Hay fechas que el calendario repite sin que nadie se lo proponga. El 24 de julio, pero de 1983, Guillermo Vilas subía a un court de polvo de ladrillo en Kitzbühel, Austria, para disputar una final más de las tantas que había jugado en su carrera. No sabía que sería la última vez que levantaría un trofeo del circuito profesional. Exactamente 43 años después, esa misma ciudad alpina volvió a cruzarse con el tenis argentino, aunque esta vez con un final distinto.
Aquel día de 1983, Vilas venía de un año flojo para sus parámetros en lo que respecta al circuito Grand Prix: no había ganado nada en toda la temporada y arrastraba el desgaste de una polémica con el Consejo Profesional de Tenis, que lo había señalado por una supuesta irregularidad y lo tuvo en el centro de la escena mediática norteamericana durante el torneo de Boston. Kitzbühel, dijo por entonces, le sirvió para bajar un cambio y volver a concentrarse solamente en jugar.
Enfrente tuvo a Henri Leconte, un francés diez años menor con el que Vilas se cruzaba seguido en las prácticas en Francia y a quien conocía como pocos rivales. Ganó 7-6, 4-6 y 6-4, en un partido parejo que se definió por detalles. Después de la final, reflexionó sobre esa final: "Con Leconte en la final jugamos un muy buen tenis. Nos conocemos mucho, ya que solemos entrenarnos juntos cuando estamos en París y sabía que debía variarle mucho el juego para quitarle potencia y precisión".
Ese trofeo fue el número 62 de su carrera en individuales, un número que todavía nadie en el tenis argentino pudo acercarse a igualar. Entre 1973 y 1983, Vilas ganó cuatro Grand Slams (Roland Garros, el US Open y dos veces el Abierto de Australia) y el Masters de Maestros, además de una racha de 46 triunfos consecutivos en 1977 que resistió casi treinta años, hasta que Rafael Nadal la superó ya entrada la década de 2000. En Kitzbühel puntualmente, ningún otro tenista lo igualó: lo ganó cuatro veces, en 1977, 1980, 1982 y este último de 1983.
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¿Sabías que...? 🇦🇷 Guillermo Vilas es el máximo campeón histórico en Kitzbühel con cuatro títulos.#GeneraliOpen
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Lo de Leconte, sin que nadie lo supiera en ese momento, fue el cierre de una era. Vilas siguió compitiendo varios años más, pero nunca volvió a levantar otro título. La imagen que queda de esa tarde austríaca es la de un tenista de 31 años, ya en la etapa final de su carrera, ganando por variación de golpes y no por potencia, como reconoció él mismo después del partido.
Este viernes, con el eco de esa historia dando vueltas, Tomás Etcheverry jugó una semifinal en la misma ciudad y perdió ante Alexander Bublik por 6-3 y 6-4. Fue apenas un dato más en el historial reciente del ATP 250 austríaco, pero alcanzó para que el nombre de Vilas volviera a aparecer en cada nota sobre el torneo.
Kitzbühel funciona así para el tenis argentino: cada vez que un jugador nacional pisa esas canchas, inevitablemente aparece la sombra de aquel 24 de julio de 1983. Un día en el que, sin saberlo todavía, el mejor tenista que dio el país estaba jugando su último baile con un trofeo entre las manos.
Guillermo Vilas – 1977, 1980, 1982, 1983
Horacio de la Peña – 1990
Guillermo Coria – 2003
Gastón Gaudio – 2005
Agustín Calleri – 2006
Juan Mónaco – 2007
Juan Martín Del Potro – 2008
Sebastián Báez – 2023