24/07/2026 - Edición Nº1263

Internacionales

Mar Rojo

Donald Trump apunta a Irán tras el ataque hutí y sube la tensión en el mar Rojo

24/07/2026 | Los ataques hutíes contra petroleros sauditas abren un segundo frente marítimo y elevan el costo global de la energía.



Donald Trump elevó este jueves 23 de julio la amenaza contra Irán y los hutíes. El presidente de Estados Unidos responsabilizó a Teherán por cualquier nueva ofensiva de la milicia y anticipó una respuesta militar mayor después de que el grupo yemení afirmara haber atacado a los petroleros sauditas Encelia y Layla en el mar Rojo. Arabia Saudita confirmó que el Encelia fue alcanzado cerca del puerto de Jizan y sufrió un incendio en la proa, con toda la tripulación a salvo, mientras el segundo ataque no había sido verificado de forma independiente. La escalada política se apoya así en un hecho confirmado y en otro que todavía permanece bajo revisión.

La ofensiva busca imponer un bloqueo a los barcos vinculados con Arabia Saudita. Los hutíes presentaron la medida como respuesta al cerco saudita sobre Yemen y al ataque contra el aeropuerto de Saná, aunque no controlan la costa inmediata del estrecho de Bab el-Mandeb. Su presencia a menos de cien kilómetros les permite amenazar la navegación con misiles, drones, minas y embarcaciones explosivas. Por ese corredor pasa alrededor del 12% del comercio mundial y una cuarta parte del tráfico global de contenedores. La amenaza abre un segundo foco marítimo mientras el tránsito petrolero por Ormuz continúa severamente restringido.


 


Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén frente a la costa de Yemen.

Un corredor bajo presión

El conflicto actual retoma una disputa que comenzó con la toma de Saná en 2014. La intervención de una coalición encabezada por Arabia Saudita derivó en años de guerra, bloqueo aéreo y restricciones marítimas, hasta que una tregua redujo los grandes combates en 2022. Los hutíes trasladaron después parte de su capacidad militar al mar Rojo y atacaron más de cien embarcaciones durante la guerra de Gaza, incluso algunas sin una relación clara con los países que afirmaban combatir. Ese antecedente explica por qué una advertencia limitada a buques sauditas provoca una reacción mucho más amplia entre navieras, aseguradoras y gobiernos.

El mercado petrolero incorporó de inmediato esa prima de riesgo. El Brent avanzó alrededor de 7% y alcanzó US$100,66 por barril durante la rueda de este jueves, su nivel más alto desde fines de mayo, mientras los costos de seguro para atravesar el sur del mar Rojo se duplicaron para algunas compañías. Más de siete millones de barriles diarios de petróleo cruzaron Bab el-Mandeb en junio y Arabia Saudita venía despachando cerca de cuatro millones desde Yanbu para compensar las dificultades en Ormuz. La posibilidad de que ambos corredores queden bajo presión simultánea altera el cálculo mundial de oferta disponible.


El Encelia sufrió un incendio en la proa tras ser alcanzado cerca del puerto saudita de Jizan.

La presión se multiplica

El bloqueo anunciado todavía no equivale a un cierre efectivo del estrecho. Dos superpetroleros con cuatro millones de barriles sauditas lograron salir del mar Rojo por Bab el-Mandeb durante la misma jornada, una señal de que la navegación continúa aunque con demoras, desvíos y mayor exposición. Riad también puede enviar parte del crudo hacia el oleoducto egipcio SUMED, utilizar el canal de Suez o rodear África por el cabo de Buena Esperanza. Esas rutas reducen el riesgo de una interrupción absoluta, pero agregan capacidad limitada, días de viaje y costos logísticos. La presión hutí no necesita detener todos los barcos para producir un impacto económico global.


Trump atribuyó a Irán la responsabilidad por futuras acciones hutíes contra la navegación saudita.

La decisión central vuelve a quedar en manos de Washington, Teherán y Riad. Trump busca disuadir nuevos ataques trasladando el costo directamente a Irán, mientras Arabia Saudita promete mantener abierta la ruta y los hutíes intentan convertir su posición geográfica en capacidad de presión regional. El riesgo es que una represalia reactive con mayor intensidad la guerra de Yemen y conecte ese frente con las operaciones estadounidenses sobre territorio iraní. Bab el-Mandeb permanece abierto, pero la amenaza ya produjo el efecto inmediato que perseguía: petróleo más caro, seguros elevados y una nueva ruta estratégica bajo incertidumbre.