El nombre de Luis Oliveto quedó ligado durante años al arbitraje argentino, pero su historia va mucho más allá de los silbatos. En una extensa charla, el exjuez repasó anécdotas de su carrera, reflexionó sobre la violencia en las canchas, criticó el rumbo del fútbol nacional y reveló una faceta poco conocida: desde hace más de cinco décadas escribe canciones con fuerte contenido social.
Con su estilo frontal, Oliveto no esquivó ninguna pregunta. Desde los insultos que recibía cada fin de semana hasta su salida de la AFA, pasando por su relación con Julio Grondona y su mirada sobre las nuevas generaciones de futbolistas, dejó definiciones que invitan al debate.
Lejos de mostrarse ofendido por las tradicionales cargadas desde las tribunas, el exárbitro aseguró que aprendió a convivir con ellas. Incluso sostuvo que muchas veces forman parte del folklore futbolero, aunque advirtió que existe un límite cuando la violencia deja de ser verbal y pasa a los hechos.

"Al padre que le enseña al hijo de cuatro años a insultar al árbitro le dicen folklore. También al que tira una piedra para abrirle la cabeza a un jugador. Ahí ya hay un problema cultural", reflexionó al analizar el comportamiento de los hinchas en el fútbol argentino.
Consultado sobre el nivel actual del campeonato argentino, Oliveto fue categórico. Consideró que el fútbol perdió calidad porque desaparecieron el potrero y los clubes de barrio como espacios de formación.
"Antes todos los equipos tenían un número diez de selección. Hoy, salvo excepciones, muchos chicos no pueden dar un pase de dos metros. Se acabó el potrero y también la diversión. Ahora los padres presionan a los chicos pensando que serán el próximo Messi", sostuvo.

También apuntó contra la lógica de resultados que, según él, condiciona el desarrollo de los juveniles. Para Oliveto, la necesidad de ganar termina desplazando el aprendizaje y el disfrute del deporte desde edades muy tempranas.
El exárbitro recordó que decidió abandonar el arbitraje porque no compartía ciertos criterios disciplinarios dentro de la estructura de la AFA. Según explicó, observaba diferencias de trato entre árbitros que cometían errores similares.
Sobre Julio Grondona, evitó las descalificaciones y prefirió destacar su capacidad de conducción. "Manejaba el fútbol como nadie. Estaba mil escalones arriba de cualquiera", afirmó, aunque también recordó que nunca dudó en plantearle sus diferencias cuando las consideró necesarias.

Además reveló algunas situaciones administrativas que calificó como "una locura", como la obligación de inscribirse como trabajador autónomo para poder cobrar sus honorarios mientras se desempeñaba como empleado de la AFA.
Fuera de las canchas, Oliveto mantiene viva una pasión que nació en la adolescencia. Contó que tocó la batería en bandas de rock y que desde 1971 escribe canciones, muchas de ellas dedicadas a Diego Maradona, Litto Nebbia, las Abuelas de Plaza de Mayo y distintas problemáticas sociales.

Aclaró que nunca buscó hacer dinero con sus composiciones y que simplemente escribe por placer. Incluso contó que en los últimos años utilizó herramientas tecnológicas para musicalizar varias de sus letras y dejarlas disponibles para quien quiera interpretarlas.
Antes de despedirse, el entrevistador le preguntó si había sido mejor árbitro o compositor. Oliveto respondió entre risas: "Traté de ser lo mejor posible como en la vida". Una frase que resume el tono de una conversación atravesada por la autocrítica, las convicciones y la nostalgia por un fútbol que, según él, ya no existe.