El movimiento juvenil que provocó la mayor crisis política del tercer mandato de Narendra Modi anunció el fin de sus protestas luego de conseguir la renuncia del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, y una serie de concesiones del Gobierno.
Miles de manifestantes celebraron en Jantar Mantar, una zona tradicional de concentraciones públicas en Nueva Delhi. Hubo bailes, cánticos patrióticos y reparto de dulces después de conocerse la salida del funcionario, quien ocupaba el cargo desde 2021.
La protesta había comenzado a fines de junio por la filtración del examen nacional de ingreso a las facultades de medicina. El escándalo obligó a cancelar los resultados y repetir la evaluación, una decisión que afectó a aproximadamente dos millones de estudiantes.
El episodio profundizó un malestar previo relacionado con la falta de oportunidades laborales, la competencia por los puestos públicos y la desconfianza hacia las instituciones. Los participantes adoptaron el nombre de Cockroach Janta Party, que puede traducirse como Partido Popular de las Cucarachas, para representar a una generación que se considera ignorada, pero difícil de silenciar.
Tras una nueva ronda de negociaciones, las autoridades confirmaron que cumplirán los principales pedidos. Además de la salida de Pradhan, se comprometieron a reformar el sistema de evaluaciones, retirar las causas abiertas contra manifestantes y entregar compensaciones a las familias de estudiantes que murieron por suicidio después de las filtraciones.
Los referentes de la organización consideraron que habían alcanzado una victoria y pidieron a sus seguidores retirarse pacíficamente. Poco después fueron restablecidos el servicio de internet móvil y el funcionamiento de las estaciones de metro cerradas durante los momentos de mayor tensión.
La crisis había alcanzado su punto máximo cuando miles de personas intentaron marchar hacia el Parlamento y la Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersarlas. Las imágenes de la represión ampliaron el respaldo social al reclamo, mientras la oposición paralizó durante varios días la actividad legislativa.

Pradhan es apenas el segundo integrante del gabinete que abandona su puesto por un escándalo desde 2014, cuando Modi llegó al poder. Su salida sorprendió porque el mandatario construyó parte de su imagen alrededor de la firmeza y la resistencia frente a las presiones callejeras.
El desenlace también genera preocupación dentro del oficialismo antes de importantes elecciones regionales. Los jóvenes representan una base electoral decisiva para el gobernante Partido Popular Indio y fueron fundamentales en el ascenso de Modi.
Aunque las manifestaciones terminaron, el conflicto dejó expuesta una combinación peligrosa para el Ejecutivo: desempleo, frustración educativa y pérdida de confianza institucional. También confirmó que una movilización organizada por redes sociales puede obligar al Gobierno más poderoso de India en décadas a retroceder.