24/07/2026 - Edición Nº1263

Agro

Agroindustria

Rodolfo Rossi: "En 2027, el Mundial de la Soja se jugará en la ciudad de Rosario"

24/07/2026 | La cadena de valor del cultivo mantiene su liderazgo internacional en materia de industrialización, pero se encuentra estancada en materia productiva



La cadena de valor sojera continúa siendo el principal complejo exportador de la Argentina y uno de los pilares de la generación de divisas. Sin embargo, desde hace años vive un escenario de estancamiento productivo, luego de haber alcanzado su pico hace una década.

Mientras la capacidad industrial instalada se ubica entre las más importantes del mundo y la demanda internacional sigue en crecimiento, la producción no logra recuperar el ritmo de sus mejores días. En ese contexto, la competitividad, la presión impositiva, la infraestructura, el acceso al crédito y la incorporación de tecnología aparecen como algunos de los desafíos que enfrenta el sector.

En la antesala de la Conferencia Mundial de Soja 2027, que se realizará en Rosario el próximo año, Rodolfo Rossi, presidente de ACSOJA y referente del mejoramiento genético en el cultivo, analizó el presente y las perspectivas de una cadena que explica buena parte de las exportaciones agroindustriales del país.

En El Living de NewsDigitales, Rossi repasó el proceso que llevó a la Argentina a convertirse en sede del principal encuentro internacional sobre soja, explicó por qué Rosario fue elegida como anfitriona y detalló cuáles son las condiciones que, a su entender, permitirían recuperar el crecimiento de la producción. 

-Mientras estamos grabando esta entrevista, Argentina acaba de ganarle a Egipto en el Mundial. Y el año que viene se viene el "Mundial de la Soja". ¿Se va a sufrir tanto como en el fútbol o vamos a pasar una fase de grupos más tranquila?

-En época de mundiales podemos llamarlo así. El año que viene se realizará la Conferencia Mundial de Soja, que es un congreso internacional creado en la década del 80. Después de tres ediciones realizadas en distintos estados de Estados Unidos, Argentina tuvo la posibilidad de organizarla por primera vez en 1989, en Buenos Aires. Fue organizada por la Bolsa de Cereales y por quienes impulsaban en ese momento la cadena de la soja. Aquella conferencia permitió mostrarle al mundo el potencial que tenía la Argentina. Siempre digo que, a partir de entonces, el país multiplicó por más de cinco su producción. No fue por el congreso en sí, sino porque representó un hito para la ciencia y la tecnología, que son la base del crecimiento de la producción y de toda la cadena. Ahora nos vuelve a tocar. Logramos ganar la candidatura en Viena, en 2023. Acsoja presentó toda la documentación y me tocó hacer la exposición oral. Finalmente fuimos elegidos para organizar la próxima edición.

-Hicieron de ACSOJA una especie de AFA de la soja.

 -Sí, algo así. Existe un comité permanente integrado por representantes de todos los continentes. Son 16 personas que votan la sede de cada conferencia y tuvimos que presentar la candidatura, luego defenderla oralmente y, por suerte, la elección fue unánime. Pudimos demostrar que, más allá del momento complejo que atravesaba Rosario, la ciudad es la capital de la agricultura argentina y también la capital de la soja, porque desde allí se exporta más del 80% de nuestra producción.

-Para quienes no conocen tanto el sector, ¿Rosario es el mayor complejo de molienda de soja del mundo?

- Exactamente. Es el complejo de crushing de soja más importante del mundo y tiene una ventaja estratégica enorme por estar sobre el río Paraná. Por allí sale no solamente la producción agropecuaria, sino también minerales, hidrocarburos y productos químicos. Pero, fundamentalmente, es el polo agroindustrial más importante del país. Existen otros complejos, por supuesto, pero este concentra la mayor parte de la industrialización y de las exportaciones argentinas.

-¿Qué se juega en ese "Mundial de la Soja"? Siguiendo con la comparación futbolera, ¿qué es lo que se cocina en esa conferencia?

