25/07/2026 - Edición Nº1264

Internacionales

Carrera

Senegal respalda a Macky Sall y aprieta la disputa por la secretaría general

25/07/2026 | El expresidente de Senegal propuso reformar las finanzas globales ante cinco aspirantes latinoamericanos.



El dirigente senegalés llevó el jueves 23 de julio su propuesta al debate público celebrado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Macky Sall compartió el escenario con los otros cinco aspirantes oficiales y se presentó como el único candidato africano de una elección que definirá al sucesor de António Guterres. El portugués concluirá su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026 y la nueva conducción comenzará el 1 de enero de 2027, en medio de guerras prolongadas, dificultades financieras y reclamos para que la organización recupere capacidad de intervención.

La postulación combina la experiencia presidencial de Sall con una estrategia destinada a reunir respaldo dentro y fuera de África. Gobernó Senegal entre 2012 y 2024 y presidió la Unión Africana durante 2022, etapa en la que participó en negociaciones vinculadas con la guerra en Ucrania, la seguridad alimentaria y la representación continental. Burundi presentó formalmente su nombre ante la ONU el 2 de marzo de 2026. Después de una reunión celebrada en Dakar el 17 de julio, el Gobierno senegalés oficializó el 20 de julio su apoyo y ordenó movilizar la red diplomática nacional, otorgándole el respaldo formal de Senegal que todavía necesitaba su campaña.

 


Sede de las Naciones Unidas, Nueva York, Estados Unidos

Una candidatura africana

Sall concentró su intervención en la reforma de la arquitectura financiera internacional. Ese concepto comprende las instituciones, reglas y mecanismos que organizan el crédito, la deuda y el financiamiento entre los países, incluidos el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Su planteo busca que las economías en desarrollo accedan a recursos en condiciones menos desfavorables y que la financiación pública sea complementada con inversiones privadas, organismos multilaterales, fundaciones y organizaciones sociales. La propuesta convierte la reforma de las finanzas globales en el centro de una candidatura que intenta asociar el desarrollo económico con la prevención de conflictos y la estabilidad internacional.

La competencia enfrenta al senegalés con cinco figuras procedentes de América Latina y el Caribe. La lista incluye a Michelle Bachelet, María Fernanda Espinosa, Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y al argentino Rafael Grossi, respaldado oficialmente por la Argentina y con una extensa trayectoria en diplomacia nuclear. La rotación regional no constituye una regla jurídica, sino una práctica política utilizada para equilibrar la conducción del organismo. La presencia de cinco aspirantes latinoamericanos y caribeños refuerza la expectativa regional, aunque la fragmentación de esas candidaturas también permite que Sall busque consolidar un voto africano común.


Macky Sall presentó la única candidatura africana para dirigir la ONU en 2027.

La llave del Consejo

La fase decisiva comenzará el 30 de julio con los primeros sondeos informales del Consejo de Seguridad. Esas consultas, conocidas como straw polls, permiten que sus quince integrantes indiquen si alientan, desalientan o no expresan opinión sobre cada candidatura antes de una votación formal. Para ser recomendado a la Asamblea General, un aspirante necesita al menos nueve votos y ningún veto de Estados Unidos, China, Rusia, Francia o el Reino Unido. La transparencia de los debates públicos amplió la información disponible sobre los candidatos, pero la resolución efectiva continúa dependiendo de negociaciones reservadas entre las principales potencias y los diez miembros temporales.


El senegalés propuso reformar las finanzas globales y ampliar la representación.

El desafío de Sall consiste en transformar su identidad africana y su experiencia multilateral en una coalición capaz de superar ese filtro. Una victoria lo convertiría en el tercer secretario general africano y el primero de Senegal, después del egipcio Boutros Boutros-Ghali y del ghanés Kofi Annan. Su candidatura no elimina la ventaja política atribuida a América Latina ni la demanda para que una mujer conduzca por primera vez la organización, pero obliga a incorporar otra discusión: si la sucesión debe responder a una expectativa regional o privilegiar una agenda de reforma institucional y financiera. La respuesta comenzará a tomar forma cuando el Consejo revele qué aspirantes pueden reunir apoyo sin activar el veto de una potencia.