El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a poner sobre la mesa una discusión que puede resultar decisiva para el futuro del peronismo bonaerense: la posibilidad de eliminar el límite a las reelecciones de los intendentes. La propuesta busca permitir que los jefes comunales puedan volver a competir por sus municipios, pero también tiene una lectura política de fondo en la disputa por el liderazgo del espacio de cara a 2027.
Durante una recorrida por General Alvear y Tapalqué, el mandatario defendió la posibilidad de que los intendentes puedan presentarse nuevamente ante el electorado. "Es infrecuente que a nivel de gobiernos locales no haya posibilidad de que se presenten todos los candidatos, para que el pueblo vote a dirigentes que conoce y son cercanos", sostuvo Kicillof, y dejó la definición final en manos de la Legislatura bonaerense.
Con las políticas de Milei es muy difícil encontrar sectores a los que les esté yendo bien: no están en Tapalqué y no están en el resto de la provincia ni del país.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) July 24, 2026
Es momento de estar cada vez más cerca del pueblo que la está pasando mal y representar los sueños de una… pic.twitter.com/w6yhh1ZCmo
La discusión excede, sin embargo, la cuestión institucional. La eliminación del límite a las reelecciones puede convertirse en una herramienta para recomponer el vínculo entre el gobernador y los intendentes, un sector clave para cualquier proyecto electoral que busque competir en 2027. Para el Movimiento Derecho al Futuro, la posibilidad de que los jefes comunales continúen en sus cargos podría favorecer la construcción territorial de una eventual candidatura presidencial de Kicillof.
El problema es que la iniciativa necesita acuerdos políticos que hoy parecen lejanos. La relación entre el gobernador y Máximo Kirchner atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión y cualquier modificación de las reglas electorales requiere construir una mayoría dentro del peronismo bonaerense. Sin un entendimiento entre los principales sectores, la discusión por las reelecciones puede quedar atrapada en la misma interna que condiciona al espacio desde hace meses.
El planteo de Kicillof también expone las diferencias con La Cámpora y con sectores que responden a Cristina Kirchner. El kirchnerismo mantiene una mirada crítica sobre el gobernador y cuestiona su estrategia política, mientras desde el entorno del mandatario buscan ampliar su autonomía y consolidar una estructura propia.
Uno de los dirigentes que más duramente cuestionó a Kicillof fue Facundo Tignanelli, jefe del bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados bonaerense y referente de La Cámpora, quien llegó a compararlo con el histórico dirigente sindical Augusto Timoteo Vandor. La acusación buscó instalar la idea de que el gobernador pretende construir un peronismo con autonomía respecto de la conducción de Cristina Kirchner.

En paralelo, la discusión sobre las candidaturas presidenciales y la organización electoral del peronismo sigue abierta. Kicillof impulsa la posibilidad de dirimir las diferencias mediante una elección interna, mientras el kirchnerismo busca mantener la centralidad de Cristina Kirchner y definir el futuro del espacio alrededor de su liderazgo.
La posición de los intendentes puede resultar determinante. Una eventual candidatura presidencial de Kicillof necesitará del respaldo territorial de los jefes comunales, especialmente si la elección provincial y la nacional vuelven a realizarse de manera concurrente. En ese escenario, la posibilidad de eliminar el límite a las reelecciones puede convertirse en una pieza de negociación entre los distintos sectores.
La discusión también está vinculada con la decisión sobre el calendario electoral bonaerense. En 2025, la provincia avanzó con el desdoblamiento de sus elecciones, una estrategia que generó fuertes diferencias dentro del peronismo y que terminó con una derrota del oficialismo provincial frente a La Libertad Avanza y sus aliados.

Ahora, el escenario podría ser diferente. Si las elecciones provinciales y nacionales se realizan el mismo día, Kicillof necesitará que los intendentes tengan incentivos para trabajar territorialmente por una propuesta común. La reelección aparece así como una demanda capaz de acercar al gobernador con los jefes comunales, pero también como un tema que puede profundizar la disputa con quienes buscan conservar el control político del peronismo.
La eliminación de las PASO que impulsa el Gobierno de Javier Milei agrega otro elemento de incertidumbre. Si finalmente no hay primarias nacionales, el peronismo deberá encontrar otro mecanismo para ordenar sus candidaturas y evitar una fragmentación que podría favorecer al oficialismo.
Por eso, la discusión sobre la reelección de los intendentes puede terminar siendo mucho más que una reforma de la ley electoral bonaerense. Para Kicillof, representa una oportunidad para fortalecer su vínculo con el poder territorial y avanzar en su proyecto político. Para Máximo Kirchner y Cristina Kirchner, en cambio, cualquier cambio de reglas deberá pasar necesariamente por una negociación que preserve el equilibrio interno del peronismo.
El punto central es que ninguna de las dos discusiones —ni la reelección de los intendentes ni la definición de las candidaturas para 2027— parece posible sin una mesa de diálogo entre los sectores enfrentados. Si ese acuerdo no llega, el peronismo bonaerense corre el riesgo de llegar a la próxima elección dividido y sin un mecanismo claro para resolver quién conducirá el espacio.