El Gobierno dio un nuevo paso en su estrategia de ampliar el uso del dólar dentro de la economía.
A través de una comunicación del Banco Central (BCRA), las entidades financieras quedaron habilitadas para ofrecer cuentas sueldo en dólares, lo que permitirá que las empresas puedan depositar salarios en esa moneda cuando así lo acuerden con sus trabajadores.
La medida fue oficializada este viernes mediante la Comunicación "A" 8460, que modifica la normativa sobre depósitos de ahorro, cuentas sueldo y cuentas especiales para adecuarla a la Ley de Modernización Laboral (27.802), aprobada el año pasado.
Hasta ahora, las cuentas sueldo solo podían operar en pesos. Con este cambio, los bancos podrán abrir y administrar cuentas sueldo tanto en moneda nacional como en dólares estadounidenses.

La decisión del Banco Central adapta la regulación financiera a la reforma laboral, que modificó el artículo 105 de la Ley de Contrato de Trabajo y habilitó que las remuneraciones puedan abonarse tanto en pesos como en moneda extranjera.
De esta manera, las empresas que paguen salarios en dólares podrán acreditar esos fondos directamente en una cuenta sueldo en esa moneda, manteniendo los mismos beneficios que tienen actualmente las cuentas tradicionales.
La normativa también establece que:
Si bien desde ahora existe el marco legal para pagar salarios en dólares, eso no significa que todas las empresas comiencen a hacerlo de inmediato.
En la práctica, la posibilidad dependerá de que el empleador genere ingresos en moneda extranjera o disponga de dólares para afrontar el pago de sueldos. Por eso, se espera que la adopción inicial se concentre en sectores como:
Para la mayoría de las empresas que operan exclusivamente en pesos, el esquema seguirá siendo el mismo.

Aunque la comunicación del BCRA se limita a las cuentas sueldo, la medida también puede convertirse en una pieza importante para expandir el mercado de créditos en dólares a personas físicas.
Para los bancos, el nuevo esquema mejora el perfil crediticio de quienes cobran en dólares, ya que reduce el riesgo cambiario.
Sin embargo, la capacidad de pago seguirá dependiendo de la estabilidad laboral del deudor y de la continuidad de sus ingresos en esa moneda.
En otras palabras, un salario dolarizado no elimina el riesgo de crédito: simplemente cambia su naturaleza, desplazando el foco desde la evolución del tipo de cambio hacia la permanencia del empleo y de los ingresos en dólares.
No obstante, el alcance de ese mercado dependerá de cuántas empresas adopten efectivamente el pago de salarios en moneda extranjera y del crecimiento de los depósitos en dólares dentro del sistema financiero.