24/07/2026 - Edición Nº1263

Política

CLAVES JURÍDICAS

Ley de la Silla: por qué es ilegal que te obliguen a trabajar todo el día de pie

24/07/2026 | Aunque suele pasar desapercibida, continúa vigente y constituye una de las primeras leyes argentinas destinadas a proteger la salud de los trabajadores.



La denominada Ley de la Silla es una de las normas laborlaes más antiguas que aún integran el ordenamiento jurídico argentino. A pesar de haber sido sancionada hace más de nueve décadas, continúa plenamente vigente y mantiene un objetivo que conserva actualidad: proteger la salud de los trabajadores evitando que permanezcan de pie durante toda la jornada cuando ello no resulta necesario.

Se trata de la Ley N.º 12.205, sancionada por el Congreso Nacional el 27 de septiembre de 1935 y publicada en el Boletín Oficial el 5 de octubre de 1935. La norma establece la obligación de que los establecimientos comprendidos dispongan de asientos con respaldo en número suficiente para el uso de su personal, conforme a la reglamentación vigente.

El hombre detrás de la norma fue Francisco Pérez Leirós (1892-1971), una de las figuras más destacadas del movimiento obrero argentino y referente de los trabajadores municipales. Diputado nacional por el Partido Socialista, promovió el proyecto inspirado en las condiciones laborales que observaba diariamente en empleados de comercios y oficinas.

Influenciado fuertemente por las ideas de Alfredo L. Palacios, el legislador sostuvo que el acceso a un asiento durante la jornada era una medida elemental de protección de la salud y de dignificación del trabajo. Su iniciativa terminó convirtiéndose en una de las primeras normas argentinas orientadas específicamente a la prevención de enfermedades derivadas de las condiciones laborales.

Una norma pionera en materia de salud laboral

Esta ley nació en una época en la que era habitual que empleados de comercios, oficinas y otros establecimientos permanecieran de pie durante toda la jornada laboral, incluso cuando las tareas podían desarrollarse sentados o existían momentos de espera.

El propósito de la norma fue prevenir las consecuencias físicas derivadas de esa práctica, como la fatiga muscular, trastornos circulatorios, dolores de espalda y otras afecciones vinculadas con la permanencia prolongada de pie. Su sanción se inscribió dentro del proceso de expansión de la legislación protectoria del trabajo que caracterizó a la Argentina durante la primera mitad del siglo XX.

La Ley 12.205 dispone que los establecimientos alcanzados deben contar con asientos o sillas con respaldo en cantidad suficiente para el personal. La obligación alcanza a los casos en que la naturaleza de las tareas permita realizarlas sentados y también a los momentos en que los trabajadores deban esperar la atención de clientes, el inicio de una tarea o cualquier otra circunstancia compatible con el uso de los asientos.

La norma no implica que toda actividad deba realizarse sentado, sino que prohíbe exigir la permanencia de pie cuando ello resulta innecesario y puede afectar la salud del trabajador. La ley alcanza a los establecimientos comprendidos por su texto y su reglamentación, especialmente aquellos donde existen tareas comerciales, administrativas o de atención al público en las que el trabajo puede desarrollarse, total o parcialmente, sentado

Una obligación que sigue vigente

Esta norma nunca fue derogada, por lo que continúa siendo de cumplimiento obligatorio para los empleadores alcanzados por su ámbito de aplicación. Hoy existen normas más modernas en materia de salud y seguridad laboral -incluso la Constitución Nacional tiene su artículo 14 bis y la Ley de Contrato de Trabajo impone al empleador el deber jurídico de proteger al salud de los trabajadores- la Ley de la Silla conserva plena vigencia como una garantía mínima destinada a prevenir enfermedades y mejorar las condiciones de trabajo.

Su permanencia demuestra que la protección de la salud laboral no depende únicamente de grandes reformas legislativas, sino también del cumplimiento efectivo de derechos básicos que, aunque fueron reconocidos hace más de 90 años, siguen siendo esenciales para garantizar condiciones de trabajo dignas.