Ponerle un precio al dólar en la Argentina nunca suele ser inocente. Mucho menos cuando quien lo hace es un funcionario del Gobierno.
Las declaraciones del vocero presidencial Andrés Ravier, quien sostuvo que el tipo de cambio podría ubicarse entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses, generaron una ola de cuestionamientos entre economistas y analistas financieros.
💵📈 El vocero presidencial, Adrián Ravier, señaló que "es una posibilidad" que el dólar "llegue a $1800 dentro de unos meses", a la vez que descartó incrementos mayores. pic.twitter.com/3BuqpriLsO
— Data Diario (@DataDiario) July 24, 2026
Uno de los más duros fue Carlos Maslatón, quien durante una entrevista en Ahora Play calificó de "grave" el mensaje y llegó a afirmar que el funcionario "lo van a rajar" por sus dichos.
"¿Cómo va a hacer esos comentarios? ¿Pidió permiso? ¿Se lo dijo Milei o Caputo? Mirá lo que dijo este imbécil", lanzó Maslatón durante la entrevista.
El analista fue todavía más allá y advirtió que fijar públicamente un valor para el dólar puede generar el efecto contrario al buscado.
"Cuando superás niveles como $1.560 o $1.600 no vas a $1.800. Vas mucho más arriba, porque se rompen resistencias del mercado. La gente se cubre y este tipo está incentivando una corrida cambiaria", sostuvo.
Maslatón recordó que hace un año el dólar había alcanzado niveles cercanos a los $1.600 antes de retroceder tras la intervención oficial, y señaló que quebrar nuevamente esos valores podría disparar expectativas de devaluación.
🚨 CARLOS MASLATÓN: "ADRIÁN RAVIER ES PEOR QUE ADORNI, LO VAN A RAJAR. ESTÁ INCENTIVANDO UNA CORRIDA"@CarlosMaslaton mano a mano con @ClaudioZlotnik en #AhoraPlay
— Ahora Play (@ahora_play) July 24, 2026
🗯️"No vas a un dólar a $1.800, vas a $3.800".
La entrevista completa en nuestro canal de YouTube. pic.twitter.com/5M8MnNJ3AC
Más allá de la polémica política, las proyecciones del mercado muestran un escenario bastante distinto.
De acuerdo con las proyecciones del REM, el dólar recién alcanzaría un valor cercano a $1.800 hacia junio de 2027, es decir, aproximadamente dentro de un año.

Otro de los que cuestionó las declaraciones fue el jefe de Research de Romano Group, Salvador Vitelli.
A través de su cuenta de X analizó qué implicaría un dólar de $1.800 hacia fines de 2026.
"Suponiendo que diciembre de 2026 cierre en $1.800 y la inflación sea la proyectada por el Top 10 del REM, el tipo de cambio real multilateral de hoy sería equivalente a $1.640", escribió.
Su conclusión fue contundente:
"Rofex y REM plantean hacia adelante tener un tipo de cambio estable. Llegar a $1.800 en diciembre de 2026 rompe con esa lógica."
¿DÓLAR A $ 1.800?
— Salvador Vitelli (@SalvadorVitell1) July 24, 2026
En base a las declaraciones sobre la posibilidad de tener el TCN en $ 1.700 / $ 1.800 los próximos meses, suponiendo que en Dic.-26 cierra en $ 1800 y la inflación local es la proyectada por el top 10 del REM (ceteris paribus), el TCR a px de hoy es aprox $… pic.twitter.com/o7tBBBisH9
En la misma línea, el economista Christian Buteler recordó que, si bien un dólar de $1.800 seguiría ubicándose dentro de las bandas cambiarias previstas por el Gobierno, un movimiento de esa magnitud no sería neutro para la economía.
Según explicó, implicaría una depreciación cercana al 20% respecto de los niveles actuales, con el consiguiente riesgo de un traslado a precios y un nuevo impulso inflacionario.
Un dólar a $1.800 en los próximos meses puede cumplir estrictamente con el esquema de bandas del BCRA. Sin embargo, representa un salto cambiario del 20%. Este deslizamiento tendría un inevitable traslado a precios e impacto en la inflación.- https://t.co/y8mB4i5jqQ
— Christian Buteler (@cbuteler) July 24, 2026
Las declaraciones de Ravier terminaron generando un debate que excedió la discusión sobre el valor puntual del dólar.
Para varios analistas, el problema no es si el tipo de cambio puede o no llegar a esos niveles dentro del esquema de bandas, sino que un funcionario del Gobierno anticipe públicamente un precio objetivo, en un mercado donde las expectativas suelen tener un peso determinante sobre las decisiones de ahorristas e inversores.