasa entre un estreno en cines y llega a la estantería del videoclub), que los estudios pretendían que fuera más extensa que los 3 meses que querían ellos. También estaba el problema económico, especialmente en Argentina, donde a veces vendían copias con facturación a 30 o 60 días, que producto de la inflación ya no era lo mismo cuando tenían que cobrarlas.
Lo que curiosamente no existía era la competencia interna con saña. Dardo Ferrari explicó que cada año los estudios intentaban renegociar con Gativideo y LK-Tel para lograr mejores acuerdos económicos pero no lograban romper la alianza tácita que existía. Gativideo tenía a Disney y LK-Tel tenía a Fox, “trabajamos en conjunto, trabajamos muy bien en armonizar la nueva Argentina de video, cada uno ocupaba su lugar”.
“Creo que lo extraordinario fue que en 20 años, un poco más, más de 20 años, el VHS duró como un rato. Duró mucho. Y no hubo manera, no habían tecnología que lo cambiara”, aseguró Dardo Ferrari, quien señaló: “Fue tan grande el catálogo de VHS que nunca se pudo hacer en DVD. Hasta el día de hoy”.
Twister fue la primera copia del mundo en comercializarse en formato DVD, un formato que Argentina llegó tarde y es algo que reconoció el propio Dardo Ferrari, que también señaló que no fue por decisión propia sino de los estudios. “Tuvimos bastante inconveniente para tener las licencias porque querían que siguiéramos con el VHS. Y nosotros decíamos, ‘No, se nos va el tren’".
Según explicó Ferrari, ya a finales de los 80 presidentes de los estudios como Warner estaban ansiosos por encontrar la forma de trasladar el formato del VHS a un CD. Todavía no se conocía como DVD. “Cada año que iba me mostraban los prototipos, que eran unos monstruos grandotes, yo no entendía nada. El problema era llegar a poner una película de muy buena calidad en un DVD, que se llamó así al final”, dijo.

AVH dio el primer paso en Argentina pero no fue ajena a los problemas: las máquinas importadas de Alemania no andaban. “Tuvimos que transformar toda la fábrica porque un pedacito de polvo complicaba toda la producción. Y ahí también nos pasó lo mismo que en el 84: llegaron todas las máquinas, todos felices, nosotros hicimos una una gran presentación en San Luis, con el gobernador, llevamos gente de acá, y las máquinas no funcionaron. Estuvimos casi dos meses porque no funcionaban”, recordó.
Tuvieron que llegar ingenieros alemanes que se instalaron más de un mes para desarmar y rearmar las máquinas e intentar resolver el problema. Y no había caso. “Era todo un lugar donde estábamos, todo cerrado con vidrio, tenías que entrar con trajes, parecías en una película de ciencia ficción, para que no entrara nada de polvo”, señaló Ferrari, que contó que después de dos meses y medio se dieron cuenta que el problema eran las luces que había en la fábrica, que interferían con las máquinas.
Mientras anto, AVH importaba algunas copias de Brasil que había empezado un poco antes. “Comenzamos a hacer los DVD que arrancó en el 2000. Pero, yo ya creí que era tarde”, dijo Ferrari. Y, por supuesto, también se acordó de la piratería, que por ese entonces ya no era el único problema.
“Además de la piratería, creo que el DVD en el 2007, 2008, 2009, los cambios ya estaban y la gente empezó a pensar que era preferible venir con una posibilidad de tener algo en tu casa directamente y ya no era rentable. Ni para el videoclub, ni para la gente. Estos son los cambios que producen en el mundo, la gente cambia continuamente, ni hablemos ahora”, aseguró en relación con el advenimiento del streaming. Claro, no sin antes subrayar que, no solo no es lo mismo sino que viene con otros problemas: “Hoy si una película empieza a pensar (cuando no carga el stream) nos ponemos nerviosos”.