La política argentina atraviesa una etapa donde las redes sociales dejaron de ser solamente espacios de comunicación para convertirse en ámbitos de construcción de identidad y liderazgo.
Dentro de ese nuevo escenario aparece el fenómeno Leonardo Cositorto. El fundador de Generación Zoe, cuya figura quedó marcada por una causa judicial de alto impacto, logró mantener una presencia digital sostenida y transformarse en un actor con capacidad de generar conversación dentro de determinados sectores de usuarios de la plataforma X.

Una serie de mediciones difundidas por la cuenta especializada @opinion_ciudadana_gba reflejan ese fenómeno: Cositorto aparece con un nivel de apoyo significativo en consultas vinculadas a eventuales candidaturas presidenciales independientes para el período 2027-2031.
El aspecto que más llamó la atención de los relevamientos no fue solamente el porcentaje obtenido, sino su permanencia a medida que aumentó la participación. En una primera medición, con 2.657 votos registrados, Cositorto se ubicó en el segundo lugar con el 17% de las preferencias digitales.
Posteriormente, cuando la consulta superó los 14.000 participantes, mantuvo ese mismo porcentaje, ubicándose nuevamente como una de las principales alternativas frente al liderazgo de Marcos Galperin, quien encabezó el sondeo.
En ese mismo escenario aparecieron otros nombres con fuerte exposición pública, como el empresario Daniel Hadad y el conferencista Dante Gebel, aunque con menor capacidad de retención dentro de la muestra a medida que aumentó el volumen de participación.
El fenómeno Cositorto en redes no comenzó con la discusión presidencial. En 2024, otra medición realizada en X había incluido su nombre en una consulta sobre candidatos a diputados nacionales. En aquel relevamiento, dentro de una comunidad digital con fuerte presencia libertaria, Cositorto alcanzó el 11% de las preferencias.
Ese sondeo tuvo como particularidad que el primer lugar fue ocupado por Manuel Adorni, quien por entonces ya tenía una fuerte instalación pública como vocero presidencial, mientras que dirigentes tradicionales como Cristian Ritondo quedaron relegados en esa medición.

Más allá del resultado puntual, aquel episodio funcionó como una primera señal de la capacidad de Cositorto para generar adhesión en un territorio digital donde las figuras externas a la política tradicional encuentran oportunidades de crecimiento.
El caso Cositorto pone en discusión el peso de las redes sociales en la construcción de nuevos liderazgos. Las mediciones realizadas en plataformas abiertas no equivalen a encuestas electorales profesionales ni permiten anticipar resultados futuros. Sin embargo, sí pueden mostrar niveles de interés, identificación y movilización dentro de comunidades específicas.
En ese sentido, el dato que aparece con mayor claridad es que Cositorto conserva una base digital activa, con publicaciones que generan altos niveles de interacción y una capacidad de permanecer en la agenda de conversación.
La figura de Cositorto reúne varios elementos propios de la política contemporánea: alta exposición pública, una historia personal atravesada por controversias y una fuerte presencia en redes.
Su eventual participación electoral todavía pertenece al terreno de las hipótesis, pero el fenómeno que representa ya forma parte de una discusión más amplia: cómo los outsiders pueden construir influencia política desde espacios digitales antes de ingresar formalmente a la competencia electoral.
En un escenario donde la atención se convirtió en un recurso central, Cositorto logró algo poco frecuente: transformar una figura polémica en un nombre instalado dentro del debate político online.