La Libertad Avanza acababa de inaugurar el Día de la Unidad, una celebración destinada a recordar que las ambiciones personales deben subordinarse al proyecto de Javier Milei. La imagen no puede ocultar, sin embargo, la propia interna oficialista. Y en ningún territorio esa sentencia resulta tan verdadera como en la provincia de Buenos Aires.
El principal distrito electoral del país reúne actualmente tres peleas distintas. Sebastián Pareja quiere conservar el control del partido, Santiago Caputo busca sostener su influencia sobre los legisladores y Diego Santilli espera que ambos se desgasten lo suficiente como para convertirse en el candidato inevitable a gobernador.
Todos dicen trabajar para derrotar al peronismo. Mientras tanto, dedican una cantidad considerable de energía a derrotarse entre ellos.
Karina Milei colocó a Pareja al frente del armado bonaerense y le permitió construir una estructura propia en los 135 municipios. El dirigente controla buena parte de las autoridades partidarias, los armadores seccionales y los legisladores que ingresaron mediante las listas de 2025.
Las Fuerzas del Cielo observan esa construcción con una mezcla de desconfianza y desprecio. El sector vinculado con Santiago Caputo acusa al parejismo de llenar las listas con dirigentes reciclados de otros partidos, negociar demasiado con los intendentes y convertir la renovación libertaria en una nueva versión de la política tradicional.
En las redes llegaron a bautizar al armador como “Mantequilla Pareja”. Detrás de la burla existe una discusión seria: quién tendrá la lapicera cuando llegue el momento de repartir candidaturas, intendencias y lugares en una eventual administración provincial.
La pelea también atraviesa la Legislatura. Agustín Romo, uno de los principales referentes de las Fuerzas del Cielo, conserva la conducción del bloque de diputados bonaerenses. El karinismo intentó reemplazarlo por Juan Osaba, dirigente cercano a Pareja, pero hasta ahora no logró desplazarlo.
Romo cuenta con una protección decisiva: la confianza personal de Javier Milei. Pareja posee otra igualmente importante: la de Karina. La interna bonaerense reproduce así una tensión que atraviesa todo el Gobierno. Los dos sectores dicen obedecer a los hermanos Milei, aunque cada uno eligió a uno diferente.
Las diferencias ya excedieron los cargos. El sector de Pareja cuestionó a Romo por permitir la presentación anticipada de un proyecto para transformar la Legislatura bonaerense en un sistema unicameral. La iniciativa forma parte del programa que LLA pretende utilizar durante la campaña de 2027.
El problema fue la oportunidad. El parejismo quería presentar la reforma como una gran propuesta electoral. Romo permitió que apareciera antes y convirtió una futura bandera de campaña en otro expediente legislativo. En un partido donde todos se acusan de practicar la vieja política, la discusión consistió en quién tenía derecho a administrar el anuncio.
La tensión volvió a estallar por una votación en La Matanza. Cuentas vinculadas con el caputismo acusaron a concejales de Pareja de colaborar con una iniciativa del intendente Fernando Espinoza. Aunque finalmente votaron en contra, la militancia digital ya había lanzado sus ataques.
Ese mecanismo se repite desde hace meses. Las redes cercanas a Caputo denuncian acuerdos sospechosos y falta de pureza ideológica. El aparato partidario responde acusándolas de desconocer el territorio y confundir publicaciones virales con construcción política.
Unos tienen fiscales, concejales y locales. Los otros poseen llegada directa al Presidente y capacidad para incendiar una interna en cuestión de minutos.
Diego Santilli aparece como el tercero en discordia. Su victoria en las elecciones nacionales de 2025, después de la derrota libertaria en los comicios provinciales, le permitió instalarse como posible candidato a gobernador. Cuenta además con conocimiento del territorio, vínculos con intendentes y una relación con sectores del PRO que podrían integrarse a una coalición más amplia.
Ese crecimiento incomoda especialmente a Pareja. El presidente de LLA bonaerense construyó durante años su estructura y también aspira a competir por la Gobernación. Santilli llegó después, proveniente del macrismo, y quedó rápidamente ubicado como una opción electoral más competitiva.
Karina Milei se mostró con ambos y evitó definir una candidatura. La indefinición le permite conservar el control: Pareja sigue armando, Santilli suma volumen y ninguno puede actuar como dueño del futuro. Las Fuerzas del Cielo tampoco tienen todavía un candidato capaz de sintetizar su espacio.
La provincia será central para la reelección presidencial. LLA necesita mantener el voto conseguido en 2025, ampliar su presencia municipal y encontrar una figura capaz de enfrentar al candidato del peronismo. Esa necesidad debería ordenar al oficialismo. Por ahora, solo alimenta la disputa.