La delicada situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas de la pesca costera y fresquera volvió a quedar expuesta en Mar del Plata. Con una rentabilidad cada vez más ajustada, embarcaciones que dejaron de salir de manera permanente y un reclamo por mayor participación en las decisiones del sector, desde la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (Aepcyf) advirtieron que el modelo de las pymes familiares atraviesa uno de sus momentos más complejos.
"No nos tienen demasiado en cuenta respecto de las políticas pesqueras que se están tomando", resumió el presidente de la entidad, Sebastián Agliano, en diálogo con NewsDigitales, al describir el escenario que enfrenta el segmento de la flota que abastece a las plantas elaboradoras y genera parte del empleo vinculado a la actividad en tierra.
El planteo llega además en un momento sensible para la actividad. Semanas atrás, buena parte del sector pesquero logró frenar una iniciativa impulsada en el Consejo Federal que habilitaba la transferencia de cuotas de captura desde los buques fresqueros hacia la flota congeladora, una medida que había generado una fuerte reacción en Mar del Plata por el impacto que podía tener sobre el agregado de valor en tierra y el empleo.
Si bien aquella propuesta finalmente no prosperó, desde las pymes sostienen que la discusión sobre el futuro del modelo pesquero continúa abierta.
Las embarcaciones costeras pasaron de trabajar casi todo el año a operar por zafras para reducir costosSegún explicó Agliano, las medidas adoptadas en los últimos meses no contemplan la realidad de las empresas familiares y terminan beneficiando a los grandes jugadores del negocio.
"Las últimas medidas están bastante dirigidas a sectores que están cartelizados y manejados fundamentalmente por capitales extranjeros, no por empresas argentinas y pymes familiares", sostuvo.
El deterioro económico modificó incluso la forma de trabajar de la flota costera. Si antes las embarcaciones permanecían activas durante buena parte del año, hoy la estrategia pasa por reducir al máximo los costos y esperar el momento en que la actividad resulte rentable.
"Antes las embarcaciones trabajaban diez meses; ahora van a trabajar seis, y si el recurso se aleja van a trabajar menos", explicó Agliano.
La ecuación, aseguró, es sencilla: mientras el precio que recibe el productor apenas aumentó entre un 10% y un 15% respecto del año pasado, el gasoil registró incrementos cercanos al 50%, uno de los principales costos de la actividad.
No vamos a ir a trabajar a pérdida. Si seguimos haciendo eso terminamos arrastrando a las empresas
Por ese motivo, muchas embarcaciones sólo salen durante determinadas zafras o esperan que especies como la corvina rubia y el langostino se acerquen a los puertos bonaerenses para reducir el consumo de combustible.
"Vamos esperando que el recurso se acerque y poder achicar costos. Si tenemos que salir desde Mar del Plata a buscar pescado cerca del Río de la Plata, Uruguay o más al sur, deja de ser conveniente", explicó.
Desde la entidad también cuestionan la lectura que el Gobierno nacional suele hacer sobre el desempeño de la actividad a partir de los indicadores de exportación.
Agliano sostuvo que los resultados que se comunican sobre el sector responden principalmente al comportamiento de especies como el langostino y el calamar y a la operatoria de la flota congeladora, un esquema productivo diferente al de las embarcaciones fresqueras.
"Se habla de un aluvión de exportaciones, pero eso no refleja la realidad de las pymes fresqueras", aseguró.
Para la entidad, la situación excede la coyuntura de los costos. Aseguran que mientras buena parte de las estadísticas ponen el foco en las exportaciones del complejo pesquero, no siempre se distingue entre la realidad de la flota congeladora y la de las embarcaciones costeras y fresqueras, cuyo esquema productivo tiene un fuerte impacto sobre el empleo, la industria y la economía de ciudades portuarias como Mar del Plata.
En ese marco, Agliano advirtió que las pequeñas y medianas empresas sienten que las decisiones que se vienen adoptando no contemplan las particularidades del segmento fresquero.
"Nos preocupa que cuando se le da tanta participación a los actores más grandes sobre los recursos naturales de un país, sin los debidos controles, se termine perjudicando a quienes generamos trabajo y valor agregado en tierra", planteó.
Según indicó, las pymes familiares del sector fresquero atraviesan rentabilidades negativas durante gran parte del año y, a diferencia de otros segmentos de la actividad, todavía no encontraron alivio frente al aumento de los costos.
Además de los problemas económicos, desde la asociación cuestionan la falta de diálogo con las autoridades nacionales.
"Pedimos reuniones con distintos estamentos nacionales y nos dijeron que tienen la agenda muy cargada. Veremos qué pasa", señaló Sebastián Agliano.
El dirigente aseguró que el sector esperaba medidas que mejoraran su competitividad, como una reducción de la carga impositiva o cambios en los costos vinculados al combustible y las exportaciones. Sin embargo, sostiene que ocurrió lo contrario.
"Nos prometieron un cambio con menos impuestos, menos costos y menos burocracia, pero la pesca no recibió nada de eso. En cambio sí recibió aumentos del combustible, un incremento del 250% en los cánones y otros costos. Nos dicen que nos arreglemos como podamos", cuestionó.
En ese contexto, la Aepcyf difundió un comunicado en el que expresó su preocupación por la falta de respuestas de los distintos niveles del Estado y reclamó políticas específicas para las pequeñas y medianas empresas pesqueras.
El documento incluye cuestionamientos hacia el Municipio de General Pueyrredón por la ausencia de espacios de diálogo, algo que el empresario también planteó durante la entrevista.
La inacción del Municipio contribuye al deterioro de la industria pesquera Marplatense.
— pescacostera (@pescacostera) July 23, 2026
👇🏽https://t.co/GRHrtII34R pic.twitter.com/6nVq186rRp
"La única reunión que nosotros tuvimos con el actual intendente municipal - Agustín Neme reemplaza de forma interina a Guillermo Montenegro-, no se hizo pública porque no la hicieron pública. Fue hace cuatro meses y dijo que iba a atender al sector, pero todavía lo estamos esperando", afirmó.
Más allá del reclamo al gobierno local, el dirigente advirtió sobre las dificultades para articular acciones entre los distintos niveles del Estado ante la complejidad política actual.
"Los empresarios no hacemos la política de Estado. Tratamos de hablar con todos los políticos porque dependemos de normativas que permitan trabajar. Si no dependiéramos tanto de las reglas que ellos mismos dicen que van a cambiar, de sacar burocracia y demás, no me sentaría a hablar con nadie y seguiría trabajando", señaló.
Para el sector, el desafío no pasa sólo por atravesar la coyuntura de costos, sino por garantizar la continuidad de un modelo productivo que, aseguran, sostiene empleo y actividad en las comunidades portuarias. Mientras la discusión sobre la administración de los recursos pesqueros continúa abierta, las pymes fresqueras advierten que necesitan ser parte de las decisiones para evitar que el futuro de la actividad quede concentrado en los actores de mayor escala.