La Libertad Avanza todavía no consigue reunir los votos necesarios para eliminar las PASO y la Casa Rosada comenzó a evaluar alternativas ante la dificultad de aprobar la reforma electoral que impulsa el Gobierno. La principal opción que aparece sobre la mesa es suspender las primarias únicamente para las elecciones de 2027, como ya ocurrió en 2025.

El oficialismo necesita alcanzar los 37 votos en el Senado y 129 en Diputados para avanzar con la reforma. El problema está en que la eliminación definitiva de las primarias genera resistencia en sectores de la UCR, el PRO y distintos bloques provinciales, cuyos votos serán determinantes para definir el futuro del proyecto.
La intención del Gobierno es evitar que las PASO se realicen en agosto de 2027. En la Casa Rosada consideran que el mecanismo implica un costo económico y político innecesario y sostienen que las elecciones primarias pueden condicionar anticipadamente una elección presidencial.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantiene conversaciones con gobernadores dialoguistas para intentar conseguir respaldo, aunque hasta ahora no logró compromisos que garanticen los votos de sus legisladores. Los mandatarios provinciales, en paralelo, reclaman recursos y obras para sus distritos y vinculan cualquier acuerdo electoral con una negociación más amplia con la Nación.

En el Senado, la tarea quedó principalmente en manos de la presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, quien negocia con sectores que no responden directamente a los gobernadores. La UCR, con diez bancas, aparece como una de las claves de la votación, aunque la fragmentación interna del bloque obliga al oficialismo a avanzar con acuerdos individuales.

La mayoría de los senadores radicales se inclina por mantener las PASO, aunque algunos estarían dispuestos a acompañar una suspensión para 2027. En el PRO existe una situación similar: el partido no muestra una posición uniforme y algunos dirigentes podrían aceptar una suspensión temporal dentro de un acuerdo político más amplio.
Entre los gobernadores que expresaron una postura favorable a eliminar las primarias aparecen Alfredo Cornejo, Leandro Zdero y Juan Pablo Valdés, aunque ninguno garantiza por ahora el respaldo de sus legisladores. En sentido contrario, otros mandatarios mantienen reparos o directamente rechazan modificar el sistema electoral.
La alternativa de suspender las PASO podría convertirse en la salida que permita al Gobierno evitar una derrota parlamentaria. El oficialismo ya cuenta con el antecedente de 2025 y podría buscar repetir ese esquema si no logra construir una mayoría para eliminar definitivamente las primarias.
El problema es que incluso esa opción requerirá acuerdos y negociaciones. Gobernadores como Raúl Jalil y Rogelio Frigerio se mostraron favorables a eliminar las PASO, pero la influencia que tienen sobre sus representantes en el Congreso no siempre es suficiente para garantizar una votación alineada con sus posiciones.

La discusión también está atravesada por las negociaciones políticas entre La Libertad Avanza y el PRO para definir alianzas electorales en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. La reforma electoral, por lo tanto, excede la discusión sobre las primarias y se convirtió en una pieza más de la construcción política del oficialismo hacia 2027.
Por ahora, la Casa Rosada no tiene los votos para avanzar con su objetivo original. El desafío de Javier Milei será conseguir que la negociación con gobernadores y bloques opositores alcance, al menos, para suspender las PASO de 2027. Si tampoco logra ese acuerdo, la reforma electoral quedará nuevamente condicionada por un Congreso donde el oficialismo todavía depende de alianzas que no están cerradas.