24/07/2026 - Edición Nº1263

Política

Hace 13 años

Qué pasó el 24 de julio de 2013: la apuesta de Macri que transformó la 9 de Julio

24/07/2026 | Hubo críticas, protestas y hasta una denuncia penal, pero la obra se consolidó como una pieza clave del paisaje de CABA.



El 24 de julio de 2013, el entonces jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, inauguró el Metrobús de la avenida 9 de Julio, una de las obras más emblemáticas de su gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires.

Trece años después, aquel corredor exclusivo para colectivos, que en su momento generó un intenso debate político, urbanístico y ambiental, se consolidó como uno de los principales ejes del transporte público porteño y es utilizado diariamente por cientos de miles de pasajeros.

La inauguración estuvo rodeada de polémicas, cuestionamientos judiciales, críticas de especialistas y protestas sindicales. Sin embargo, con el paso del tiempo, el sistema terminó integrándose a la dinámica cotidiana de la Ciudad y hoy cuenta con una aceptación mucho mayor que la que tenía cuando fue anunciado.

Una apuesta central de la gestión Macri

El Metrobús de la 9 de Julio fue el segundo corredor de este tipo construido en la Ciudad, luego del inaugurado sobre la avenida Juan B. Justo en 2011.

La obra transformó por completo la principal avenida porteña mediante la incorporación de carriles exclusivos para colectivos entre San Juan y Arenales, con 17 estaciones distribuidas a lo largo de aproximadamente tres kilómetros.

Desde el primer día comenzaron a circular once líneas de colectivos: 9, 10, 17, 45, 59, 67, 70, 98, 100, 129 y 91, beneficiando inicialmente a unos 200.000 pasajeros diarios.

Durante la inauguración, Macri defendió la iniciativa y agradeció la paciencia de los vecinos durante los trabajos.

"Quiero arrancar agradeciendo a los vecinos y a los ciudadanos que nos bancaron una vez más, porque las obras traen problemas, pero esta transformación valía la pena porque es a favor de millones de personas que vienen al centro", afirmó.

También sostuvo que el nuevo corredor permitiría recuperar una importante cantidad de tiempo de viaje y destacó la incorporación de un nuevo corredor verde sobre la avenida.

Qué prometía la obra

Uno de los principales objetivos era reducir significativamente los tiempos de viaje de los colectivos que atravesaban el centro porteño.

El Gobierno de la Ciudad estimaba que el recorrido completo pasaría de alrededor de una hora a unos 20 minutos.

En la práctica, durante la primera jornada los tiempos registrados fueron superiores a los anunciados: los colectivos demoraron entre 18 y 26 minutos en recorrer el corredor, aunque aun así representaban una mejora respecto de la situación previa.

Las estaciones elevadas, los carriles exclusivos y la reorganización del tránsito buscaban disminuir las demoras provocadas por el intenso tránsito de la avenida más ancha del país.

Las fuertes críticas de 2013

La inauguración estuvo lejos de generar consenso. Durante la construcción, distintos sectores cuestionaron la tala de árboles, el impacto sobre el patrimonio urbano, el costo de la obra y la oportunidad política de su inauguración, que coincidía con la campaña para las elecciones legislativas de ese año.

Algunos especialistas en urbanismo advertían que el proyecto constituía una solución parcial y no un plan integral de transporte.

Entre otras observaciones señalaban que el corredor no se integraba plenamente con otros medios de transporte, que seguían circulando los mismos colectivos, sin incorporar unidades de mayor capacidad o menor contaminación y que la reducción de tiempos podía explicarse, en parte, por la menor cantidad de paradas.

También hubo críticas por la eliminación de espacios verdes y por la extracción de más de 300 árboles durante la construcción.

Los problemas de los primeros días

Las primeras horas de funcionamiento también dejaron dificultades operativas. Muchos pasajeros manifestaron su descontento por la mayor distancia entre las paradas, que en algunos casos pasó de dos cuadras a seis o más.

La concentración de pasajeros en menos estaciones generó largas filas para abordar determinadas líneas, mientras que algunos choferes todavía se familiarizaban con el nuevo recorrido y con el sistema de ingreso y salida de los carriles exclusivos.

Para ordenar la circulación, el Gobierno porteño desplegó cientos de agentes de tránsito e inspectores de las empresas de transporte.

Una inauguración atravesada por la política

El acto oficial tampoco estuvo exento de tensión política. Mientras Macri encabezaba la inauguración, trabajadores estatales realizaron una protesta frente a la estación Teatro Colón para reclamar mejoras salariales, regularización laboral y mayor inversión en salud y educación.

Al mismo tiempo, desde distintos sectores de la oposición se cuestionaba que la obra hubiera sido inaugurada antes de completarse otros trabajos complementarios, como los túneles proyectados para mejorar la circulación en los accesos.

El entonces subsecretario de Transporte porteño, Guillermo Dietrich, defendió la iniciativa y sostuvo que el sistema permitiría reducir emisiones contaminantes gracias a una circulación más fluida de los colectivos.

Con el paso de los años, muchas de las discusiones que dominaron el debate público durante la construcción fueron perdiendo intensidad.

Aunque continúan existiendo cuestionamientos sobre distintos aspectos del sistema, el Metrobús pasó a formar parte del funcionamiento habitual del transporte urbano y se consolidó como uno de los principales corredores para colectivos de la Ciudad.

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