A propósito del esperado regreso a los cines de Christopher Nolan con La Odisea y su reconocida aversión por los efectos digitales, la filmación de El Caballero de la Noche (The Dark Knight) guardó un proceso técnico lleno de desafíos y restricciones. Una de las secuencias más deslumbrantes de la cinta de 2008 involucraba a Batman lanzándose desde el rascacielos IFC 2 en Hong Kong, una estructura de 88 pisos, con la intención de irrumpir en otro edificio, capturar a un ejecutivo corrupto y ser rescatado en pleno vuelo por un avión de carga C-130. Fiel a su estilo realista, Nolan concibió la idea de rodar el salto de manera totalmente auténtica en locación.
Para lograr la hazaña, Christian Bale se posicionó directamente en el borde de un rascacielos en Chicago durante el rodaje inicial de 2007, que sirvió como referencia. Sin embargo, para la maniobra de mayor riesgo, el equipo de producción requirió de Buster Reeves, el doble de riesgo del actor. El departamento de efectos planificó un sistema para enganchar a Reeves a un helicóptero con cables de tensión, mientras una segunda aeronave seguía la trayectoria de caída para filmar la acción de cerca, realizando pruebas previas en Chicago durante el verano de ese año.

A pesar de la rigurosa preparación en suelo estadounidense, el plan principal se topó con un obstáculo insuperable al trasladar la producción a la metrópoli asiática. Según relató el director de fotografía, Wally Pfister, la negociación con el gobierno local resultó sumamente compleja, ya que las autoridades restringieron la presencia de aeronaves sobre la ciudad para evitar molestias a los habitantes. Ante la negativa de los permisos aéreos, la producción tuvo que desistir de ejecutar el salto real suspendido entre helicópteros sobre los rascacielos asiáticos.
El equipo resolvió la secuencia combinando técnicas tradicionales de dobles con efectos digitales para la composición del entorno. Reeves realizó el salto definitivo desde una grúa a unos 36 metros de altura sobre una pantalla verde, sirviendo como base física para integrarlo posteriormente sobre la arquitectura de Hong Kong. Respecto a la visión del director sobre el uso desmedido de tecnologías informáticas, Nolan ha señalado que "cualquier cosa que notes como tecnología te recuerda que estás en una sala de cine", razón por la cual buscó agotar las instancias prácticas antes de recurrir al trabajo digital.
Producida con un presupuesto aproximado de 185 millones de dólares, El Caballero de la Noche resultó ser un fenómeno comercial absoluto al superar los 1000 millones de dólares en la taquilla global. La obra de Christopher Nolan trascendió el formato habitual de la franquicia para consolidarse como un hito indiscutido: no solo es considerada como una de las mejores películas centradas en Batman, sino también como uno de los pilares fundamentales en toda la historia del cine de superhéroes.