25/07/2026 - Edición Nº1264

Opinión


El 17 de octubre de LLA

Día de la Unidad, casi como un nuevo Día de la Lealtad libertario

25/07/2026 | En el caso de Menem, los Kirchner y ahora Milei, la idea de la eternidad del proyecto contribuye a que finalice antes de lo que desean,



Mientras que la interna de La Libertad Avanza se potencia, inclusive entre los propios y monolíticos adherentes a la conducción de Sebastián Pareja y la dupla de los primos Menem, Eduardo y Martín, Karina Milei, El Jefe, instauró el Día de la Unidad.

Paradójicamente, o no, la unidad es lo que siempre se ufana de representar el peronismo, aunque su día emblemático es el 17 de Octubre, instaurado como el Día de la Lealtad tras la masiva movilización realizada desde las barriadas del conurbano en reclamo de la liberación de su líder, Juan Perón, por entonces secretario de Trabajo del gobierno militar de Edelmiro Farrel.

Son tantas las aproximaciones que tiene el mundo anarco libertario con el peronismo que ya duele a los ojos y repercute en el resto de los sentidos, fundamentalmente el analítico. La idea principal es convertir al proyecto mileísta como no solo un modelo pro mercado sino que, además, debe ser popular.

Esta instauración del Día de la Unidad surge, además, en momentos donde un sector mayoritario del peronismo kirchnerista renovador piensa que hay un acuerdo oculto entre el gobierno de Javier Milei y actores políticos cruciales de la oposición como Cristina Fernández de Kirchner o Sergio Massa. Como diría Carlos Pagni, “habladurías”.

Es que es el gobierno el más fervoroso defensor y beneficiario de la instalación de la ex presidenta como principal conductora del campo opositor. Si bien las renovadas tribulaciones demostradas por Axel Kicillof no ayudan a ordenar su propia tropa, la inercia que puede provocar la ruptura del hasta ahora enjambre de Fuerza Patria lo llevaría a coronar, en primera vuelta, como presidente reelecto a Javier Milei.

Si bien siempre parecen diferentes, en algún punto todos los sectores políticos y sus emblemas terminan haciendo lo mismo y perdiendo por creer otra cosa que no son. En el caso de Menem, los Kirchner y ahora Milei, la idea de la eternidad del proyecto contribuye a que finalice antes de lo que desean. Sin sucesión, implosionando relaciones internas y externas, siempre caen en el mismo destino.

Además de no permitir la continuidad a través de algún aliado o dirigente de confianza, estos procesos caminan por los mismos andariveles a la hora del manejo del poder. En el caso que nos ocupa, La Libertad Avanza, comenzó con el empuje de la novedad, el desparpajo y hasta cierta mala educación (como lo hizo el kirchnerismo cristinista) pero luego desplazó a quienes le dieron el contenido disruptivo para transformarlo en una nueva casta.

Que Karina Milei haya determinado para la perpetuidad el Día de la Unidad marca el fin de la evolución. Porque si alguien se atreve a discutir de ahora en más, proponer una PASO, provocaría un nuevo sisma y, por ende, su salida del sistema mileísta.

¿Cómo lo tomarán los gobernadores e intendentes que piensan que no tendrán una competencia local de importancia dado los anuncios realizados por la “mesa política” hace veinte días, que tras la salida de Manuel Adorni parece haberse ordenado detrás de un único objetivo, la reelección de Javier Milei.

La Unidad no es un valor por sí mismo. El espejo directo es el peronismo, lugar donde el kirchnerismo lo transformó en unicato y terminó perdiendo en dos ocasiones las elecciones presidenciales, primero contra Mauricio Macri y, ocho años después, contra Milei.

En tanto, para el peronismo kirchnerista renovador, el Día de la Lealtad se transformó en un lugar incómodo porque la mayoría de sus integrantes han tenido alguna traición entre sí para pasar la factura. De otra manera no se entiende cómo, ante una nueva oportunidad que le brinda la realidad argenta, prefieran ir al precipicio antes de regenerar la expectativa para presentar un Volver Mejores II.

A pesar de Martín Insaurralde, los bolsos de López, el Chiqui Tapia y la AFA, la prisión efectiva de la ex presidenta y la condena sufrida por su vice Amado Boudou, hay un sector de la sociedad que empieza a pensar que “ladrones son todos”. No comparan valores económicos ni momentos, simplemente, miran su propia billetera.