Javier Milei viajó a Brasil para acompañar el lanzamiento presidencial de Flávio Bolsonaro, una presencia que otorga dimensión regional a la candidatura del senador y confirma que el bolsonarismo conserva aliados influyentes fuera del país. El encuentro partidario busca presentar a Flávio como el principal representante de una derecha decidida a recuperar el poder en las elecciones de octubre.
La ausencia de Jair Bolsonaro no borró su influencia sobre el proceso electoral. Aunque la Justicia impidió que Milei lo visitara durante su arresto domiciliario, el respaldo del presidente argentino convierte la convención en una demostración de continuidad política. Flávio recibe el legado de su padre, pero intenta agregarle un perfil más moderado, preparado para ampliar la base conservadora y dialogar con sectores económicos que reclaman previsibilidad.
La candidatura no se limita al apellido Bolsonaro. Flávio presentó el programa “Brasil sin miedo”, compuesto por doce medidas contra el crimen organizado. El plan contempla clasificar a las principales facciones como organizaciones narcoterroristas, construir cinco cárceles federales de máxima seguridad, reforzar fronteras y puertos, ampliar la vigilancia electrónica y endurecer las penas para los delitos más graves.
En materia económica, su orientación apunta a reducir impuestos, recuperar las privatizaciones y construir una administración pública más pequeña. Esa agenda adquiere relevancia en un país que enfrenta un déficit fiscal elevado, una deuda pública cercana al 81 por ciento del producto y tasas de interés que encarecen el financiamiento del Estado. La convergencia con Milei refuerza la idea de que Brasil necesita disciplina fiscal, inversión privada y menos intervención gubernamental.
Flávio todavía parte detrás de Lula: la encuesta Genial/Quaest de julio registró 45 por ciento para el presidente y 37 por ciento para el senador en una eventual segunda vuelta. Sin embargo, el estudio también lo confirma como el opositor con mayor intención de voto, mientras otros candidatos conservadores permanecen en cifras de un solo dígito. La diferencia obliga al bolsonarismo a ampliar su campaña, pero no convierte el resultado en irreversible.

El respaldo de Milei puede ayudar a Flávio a ordenar una oposición fragmentada y transformar la elección en una discusión sobre dos modelos. De un lado, la continuidad de Lula, con mayor gasto público y presencia estatal. Del otro, una propuesta basada en seguridad, reducción de impuestos, iniciativa privada y alineamiento con los gobiernos liberales y conservadores de la región. La candidatura de Bolsonaro ofrece a la derecha brasileña una estructura nacional, una identidad reconocible y una posibilidad concreta de volver al poder.