El gobernador bonaerense Axel Kicillof volvió a respaldar este viernes que los intendentes puedan presentarse a elecciones sin límite de mandatos, durante una conferencia de prensa en General Alvear, tras inaugurar un centro de salud junto al intendente radical Ramón Capra. Pero en la misma respuesta descartó el camino alternativo que se venía discutiendo puertas adentro del peronismo: que sean los concejos deliberantes de cada municipio los que resuelvan el tema.
"Es muy infrecuente que a nivel de gobiernos locales no haya posibilidad de que se presenten todos los candidatos para que el pueblo vote a dirigentes que conoce, que son cercanos", dijo el gobernador. Y agregó: "Me parece que en la provincia de Buenos Aires muchos sectores políticos ya se expresaron a favor de permitir que haya posibilidad de elegir a cualquiera, de no prohibir a ninguno".
Después vino la definición que cambia el escenario. Consultado sobre la vía municipal, Kicillof respondió: "Lo que hay que esperar es que resuelva la Legislatura, porque es un tema de la Legislatura". Con eso descartó el atajo y dejó la decisión en manos de la Cámara de Diputados y el Senado bonaerense, que están frenados por la interna del peronismo.
En las últimas semanas creció dentro del peronismo una idea distinta: que cada municipio decidiera por su cuenta si su intendente puede seguir.
El argumento se apoya en el artículo 123 de la Constitución Nacional, que obliga a las provincias a garantizar la autonomía de los municipios en lo institucional, político, administrativo, económico y financiero. Bajo esa lectura, cada Concejo Deliberante podría fijar sus propias reglas de reelección.

La opción tenía dos ventajas. Evitaba una votación provincial que el oficialismo no tiene ganada. Y sumaba a sectores de la UCR, que reclaman más autonomía municipal desde hace años.
También tenía una condición que ponía la oposición: que la habilitación requiriera dos tercios de los concejales. La mayoría de los intendentes controla la mitad más uno de su concejo, pero no los dos tercios.
Kicillof lo bajó de la mesa en una frase.
Se trata de la Ley provincial 14.836, sancionada en 2016 durante la gobernación de María Eugenia Vidal y con el impulso del Frente Renovador de Sergio Massa.
En términos simples: establece un tope de dos mandatos consecutivos para cuatro cargos.
En diciembre de 2021 la Legislatura bonaerense la modificó. El cambio fijó que, para los intendentes, el primer mandato que se cuenta es el que empezó en 2019.
La consecuencia es directa: quien ganó en 2019 y fue reelecto en 2023 no puede presentarse en 2027, salvo que la ley cambie antes.

Si nada se modifica, 80 de los 135 intendentes bonaerenses no podrán competir por otro mandato. Es el 59% de los municipios de la provincia.
El reparto por espacio político:
Entre los afectados hay jefes comunales con más de dos décadas en el cargo. Miguel Ángel Lunghi (Tandil, UCR), Mario Secco (Ensenada), Ricardo Curutchet (Marcos Paz) y Héctor Olivera (Tordillo) asumieron por primera vez en 2003.
Hay un proyecto listo. Lo presentó la senadora Ayelén Durán, del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio del gobernador. Ingresó al Senado bonaerense el 19 de mayo de 2025 y deroga los artículos 1 y 6 de la Ley provincial 14.836.
Nunca se trató. Duerme en la Comisión de Legislación General.
El obstáculo principal no está en la oposición: está adentro del peronismo.
El Frente Renovador impulsó la ley en 2016 y sostiene su rechazo. Massa no cambió de posición.
La Cámpora condiciona su apoyo a discutir antes otros temas: las vacantes en la Suprema Corte bonaerense, los plazos electorales y el desdoblamiento de los comicios de 2027.
La Libertad Avanza y el PRO rechazan la reforma, aunque algunos legisladores aceptarían discutirla si se incluye la Boleta Única de Papel.
La UCR + Cambio Federal pide que el tema entre en una reforma constitucional más amplia sobre autonomía municipal.
El antecedente pesa. En junio de 2025 el Senado bonaerense aprobó las reelecciones indefinidas, pero solo para legisladores, concejales y consejeros escolares, dejando afuera a los intendentes. La votación terminó 22 a 22 y desempató la vicegobernadora Verónica Magario. En Diputados nunca se trató y el proyecto perdió estado parlamentario.
Hoy el oficialismo está 19 votos abajo en Diputados y 3 en el Senado. Y quien desempata en Diputados es su presidente, Alexis Guerrera, del Frente Renovador.
Si la ley sigue como está, en 2027 el votante de 80 municipios bonaerenses no va a encontrar a su intendente actual en la boleta. No porque perdiera una elección, sino porque la ley se lo impide.
Esos distritos van a estrenar candidatos: familiares, jefes de gabinete, concejales, ministros provinciales. Es lo que ya está pasando en Avellaneda, donde Jorge Ferraresi renunció y asumió su esposa, Magdalena Sierra.
El gobernador aclaró que no habla en beneficio propio: "Yo no tengo reelección, soy gobernador, no estoy buscando mi reelección". La Constitución bonaerense se lo impide y él apunta a la presidencia en 2027.
El punto es otro. Los intendentes son la estructura territorial que junta votos. Si 80 de ellos deben armar su sucesión al mismo tiempo que Kicillof arma su candidatura nacional, esa red se debilita justo cuando más la necesita.
TM