26/07/2026 - Edición Nº1265

Política

PERONISMO

A 74 años de la muerte de Evita, el legado de la mujer que marcó la historia del peronismo

26/07/2026 | A más de siete décadas de su partida, su figura ocupa un lugar central en la memoria colectiva.



El 26 de julio de 1952, a las 20.25, María Eva Duarte de Perón murió en Buenos Aires a los 33 años, víctima de un cáncer de útero. La noticia paralizó al país. Miles de personas se congregaron espontáneamente para despedir a quien había pasado de ser actriz de radioteatro a convertirse en la dirigente política más influyente de la Argentina después de Juan Domingo Perón.

Sin haber ocupado nunca un cargo electivo, Evita dejó una marca indeleble en la historia nacional. Fue impulsora del voto femenino, presidenta del Partido Peronista Femenino, titular de la Fundación Eva Perón y una de las figuras más emblemáticas del movimiento justicialista. Su legado sigue siendo objeto de homenajes, debates y reivindicaciones más de siete décadas después de su muerte.

Los orígenes de un mito

María Eva Duarte nació el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Aunque durante años circuló una versión que fijaba su nacimiento en 1922, la mayoría de los historiadores coincide en que esa fecha fue modificada en la documentación presentada antes de su matrimonio con Perón.

El acta de bautismo conservada en la Capellanía Vicaria de Nuestra Señora del Pilar confirma que nació en 1919 y que era hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren.

Su infancia estuvo atravesada por las dificultades económicas. Tras la muerte de su padre en 1926, la familia quedó en una situación de extrema vulnerabilidad. A comienzos de la década de 1930 se trasladó junto a su madre y sus hermanos a Junín, donde comenzó a forjar su vocación artística.

Protagonista de la política

En 1935 llegó a Buenos Aires con el objetivo de convertirse en actriz. Trabajó en teatro, cine y radioteatro hasta que, el 22 de enero de 1944, conoció al entonces coronel Juan Domingo Perón durante un festival solidario organizado para asistir a las víctimas del terremoto de San Juan.

Ese encuentro cambió definitivamente su vida. La pareja se casó en 1945 y, tras el triunfo electoral de Perón en 1946, Evita comenzó a desempeñar un papel político cada vez más relevante.

El voto femenino y la Fundación Eva Perón

En 1947 fue una de las principales impulsoras de la Ley 13.010, que consagró el sufragio femenino en Argentina. Ese mismo año realizó una gira oficial por Europa en representación del gobierno argentino.

En 1948 quedó al frente de la Fundación Eva Perón, desde donde impulsó una amplia política de asistencia social mediante la construcción de hospitales, escuelas, hogares, colonias de vacaciones y la entrega de ayuda directa a los sectores más vulnerables.

Al año siguiente asumió la presidencia del Partido Peronista Femenino, una organización que permitió la incorporación masiva de mujeres a la actividad política.

Enfermedad y renunciamiento

Los primeros síntomas del cáncer aparecieron en 1950, pero Eva los ignoró. A pesar del deterioro físico, continuó con una intensa actividad política. En agosto de 1951 protagonizó uno de los episodios más recordados de la historia del peronismo. Luego de que la CGT impulsara su candidatura a la vicepresidencia, anunció públicamente su decisión de renunciar con una frase que quedó grabada en la memoria colectiva: "Renuncio a los honores, no a la lucha".

Fue operada en noviembre de ese año y llegó incluso a votar desde su lecho de enferma. Su última aparición pública tuvo lugar el 4 de junio de 1952, cuando acompañó a Perón durante la ceremonia de asunción de su segundo mandato presidencial.

Poco antes de morir, el Congreso de la Nación le otorgó el título honorífico de Jefa Espiritual de la Nación, reconocimiento que sintetizó el enorme peso político y simbólico que había alcanzado.

Robo del cadáver

Tras su muerte, el cuerpo de Eva Perón fue embalsamado por el médico español Pedro Ara, quien realizó un trabajo de conservación considerado excepcional para la época. Mientras el gobierno proyectaba construir el Monumento al Descamisado para albergar sus restos, el golpe de Estado de septiembre de 1955 interrumpió esos planes. La autodenominada Revolución Libertadora retiró el cuerpo de la sede de la CGT y, durante más de una década, su paradero permaneció oculto incluso para gran parte de las autoridades militares.

En 1957, bajo una identidad falsa —María Maggi de Magistris—, los restos fueron enterrados en el Cementerio Mayor de Milán, Italia. Recién el 3 de septiembre de 1971, el gobierno de facto del general Alejandro Agustín Lanusse dispuso su restitución a Juan Domingo Perón, exiliado en Madrid. El cuerpo permaneció en la residencia de Puerta de Hierro hasta 1974, cuando, tras el regreso de Perón al país y luego de su muerte, fue repatriado definitivamente a la Argentina. Desde 1976 descansa en la bóveda de la familia Duarte, en el Cementerio de la Recoleta, uno de los lugares más visitados del país.

Un legado que trasciende generaciones

La muerte de Evita dio origen a un duelo sin precedentes en la historia argentina. Su figura trascendió el tiempo para convertirse en uno de los principales símbolos del peronismo y de la ampliación de derechos sociales y políticos del siglo XX.

Amada por sus seguidores y cuestionada por sus detractores, Eva Perón continúa siendo una de las personalidades más influyentes de la historia argentina. Siete décadas después, su nombre mantiene un lugar central en la cultura y la memoria colectiva del país.

Relacionadas
Más Noticias