25/07/2026 - Edición Nº1264

Internacionales

Carrera espacial

Isar Aerospace acelera el cohete alemán que busca competir con SpaceX

25/07/2026 | Alemania impulsa el Spectrum para reducir su dependencia espacial y reforzar sus capacidades militares.



Isar Aerospace convirtió al cohete Spectrum en una pieza central de la estrategia alemana para recuperar un acceso propio al espacio. La empresa, fundada en 2018 por ingenieros formados en la Universidad Técnica de Múnich, desarrolla un lanzador de 28 metros destinado a transportar satélites pequeños y medianos hacia órbitas bajas. El proyecto ya no es observado únicamente como una iniciativa comercial, porque Berlín considera que disponer de lanzamientos independientes resulta esencial para proteger comunicaciones, inteligencia e infraestructura crítica. Esa necesidad ganó relevancia ante la creciente dependencia europea de proveedores extranjeros.

La visita del ministro de Defensa Boris Pistorius a la planta de Ottobrunn confirmó el interés político y militar que rodea al programa. El funcionario recorrió las áreas donde se desarrolla y fabrica el Spectrum, un vehículo producido casi completamente dentro de la propia compañía. Alemania busca garantizar que sus satélites de reconocimiento y comunicaciones puedan llegar a órbita sin depender de decisiones adoptadas fuera de Europa. El acceso soberano al espacio significa controlar tanto el cohete como la infraestructura y el calendario necesarios para desplegar capacidades estratégicas.

 


Andøya Spaceport, en el norte de Noruega, concentra las pruebas del cohete Spectrum.

Una prueba todavía pendiente

El primer vuelo del Spectrum terminó el 30 de marzo de 2025 después de aproximadamente 30 segundos, cuando el vehículo perdió el control y cayó al mar. Pese a no alcanzar la órbita, el cohete logró abandonar la plataforma de Andøya y permitió comprobar el funcionamiento inicial de sus motores y sistemas. En los programas espaciales experimentales, un vuelo de calificación sirve para someter todos los componentes a condiciones reales y detectar fallas que no aparecen durante los ensayos terrestres. Isar Aerospace utilizó la información obtenida para modificar el software de vuelo y ampliar los márgenes de control del lanzador.

El segundo vuelo fue suspendido varias veces durante 2026 por problemas técnicos y restricciones en la zona marítima de seguridad. En enero apareció una falla en una válvula de presurización, mientras que en marzo una embarcación ingresó al área restringida y obligó a interrumpir la cuenta regresiva. En abril se detectó una fuga en un recipiente de presión y el intento del 15 de junio fue cancelado al persistir un comportamiento anómalo en el sistema de fluidos. Hasta el 24 de julio la empresa no comunicó una nueva fecha de lanzamiento, por lo que cualquier ventana posterior continúa sujeta a revisiones técnicas, meteorológicas y operativas.


Alemania considera al Spectrum una pieza estratégica para su seguridad espacial.

Europa busca recuperar escala

La apuesta alemana responde a una diferencia estructural entre la capacidad espacial europea y el volumen alcanzado por SpaceX. Durante 2025 se registraron alrededor de 324 intentos orbitales en el mundo y la compañía estadounidense realizó 165 vuelos con el Falcon 9, cerca de la mitad del total global. Los operadores europeos completaron ocho intentos, incluidos los vuelos de Ariane 6, Vega C y el primer Spectrum. La diferencia no depende solamente de la tecnología, sino de la capacidad de fabricar vehículos en serie, reutilizar componentes y mantener una frecuencia elevada de operaciones.


El segundo lanzamiento sigue sin fecha tras varias cancelaciones durante 2026.

Isar Aerospace intenta responder a esa desventaja mediante una fábrica de 40.000 metros cuadrados en Parsdorf con capacidad proyectada para producir hasta 40 cohetes por año. La empresa sostiene que fabrica internamente cerca del 90% de los componentes y procesos de valor del Spectrum, una integración que busca reducir demoras y dependencia de proveedores externos. El proyecto cuenta con respaldo industrial y financiero vinculado a Europa y la OTAN, mientras crece la demanda de lanzamientos para reconocimiento, comunicaciones y defensa. El próximo vuelo definirá si Alemania puede transformar una iniciativa experimental en una plataforma espacial estable y competitiva.