Un violento intento de robo contra el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, terminó con dos detenidos y una investigación que reveló un dato clave: el presunto líder de la banda es Braian Orona, un ex efectivo de la Policía Bonaerense que años atrás integró la custodia personal del ex gobernador bonaerense.
Para los investigadores, ese antecedente resulta central para explicar cómo los delincuentes lograron vulnerar el primer anillo de seguridad de la propiedad ubicada en Villa La Ñata, partido de Tigre. La principal hipótesis es que Orona conocía en detalle la distribución del lugar, los accesos y parte del funcionamiento del sistema de seguridad.
Braian Orona fue integrante de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y, según la investigación judicial, trabajó como custodio de Daniel Scioli durante su etapa como gobernador bonaerense.
Distintas fuentes señalan que cumplió funciones de seguridad personal hasta aproximadamente 2015, mientras que otras versiones indican que permaneció vinculado al dispositivo de custodia durante más tiempo.
Ese conocimiento previo de la residencia de Villa La Ñata es uno de los principales elementos que sostienen la hipótesis de la Fiscalía de Benavídez sobre la planificación del golpe.
Los investigadores consideran que Orona sabía dónde se encontraba el mecanismo que permitía abrir el portón de ingreso al predio, un dato que habría resultado determinante para que la banda pudiera acceder al terreno en apenas unos segundos durante la madrugada del ataque.
Tras el intento de asalto, Orona fue detenido e imputado por el delito de robo doblemente agravado por el uso de arma de fuego, en poblado y en banda, en grado de tentativa.
El hecho ocurrió cerca de las 3 de la madrugada del miércoles 22 de julio en la vivienda de Daniel Scioli, ubicada sobre la calle Carlos Belgrano, en Villa La Ñata.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía, al menos cuatro personas llegaron al lugar a bordo de un Peugeot blanco. Mientras uno permaneció dentro del vehículo para facilitar la fuga, otros tres descendieron y se dirigieron directamente hacia el buzón de correspondencia ubicado junto al portón principal.
Según la investigación, los delincuentes sabían que allí se encontraba el dispositivo que permitía abrir el acceso al predio.
Los sospechosos actuaban con una clara división de tareas. Llevaban guantes, armas de fuego y máscaras con rostros de payaso para evitar ser identificados por las cámaras de seguridad.
Una vez dentro del terreno, comenzaron a avanzar hacia la vivienda principal, donde Scioli se encontraba descansando.
El avance de los delincuentes fue advertido por el personal de seguridad que custodiaba permanentemente la propiedad desde un puesto ubicado dentro del predio.
Los custodios salieron inmediatamente al encuentro de los intrusos e impartieron la voz de "alto, policía". Como respuesta, uno de los sospechosos apuntó con una pistola calibre 9 milímetros hacia los efectivos.
En medio de la tensión, los delincuentes activaron el sistema de cierre del portón, lo que terminó dejándolos encerrados dentro del predio, aunque sin posibilidad de acceder a la casa principal.
Tras una nueva advertencia de los agentes de seguridad, decidieron abandonar el intento de robo, corrieron hasta el vehículo que los esperaba y escaparon a toda velocidad.
Scioli nunca llegó a tener contacto directo con los delincuentes y la banda no consiguió ingresar a la vivienda.

La causa quedó a cargo del fiscal Cosme Iribarren, de la Unidad Funcional de Instrucción de Benavídez.
Luego de analizar las imágenes registradas por las cámaras de seguridad y tomar declaración a los testigos, la investigación permitió identificar rápidamente a los presuntos responsables.
En apenas 16 horas fueron detenidos Braian Orona y Santiago Grandiselli, señalado como el propietario del Peugeot blanco utilizado durante el intento de robo.
Los otros dos integrantes de la banda ya fueron identificados por los investigadores y continúan siendo intensamente buscados.
Como parte de la investigación, la Justicia ordenó varios allanamientos en los domicilios de los sospechosos.
Durante esos procedimientos fueron secuestradas prendas de vestir, guantes y las máscaras con rostros de payaso que, según la acusación, habrían sido utilizadas durante el intento de asalto.
Ese material será incorporado a la causa como evidencia para determinar la participación de cada uno de los acusados.
La investigación sostiene que el intento de robo no fue un hecho improvisado.
Para los investigadores, el conocimiento que Orona tenía de la residencia y de los hábitos de seguridad del lugar habría permitido planificar el ingreso con precisión. La banda se dirigió directamente hacia el punto donde estaba el mecanismo de apertura del portón, evitando recorrer el frente de la propiedad en busca de un acceso.
Sin embargo, la rápida intervención de la custodia frustró el plan antes de que los delincuentes pudieran llegar a la vivienda donde se encontraba Daniel Scioli.