-Lo que se presenta allí es el estado del arte de la ciencia y la tecnología aplicada a la soja. Hay alrededor de 34 grandes ejes temáticos que abarcan prácticamente toda la cadena. Muchos de ellos también son comunes a otros cultivos, pero la soja es el eje central del encuentro. Se habla de biotecnología, mejoramiento genético, producción, insumos, servicios, comercialización, industria y exportación y es una conferencia donde se muestra todo aquello que la ciencia y la innovación vienen desarrollando para la cadena sojera a nivel mundial.

La soja, un commodity versátil

-Muchas veces se plantea que la soja se destina solamente a alimentar animales o que, si se produce más soja, se deja de producir alimentos para las personas. ¿Qué hay de cierto en eso?

-Es un concepto equivocado. Menos del 10% de la producción mundial de soja se utiliza directamente para alimentación humana, aunque ese consumo ha crecido muchísimo en los últimos años. Existe una industria de alimentos muy poderosa, especialmente en los países desarrollados, donde la soja está presente en una enorme cantidad de productos. Pero el principal destino sigue siendo la alimentación animal. Ese crecimiento está directamente relacionado con el aumento de la producción de carnes. A medida que aumenta el poder adquisitivo de la población mundial, también aumenta el consumo de proteínas animales. Y para producir esas carnes se necesita harina de soja. China es el ejemplo más claro. El crecimiento de su consumo de carne estuvo acompañado por un fuerte incremento en la demanda de soja para alimentar animales.

-Hace pocos días se realizó un nuevo seminario de ACSOJA. Es un buen momento para tomarle el pulso a la cadena. Si tuvieras que sacar una foto de la soja hoy en la Argentina, ¿qué mostraría esa imagen?

-La foto muestra una cadena que, en cierto modo, está estancada. Durante los últimos treinta años tuvimos un crecimiento extraordinario, tanto en producción como en inversiones industriales, pero llegamos a un pico alrededor de 2016 y, desde entonces, la expansión se frenó. En ese momento la soja ocupaba más de 20 millones de hectáreas y la producción rondaba los 60 millones de toneladas. Hoy estamos aproximadamente diez millones de toneladas por debajo y también sembramos entre tres y cuatro millones de hectáreas menos. Parte de esa superficie fue reemplazada por maíz y otros cultivos, lo cual también es positivo desde el punto de vista de la rotación. Pero, aun así, el área agrícola total prácticamente dejó de crecer. Y Argentina tiene posibilidades concretas de seguir expandiendo su producción de manera sustentable. Además, necesitamos incorporar más tecnología para cerrar la brecha de rendimientos que todavía existe respecto del potencial de nuestros ambientes productivos.

-Es decir que el problema no pasa solamente por sembrar más hectáreas.

-Exactamente. Hay una enorme oportunidad para aumentar la productividad aplicando más tecnología, utilizando mejores materiales genéticos, fertilizando más y manejando mejor los cultivos. Desde el punto de vista industrial, Argentina posee plantas modernas, muy eficientes y con una enorme capacidad de procesamiento. Más del 80% de la soja producida en el país se industrializa antes de exportarse. Eso significa un importante agregado de valor. El problema es que esa industria hoy trabaja con una capacidad ociosa importante porque falta materia prima.

-¿Qué otros factores limitan el crecimiento?

-La infraestructura es uno de los principales. Tenemos problemas en caminos rurales, rutas, accesos a los puertos, autopistas y también en el sistema ferroviario y si bien la producción argentina se multiplicó varias veces durante las últimas décadas, pero la infraestructura prácticamente no cambió. Hace pocos días crucé uno de los accesos a Rosario y me encontré con el mismo paso a nivel que existía hace más de cuarenta años, cuando el país producía apenas una fracción de lo que produce hoy. Hay esfuerzos provinciales y ahora también se anuncian nuevas obras nacionales, pero el atraso sigue siendo importante. Además, todavía aprovechamos muy poco el transporte ferroviario y el sistema de vías navegables, que podrían reducir significativamente los costos logísticos.