24/07/2026 - Edición Nº1263

Internacionales

Soberanía energética

Arabia Saudita resiste la presión de Washington y no cede por Palestina

24/07/2026 | Riad sostiene su programa nuclear civil y su condición palestina ante la nueva presión de Washington.



Arabia Saudita consiguió que Estados Unidos firmara un acuerdo de cooperación nuclear civil que abre la puerta a una asociación tecnológica y económica de varias décadas. El pacto ofrece a Riad acceso a empresas y conocimientos estadounidenses para desarrollar reactores destinados a generar electricidad, mientras Washington reconoce que el proyecto responde a necesidades energéticas legítimas y puede fortalecer la seguridad nuclear y la no proliferación.

La controversia comenzó un día después, cuando Donald Trump afirmó que el acuerdo solo avanzaría si el reino se incorpora a los Acuerdos de Abraham y normaliza sus relaciones con Israel. La condición agrega una exigencia política que no apareció en el anuncio inicial y convierte una negociación energética entre dos Estados en una herramienta de presión sobre la política exterior saudita.

 


Arabia Saudita o Arabia Saudí, ​oficialmente Reino de Arabia Saudita o Reino de Arabia Saudí​, es un país de Asia Occidental, ubicado en la península arábiga -Oriente Próximo-, cuya forma de gobierno es la monarquía absoluta. Su capital y ciudad más poblada es Riad.

Un programa pensado para el desarrollo

Riad no busca la energía nuclear como un gesto simbólico. Su proyecto nacional prevé utilizarla para producir electricidad, desalinizar agua, reducir el consumo interno de hidrocarburos y liberar petróleo para actividades de mayor valor económico. También contempla la formación de técnicos, la localización de tecnología y la creación de empleos especializados, objetivos vinculados con la transformación económica impulsada por Visión 2030.

Estados Unidos, además, tiene interés directo en el acuerdo. Su Departamento de Energía sostiene que la cooperación ampliará el acceso de las compañías estadounidenses al mercado saudita y beneficiará a su industria, sus trabajadores y sus cadenas de suministro. Presentar el pacto como una concesión unilateral a Riad oculta que Washington también intenta competir con China y Rusia por uno de los programas energéticos más importantes de Medio Oriente.


Riad reclama cooperación nuclear sin entregar su política exterior a Washington.

Palestina no puede ser una moneda de cambio

Arabia Saudita ha mantenido que una eventual normalización con Israel requiere una vía creíble hacia la creación de un Estado palestino. Esa posición no equivale a rechazar la paz, sino a exigir que el reconocimiento diplomático forme parte de una solución regional más amplia y no de un intercambio condicionado por reactores, tecnología o acuerdos comerciales. El reino sigue negándose a ingresar a los Acuerdos de Abraham sin avances concretos para los palestinos.


El programa saudita busca electricidad, desalinización y menor uso de petróleo.

Riad tiene derecho a negociar un programa nuclear pacífico bajo salvaguardias internacionales sin renunciar a sus prioridades diplomáticas. Un acuerdo sólido debería definir con claridad las inspecciones, los límites técnicos y las obligaciones de no proliferación, pero no imponer el abandono de la causa palestina como precio de acceso a la energía civil. Arabia Saudita puede cooperar con Estados Unidos y, al mismo tiempo, conservar la autonomía necesaria para decidir cuándo y bajo qué condiciones reconoce a Israel.